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  • Adiós Atlantis: China toma el relevo de los viajes espaciales tripulados


    Con el regreso del transbordador espacial Atlantis, la capacidad de Estados Unidos para poner astronautas en el espacio llega a su fin, 50 años después de que Alan Shepard pilotara Freedom 7 por los cielos y se convirtiera en el primer americano en incursionar el espacio exterior.

    A finales de este año, China recordará al mundo que continúa comprometida con lo que a Estados Unidos ya no parece interesarle: Ser capaz de mandar un hombre al espacio. En algún momento entre finales de este verano y el otoño se espera que los chinos pongan en órbita el Tiangong-1, el cual se asemeja al Skylab americano o al laboratorio espacial Salyut de los soviéticos. Los chinos también lanzarán una versión no tripulada de su cápsula espacial Shenzhou para participar en  maniobras de acoplamiento no tripuladas con el Tiangong mientras se preparan para misiones tripuladas en 2012 o 2013.

    Mientras tanto, China también continúa con su programa de exploración lunar Chang’e. Con el exitoso lanzamiento de dos vehículos orbitales, China ya ha tenido la oportunidad de examinar el mejor lugar para aterrizar un módulo lunar, actualmente programado para el 2013 y, con el tiempo, una misión de obtención de muestras lunares que se espera para el año 2017. Una vez que se logre este hito, China habrá completado los dos principales pasos preparatorios para una misión tripulada a la luna, probablemente para el 2025.

    Algunos podrían argumentar que nada de esto importa. Estados Unidos puso un hombre en el espacio en 1961. La primera misión tripulada de China, la Shenzhou V, fue lanzada en 2003. Estados Unidos puso a un hombre en la luna el 20 de julio de 1969. China simplemente estará siguiendo los pasos de Estados Unidos.

    Sin embargo, el impacto psicológico de que China ponga a un hombre en la luna será enorme para tres públicos:

    • Para la opinión mundial. Demasiados americanos desdeñan el excepcionalismo americano equiparándolo con patriotería. Sin embargo, Estados Unidos es excepcional – tome en consideración cuántas personas arriesga la vida para emigrar hasta aquí. Si China fuese capaz de poner un hombre en la luna al tiempo que Estados Unidos no fuese capaz de repetir sus pasados logros, nos podemos consolar con el argumento de que “Ya lo hicimos hace décadas”, pero puede que esta no sea la percepción en el exterior. Para muchos, puede que también sugiera que Estados Unidos en efecto está en decadencia, que ya no está en una posición de liderazgo y que, por el contrario, China sí lo está.
    • En Estados Unidos. Algunos creen en el liderazgo desde atrás o incluso que Estados Unidos, con sus defectos y debilidades, no es realmente el adecuado para liderar. Pero, para la mayoría de americanos, Estados Unidos sigue siendo especial y el logro de colocar un hombre en la luna encarnó ese excepcionalismo. ¿Cuántas veces hemos oído la frase: “Pusimos un hombre en la luna” como respuesta a desafíos que van desde curar el SIDA a luchar (y ganar) la Guerra Fría? La implicación es clara: Estados Unidos puede hacer cualquier cosa que se proponga. ¿Cómo se verá afectado este tesón cuando China aterrice en la luna, si Estados Unidos es incapaz de responder? ¿Cuál será el impacto en la política americana y será que el presidente de turno se convertirá en el que “perdió” la luna?

    Si Estados Unidos no está en condiciones de competir con la República Popular de China, el mundo será bastante distinto la mañana después de que China haya plantado su bandera en suelo lunar.

     

    La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.
    Posted in Estudios, Gobierno de Estados Unidos, Historia de Estados Unidos, Liderazgo Americano, Opinión