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  • Anulan el mandato del biocombustible de la EPA

    La Agencia de Protección Ambiental (EPA) no puede imponer un mandato sobre un producto que no existe y luego penalizar a las empresas por no utilizar dicho producto inexistente, tal y como indica la sentencia de la Corte de Apelaciones de Estados Unidos del Circuito de D.C.

    ¿Cuál es ese producto inexistente? El biocombustible celulósico, un tipo de etanol elaborado a partir de fuentes no alimentarias, como astillas de madera, pasto varilla y materias primas no comestibles.

    La corte dictaminó que la EPA puede establecer normas para la producción de combustibles renovables como medio para estimular el desarrollo económico, pero no puede penalizar a las compañías que no cumplan dichas normas.

    “Hagan un buen trabajo, productores de combustibles celulósicos. Si no lo hacen, multaremos a sus clientes”, fue el comentario de los jueces.

    En 2007, la EPA ordenó que se produjeran 250 millones de galones de biocombustibles celulósicos para 2011 y 500 millones de galones para 2012. El problema era que ninguna compañía podría hacer que ese producto fuese comercialmente viable, de modo que la EPA rebajó su objetivo para 2012 hasta los 8.65 millones de galones. Pero ni siquiera eso funcionó, ya que se produjeron exactamente cero galones entre 2010 y 2011. Las empresas sí consiguieron producir 22,000 galones en 2012, pero eso aún significaba que el producto era inexistente desde un punto de vista comercial.

    La falta de producción obligó a la industria del petróleo a tener que pagar más de $6 millones en multas por no utilizar unos biocombustibles que no existían. Como puede Ud. imaginar, este costo se trasladó a los consumidores.

    Se suponía que el mandato espolearía la inversión en la industria de los biocombustibles celulósicos, pero como señala el analista de la Fundación Heritage Nick Loris:

    El hecho de que la producción de [biocombustible] celulósico no se aproxime siquiera a proporcionar unas cantidades de combustible a escala industrial demuestra la incapacidad del gobierno para decidir qué es comercialmente viable y beneficioso para los consumidores.

    Todo esto nos vuelve a dejar ante el pensamiento que tiene el gobierno de que puede escoger a quién gana y a quién pierde en la industria de la energía. Pero sus planteamientos siempre fracasan. El mejor modo de actuación sería eliminar mandatos como el de los biocombustibles celulósicos y el etanol, así como los créditos fiscales específicos para la energía, además de permitir que los consumidores de este mercado hagan lo que mejor saben hacer: elegir la fuente de energía más eficaz.

     

    La versión en inglés de este artículo está en Heritage.org. 

     

    Posted in Actualidad, Adminstración Obama, Análisis, Energía y Medio Ambiente, Estudios, Gobierno de Estados Unidos, Libertad económica, Opinión, Temas legales