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  • Atacar Siria: ¿Está en el interés estratégico de Estados Unidos?


    Siria
    ¿El plan de Obama de atacar Siria defiende los intereses estratégicos de Estados Unidos? ¿Es verdad que a menos que ataquemos a Siria, las armas químicas podrían ser utilizadas de algún modo contra nosotros o nuestros aliados? ¿Es cierto que la credibilidad de Estados Unidos está realmente en juego? ¿Y el ataque planeado cambiará sustancialmente el balance de poder en el conflicto, según se requiere en la propuesta de resolución del Congreso?

    Analicemos esta afirmaciones una a una.

    ¿Es probable que se utilicen contra nosotros las armas químicas de Asad si no atacamos?

    Por horrible que haya sido su uso contra el pueblo sirio, es improbable que el presidente Bashar al-Asad las utilice contra nosotros u otros que no sean su propio pueblo, salvo que se produzca una escalada en el conflicto. Asad se encuentra en estos momentos maniatado. Podría perfectamente usar armas químicas de nuevo contra su propio pueblo, pero en el pasado no ha dado señales de haberlas compartido con otros, ni siquiera con grupos terroristas externos.

    ¿Qué ocurre con la credibilidad de Estados Unidos? Los defensores del ataque argumentan que se verá debilitada si no lo llevamos a cabo.

    Me temo que este debate ya se ha perdido. El presidente Obama ha sido tan insistente acerca del carácter limitado del ataque contra Siria que nadie espera, de forma razonable, que se produzca una escalada si Asad usa de nuevo armas químicas. De modo que se plantea la siguiente pregunta. ¿Exactamente qué tipo de intervención militar estamos dando a entender en las negociaciones? La administración ha dejado absolutamente claro que no quiere hacer un uso excesivo de la fuerza. Quizá los partidarios del ataque desearían que fuera de otra manera, pero no tiene sentido pretender que quien tome las decisiones estratégicas sea el senador John McCain (R-AZ) en lugar de Barack Obama.

    Irán ya sabe que Obama no quiere una escalada. Un ataque sin sentido estratégico no disuadiría a Irán de conseguir armas nucleares más de lo que lo han hecho las sanciones. No sólo eso, sino que los iraníes ya saben que Obama no se mostraría más favorable al uso de la fuerza contra ellos en el futuro de lo que se ha mostrado en el caso de Siria. A ese respecto ya hemos mostrado todas nuestras cartas. Y en todo caso, un pequeño ataque sin sentido sería visto como otro gesto más de debilidad.

    ¿Qué hay del cambio de balance de poder en la guerra civil siria? ¿Un ataque limitado supondrá alguna diferencia?

    Lo extraño de este argumento es que no tiene en cuenta para nada el hecho de que la administración Obama ha tenido muchas oportunidades de ayudar militarmente a los rebeldes, pero decidió retrasarlo lo máximo posible. Puede que un acercamiento con los rebeldes moderados hace dos años hubiese supuesto una gran diferencia. Pero ahora ya es demasiado tarde. Los grupos islamistas radicales están luchando para reemplazar a Asad y puede que en el futuro estalle una guerra civil entre ellos y los grupos antiislamistas. ¿Qué hacemos entonces?

    Una vez más, el único uso de la fuerza que podría cambiar el balance de poder es precisamente el que Obama dice que no llevará a cabo. Teóricamente, es posible que un ataque militar pudiera destruir el armamento químico de Asad, pero eso implicaría precisamente el tipo de intervención con fuerzas de tierra de la que Obama ha renegado. En Londres, el secretario de Estado John Kerry llegó a describir el ataque como “increíblemente pequeño”. ¿Cómo podría afectar eso al resultado de la guerra?

    Dejando de lado por un momento la cuestión de si un cambio en el balance de poder podría realmente beneficiar o no a las fuerzas islamistas, el verdadero problema es este: los beneficios que se esperan de un ataque de esas características son demasiado exiguos como para compensar los riesgos que implica. Podríamos extender la guerra en vez de contenerla. Irán podría dar rienda suelta a Hizbolá en el Líbano y los iraníes podrían iniciar una campaña terrorista contra nosotros o nuestros aliados. Además, puede que Asad use de nuevo armas químicas precisamente para provocar a Obama. Ya es suficientemente terrible que se hayan usado una vez. Pero sería una absoluta tragedia si, debido a un error de cálculo de Obama, Estados Unidos le diese a Asad otro motivo más para usarlas de nuevo.

    En resumen, el uso de la fuerza contra Siria no beneficia a los intereses estratégicos de Estados Unidos, tal y como resumió el presidente Obama. No cumple con los criterios básicos de defender nuestra seguridad y alcanzar los objetivos militares propuestos.

     

    La versión en inglés de este artículo está en Heritage.org. 

     

    Posted in Actualidad, Adminstración Obama, Análisis, Conflictos Internacionales, Derecho Internacional, Destacables, Estudios, Gobierno de Estados Unidos, Liderazgo Americano, Medio Oriente, Opinión, Política Exterior, Seguridad Internacional, Temas regionales
     
    • GUILLERMO

      Barbaro el articulo…y la reforma???? que tiene que ver el dulce con la pomada..hasta cuando cae un meteorito y paramos la reforma para ver de donde provino y ver si es una amenaza nacional….Es una tomada de pelo y lo que me asombra es que a nadie le importe…..El que tiene una buena cuenta bancaria su casa propia y su auto del año no le interesa que el que esta cortando el césped en su jardín es un inmigrante ilegal que gana 7 dolares la hora….déjense de mentiras