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¡No se dejen engañar, la reforma del sistema de salud tiene muchas sorpresas amargas!

07 / 12 / 2010 y

Esta primavera, Nancy Pelosi, la presidenta de la Cámara de Representantes, afirmó que la reforma del sistema de salud tenía que convertirse en ley “para así poder descubrir qué es  lo que hay en ella”. Nueve meses más tarde, vaya si nos estamos enterando. Y los resultados son asombrosos.

La opinión pública, alimentada por las revelaciones diarias de costos más altos, primas más elevadas e interrupciones en la cobertura de seguros actual y futura, está endureciéndose rápidamente a favor de una derogación rotunda. Una mirada en detalle a cómo se verán afectados ciertos grupos específicos muestra el por qué:

Empresas: La Casa Blanca anuncia créditos fiscales de atención de salud a pequeñas empresas, y la insolvencia del contribuyente en cobertura de jubilación, como impulsores para las empresas. Esto podría impresionar a cualquiera que no tenga una empresa. Pero los líderes de empresas saben que el empleador problemático domina: un montón de impuestos nuevos a los seguros, fármacos, y dispositivos médicos y a la inversión, además de montañas de reglamentaciones y papeleo del Servicio de Impuestos Internos (IRS, por sus siglas en inglés), incrementarán los costos considerablemente.

Mientras tanto, la consultora Mercer, con sede en Nueva York, informa que el 47% de los empleados espera perder el “estado de exención por derechos adquiridos” de sus planes de salud el próximo año en virtud de las nuevas normas federales. Ahí fue la reiterada promesa presidencial de “mantener” el plan que a uno le guste.

Ancianos: El equipo de la Casa Blanca considera que Andy Griffith puede vender los cambios de Medicare a los crédulos ancianos mediante comerciales de televisión. Pero la Oficina del Actuario de Medicare proyecta que las reducciones de pago sin precedentes adeudadas a hospitales afectados, agencias de atención domiciliaria y hogares de ancianos harán improductivos a un 15% de estos proveedores y posiblemente pondrán en peligro el acceso a atención de las personas de la tercera edad.

Los recortes de pago a los planes de Medicare Advantage pegarán especialmente duro. Se espera que la proyección de inscripción de 10 años de personas de la tercera edad para estos planes se reduzca de 14.8 a 7.4 millones. Para 2017, los recortes anuales promedio por persona para afiliados a Medicare Advantage serán de aproximadamente $3,700: una reducción del 27% de los niveles actuales.  Tal vez Griffith podría emitir otro anuncio en el que le explique a los ancianos por qué esto es una buena noticia.

Médicos: Pierden en grande. La ley no corrige la fórmula de pago a médicos de Medicare, lo que significa que los médicos nuevamente se enfrentan el recorte de pagos draconiano del 23% en diciembre de este año. Y con unos estimados 18 millones más de inscriptos en Medicaid, que en promedio pagan a los médicos el 56% de lo que cobrarían en la práctica privada, los médicos verán que su pago estará aún más establecido según las fórmulas del gobierno.

Los médicos deberán cumplir con las normas de información y calidad federal o enfrentar reducciones obligatorias de pagos de Medicare. Pueden prever más burocracia, más normas y reglamentaciones, más requisitos de cumplimiento y de informes. Sumemos a esto más aglomeraciones en las salas de emergencias y escasez de colegas, y ningún alivio mediante una reforma de responsabilidad médica. Los médicos deberían demandar a los grupos de presión por mala praxis.

Estados: La microadministración de Washington de la atención de salud es muy mal vista en las legislaturas estatales. Veinte estados han entablado demandas contra la imposición de un mandato individual inconstitucional para adquirir un seguro aprobado a nivel federal, y 13 estados están entablando demandas por la expansión obligatoria de Medicaid. Cuarenta y cuatro estados ya informan que han excedido la inscripción proyectada en Medicaid y los gastos proyectados de este año, pero Washington ordena un gasto estatal aún más elevado.

Según la sección 1311, los estados escasos de efectivo “deberán” conformar intercambios de seguros de salud diseñados a nivel federal y, en el proceso, cumplir con una gran cantidad de normas federales para su establecimiento y gestión. Mientras la oficina de Presupuestos del Congreso afirma que los costos federales de 10 años para “arranque” y gastos relacionados para implementar estos intercambios es de $7 mil millones, se desconocen los costos adicionales para los estados. Se pueden esperar más desafíos de los tribunales.

Contribuyentes: El presidente Obama prometió que no elevaría los impuestos a los estadounidenses de clase media. Supuestamente, ninguna familia que cobre menos de $250,000 al año se vería afectada.  No es así. La mayoría de los nuevos impuestos, que se calculan que generarán más de $500 mil millones en la próxima década, recaerán sobre los estadounidenses de clase media.

Ahora el presidente admite que la nueva ley no reducira el gasto relacionado con el seguro medico. Con más de $1 billón en gastos federales adicionales, más la creación de dos nuevas asignaciones (un programa de subsidios a los contribuyentes por seguros y un programa de atención federal a largo plazo), el gasto del gobierno se aumentará vertiginosamente en 2014, elevando los costos para los contribuyentes.

Con estos fuertes incentivos económicos para descontinuar la cobertura de los trabajadores, Doug Holtz-Eakin, ex Director de la Oficina de Presupuesto del Congreso,  predice que 35 millones de personas o más podrían ser desechadas de su plan de empleador. Esto significaría mayores subsidios a contribuyentes para que los trabajadores desplazados obtengan su cobertura mediante intercambios del estado, mucho mayor gasto federal que aumentaría el déficit en $554 mil millones adicionales en los primeros 10 años y tanto como $1.4 billones en los próximos 10 años.

Dadas estas revelaciones, no nos debería sorprender que tantos estadounidenses deseen terminar con esto.

Nina Owcharenko es Directora del Centro de Estudios de Políticas de Salud en la Fundacion Heritage y Robert E. Moffit es un miembro superior del centro.

Este artículo está disponible en inglés en Heritage.org

Publicado en: Sistema de Salud