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5 formas en las que Obama se está saltando al poder legislativo

29 / 06 / 2011

 

 

A pesar de toda esa retórica de campaña del candidato Obama prometiendo respetar la autoridad del Congreso para escribir las leyes de la nación, el presidente Obama ha mostrado un persistente patrón de comportamiento esquivando al poder legislativo vía decreto administrativo cada vez que su agenda se atasca. Y aunque uno de los asesores legales de la campaña de Obama advirtió contra un presidente que “[tomara] la ley en sus propias manos y la [hiciera] añicos cuando [fuese] conveniente”, Obama ha hecho justamente eso una y otra vez.

La administración Obama emplea por lo general una de estas estrategias para legislar al margen — y a menudo a pesar de — los actos del Congreso: (1) decreto administrativo que establece una nueva norma federal, o (2) se rehúsa a hacer cumplir una ley federal vigente. En cinco áreas distintas, el presidente y las agencias federales bajo su mando han desdeñado la autoridad del Congreso para lograr los objetivos de Obama.

1.  Regulación ambiental: El presidente Obama vio como su misión imponer a América regulaciones ambientales que destrozan la economía a pesar de la clara oposición del Congreso. Vean el caso de la propuesta de ley de canje de emisiones con el respaldo de la Casa Blanca que habría creado un mercado de “créditos de carbono” con los que las empresas tendrían que comerciar para emitir dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero.

La medida fue aprobada en la Cámara en 2009 pero derrotada en el Senado. Sin amilanarse, la administración Obama buscó la forma de colar su agenda contra viento y marea sin aprobación del Congreso. Se las ingenió para clasificar el dióxido de carbono como un “agente contaminante” bajo la Ley de Aire Limpio, confiriendo a la Agencia de Protección Ambiental (EPA) la autoridad para regular las emisiones — a pesar de las advertencias incluso de miembros del Congreso que querían regular las emisiones de carbono pero reconocían la problemática naturaleza de hacerlo sin aprobación legislativa.

2. Legislación laboral: Expandir a poderosos sindicatos es otro de los objetivos de la administración Obama. El 21 de junio, la Junta Nacional de Relaciones Laborales (NLRB) anunció planes para reducir drásticamente el tiempo para celebrar elecciones sindicales.

Pero en 2009, el Senado actuó en la dirección opuesta. Eliminó la cláusula para chequear la afiliación sindical de la mal llamada Ley de Libre Elección del Empleado, hundiendo así en la práctica una medida que hubiese incrementado drásticamente el número de miembros de los sindicatos al rescindir los derechos de los trabajadores a elecciones secretas y directas para la representación sindical.

La nueva norma de la Junta reducirá la duración de las elecciones de unas seis semanas a entre 10 y 21 días, limitando así la capacidad de los empresarios de presentar a los trabajadores su propio caso contra la sindicalización — y haciendo la formación de un sindicato mucho más probable. El aumento de la sindicalización fue siempre el propósito de chequear la afiliación sindical. La Junta intenta ahora alcanzar el mismo objetivo sin aprobación del Congreso.

3. Leyes de inmigración: En política de inmigración, la administración Obama ni siquiera esperó a que actuase el Congreso antes de presentar su propio curso legislativo. En mayo, los demócratas reintrodujeron la Ley DREAM — que daría un camino a la ciudadanía a inmigrantes ilegales que vinieron a Estados Unidos antes de tener 16 años — después de que el Congreso saliente  no lo aprobara a finales del año pasado.

Pero en vez de esperar a que el Congreso actúe, cargos del Departamento de Seguridad Interior de Obama dieron instrucciones a los agentes y abogados del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos para que ejercieran su mejor criterio en la persecución de inmigrantes ilegales que han acudido a escuelas de Estados Unidos, lo que significa que muchos menos inmigrantes serán procesados y deportados. La agencia mencionó escasez de recursos, pero la decisión es una implementación de facto de la Ley DREAM.

4.  Cumplimiento selectivo de la ley federal: En vez de presionar al Congreso para que derogase las leyes federales contra el uso de la marihuana, el Departamento de Justicia de Obama decidió en 2009 que simplemente dejaría de hacer cumplir esas leyes. Las propuestas para legalizar la marihuana a nivel federal no ha logrado hasta ahora consegir el apoyo del Congreso, pero la administración Obama decidió poner en marcha su programa a pesar de la falta de apoyo legislativo.

El Departamento de Justicia volvió a emplear esa táctica en febrero cuando anunció que ya no haría cumplir otra ley federal: la Ley de Defensa del Matrimonio (DOMA). La administración no estaba de acuerdo con la ley, así que en vez de intentar su derogación por los canales legislativos normales decidió ignorarla.

5. Regular Internet: La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) decidió el pasado año asumir la autoridad sobre la reglamentación de Internet a pesar de un fallo de una corte federal de apelaciones denegando explícitamente a la comisión tal autoridad. En contradicción con el fallo de la corte, la FCC votó 3 contra 2 aprobar en diciembre las primeras normas federales sobre el tráfico de Internet en la historia. La Cámara ha votado bloquear tales reglamentos, pero Obama ha anunciado que vetará legislación de ese tenor.

Más legislación por vía burocrática en el futuro: Todos estos ejemplos muestran una chocante  falta de respeto por el papel del poder legislativo en el gobierno americano. A pesar de decir de boca lo importante que es el papel constitucional del Congreso como única fuente de las leyes de la nación, la administración Obama ha ignorado al Congreso cada vez que los representantes del pueblo se han negado a codificar en ley su programa.

Y no hay señal de que esta tendencia remita. Incluso ahora, el presidente está considerando un número de propuestas que impulsarían su programa legislativo sin consideración o aprobación del Congreso, incluyendo la regulación otra vez de las leyes de financiación de las campañas electorales para burlar una decisión de la Corte Suprema o exenciones a la ley Que Ningún Niño Quede Atrás en ausencia de acción del Congreso.

Tras las elecciones de noviembre, cuando el partido del presidente Obama perdió el control de la Cámara , Obama dijo a América que donde no pueda legislar, regulará administrativamente. Y ese parece ser el modus operandi de la administración: si el Congreso se rehúsa a acatar la agenda de Obama, el mecanismo burocrático del presidente hará sus propias leyes.

 

La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.

 

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