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Alan Gross: Peón de Castro y dilema de Obama

15 / 03 / 2011

La convicción y sentencia del contratista americano Alan Gross seguramente ha dejado un sabor amargo en la administración Obama justo días antes de que el presidente emprenda un viaje por América Latina. El que Obama intentara jugar sus cartas “con cuidado y de forma segura” y con la “esperanza de  que la dictadura cubana haga lo correcto”, no salvó al residente de Maryland de recibir una pena de prisión de 15 años.

Gross, de 61 años, fue detenido por oficiales cubanos en diciembre de 2009 acusado de entregar equipos de comunicaciones a una pequeña comunidad cubano-judía. Él pertenecía a un grupo de trabajo de la Agencia Americana para el Desarrollo Internacional (USAID) encargado de ampliar el acceso de la comunicación en la isla. El ex vocero del Departamento de Estado, P.J. Crowley, defendió el programa y a Gross diciendo que se trata de “un dedicado trabajador de desarrollo internacional” que visitaba Cuba para donar equipo satelital “para ayudar al pueblo cubano a conectarse con el resto del mundo”.

El régimen de Castro señala que el incidente es evidencia de una conspiración de Estados Unidos para socavar al régimen. La semana pasada, un programa especial en la televisión cubana presentó un informe sobre lo que denominaba la guerra cibernética lanzada por USAID y otras agencias americanas. Los acontecimientos en Oriente Medio y la actual crisis económica han exacerbado la paranoia de los funcionarios cubanos.

Mientras que los enemigos de la promoción de la democracia cubana quieren culpar a la administración Bush por la detención y convicción de Gross (al igual que la administración Kennedy culpó del fiasco de la Bahía de Cochinos al presidente Eisenhower), la detención de Gross ocurrió después que la administración Obama llevara ya más de 10 meses en el poder.

“Con la sentencia de Gross, el régimen de Castro ha demostrado en efecto la desesperante y peligrosa ingenuidad de esta administración con el régimen” comentaba el senador Marco Rubio (R-FL). El congresista David Rivera (R-FL) se quejó el martes ante la secretaria de Estado Hillary Clinton que no había habido una respuesta preparada de Estados Unidos para la sentencia de Gross. La administración Obama ha decidido practicar una política de mayor acercamiento con el pueblo cubano, relajando restricciones de viaje y el flujo de remesas a la isla. Esta tentativa de mejorar las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y Cuba ha servido de poco, si acaso de algo, para persuadir al régimen de Castro de que relaje el estrangulamiento de las libertades del pueblo cubano.

“Tenemos que aumentar la presión sobre el régimen hasta que los derechos fundamentales, las libertades, y la dignidad del pueblo cubano se respeten”, exhortaba la congresista Ileana Ros-Lehtinen (R-FL), presidenta del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes. Es ampliamente repetido que Raúl Castro liberará por órden ejecutiva a Gross debido a razones humanitarias. Muchos progres en el Capitolio están deseando que así sea para no poner en riesgo el acercamiento.

Si el presidente Obama no saca a relucir el tema de Cuba y su represión fundamental de la libertad individual mientras esté de gira por América Latina, eso sólo servirá para demostrar su falta de determinación cuando se trata del futuro de la democracia en un lugar tan cercano a casa.

La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org

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