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American Avatar: Una conversación sobre las muchas imágenes de Estados Unidos

 

El excepcionalismo americano es un término que molesta a muchos extranjeros”. Ellos se preguntan: “¿No son excepcionales todos los países?” Al mismo tiempo, la mayoría de personas en todo el mundo tiene una serie de imágenes grabadas que asocian con Estados Unidos así como una profunda fascinación por todo lo americano.

Como señaló el autor Barry Sanders en la Fundación Heritage durante la magnífica presentación de American Avatar:The United States in the Global Imagination (Avatar americano: Estados Unidos en la imaginación global), ninguna nación en el mundo despierta el mismo intenso escrutinio de aquellos que viven fuera de sus fronteras – lo que de facto convierte a Estados Unidos en “excepcional” por aclamación mundial.

Sin embargo, una persona a menudo tendrá tanto imágenes positivas como negativas de Estados Unidos que estarán reñidas entre sí. American Avatar hace el valiente intento de poner en orden las imágenes y sus orígenes, separándolas de aquellas sobre las que pueden influir de aquellas que no.

Durante los primeros 125 años de la república, las imágenes de Estados Unidos surgieron a partir de eventos y condiciones internas, de las ideas de una sociedad con autogobierno democrático y de una tierra de oportunidades, del comercio y de una presencia naval americana pequeña pero creciente. En el siglo XX, después de la participación internacional americana en las dos guerras mundiales (tres si contamos la Guerra Fría), las imágenes de Estados Unidos comenzaron a perfilarse debido a sus actividades en política exterior. Estados Unidos fue a veces tildado de imperialista de “evangelista de la democracia” y otras veces de inconstante liberador y de superpotencia interesada.

Sin embargo, otras imágenes de Estados Unidos provienen de nuestra forma de vida y cultura. La gente ve a Estados Unidos como glamorosa, inmoral y libre de miseria u opresión. Estas imágenes, a menudo inexactas, son alimentadas por Hollywood.

Estados Unidos es de lejos el país más rico del mundo y el resto del mundo depende en gran medida de la economía americana. La gente ve a Estados Unidos como una nación interesada sólo en sí misma, mientras que al mismo tiempo, saben que sus propias economías necesitan de la economía americana para prosperar. Varias imágenes de Estados Unidos nacidas de nuestro poder económico incluyen la tacañería, la generosidad, el derroche, la innovación, el liderazgo cultural y la dominación militar.

Las imágenes pueden ser formadas por la realidad o la ficción y muchas imágenes son una mezcla de ambas. Las personas a menudo tienen acceso a una única fuente de noticias y están una de dos, o bien controladas o  bien influidas por gobiernos hostiles a Estados Unidos, los cuales pueden presentar imágenes distorsionadas.

¿Cómo llegan las imágenes a ser elegidas como dominantes? Recientes acontecimientos, recuerdos, parientes que viven en Estados  Unidos así como un variado abanico de situaciones ayudan a determinar cuáles son las  imágenes que elegirá la gente para dar forma a sus puntos de vista sobre Estados Unidos.

Ciertos aspectos de antiamericanismo son inamovibles, sostiene Sanders. Uno de ellos es la oposición fundamental al liberalismo democrático americano, ideas de la Ilustración defensoras de la libertad individual y de la igualdad de oportunidades, en contraste con el Romanticismo europeo post-Ilustración, que en última instancia conduce al socialismo. El antiamericanismo que se basa en estas profundas diferencias filosóficas no es algo que podamos esperar a que cambie.

Otro hecho es que no podemos hacer mucho ante el cambio, una faceta intrínsicamente americana, y el miedo que inspira. En las sociedades tradicionales, la jerarquía, la constancia y los roles claramente definidos definen la vida de las personas. Este tipo de personas ven el cambio con un alto grado de escepticismo.

Sin embargo, Sanders también abriga la esperanza de que en un sentido podemos influir en las imágenes de Estados Unidos. Mucha gente admira— incluso idolatra—la idea de Estados Unidos como un símbolo universal de la libertad y de la democracia. La brecha entre el ideal de Estados Unidos y la realidad de la vida de muchas personas en todo el mundo puede despertar envidia y descontento. Y cuando Estados Unidos no está a la altura a la hora de cumplir sus propias promesas o las expectativas de su población, la consiguiente desilusión y amargura pueden ser devastadoras.

Entonces, ¿qué podemos hacer en concreto? En opinión de Sanders, tenemos que mirar más allá de las diarias encuestas de opinión y adoptar un enfoque amplio e integral de la política exterior americana.

Al esforzarnos por ser más firmes, manteniendo una preocupación compasiva por la seguridad de otros y siendo fieles a los principios de la democracia y a los derechos humanos en las relaciones exteriores, podemos crear predisposiciones más positivas. Igualmente importante es que podamos ayudar a otros a crear para sí mismos una vida más libre y más próspera mediante la aplicación de los principios que hicieron grande a Estados Unidos. Tenemos que convencer a la gente de que el ideal de Estados Unidos que imaginan es el verdadero Estados Unidos, no un sueño imposible.

 

La versión en inglés de este artículo está en Heritage.org.

 

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