Ayer, 18 de abril, fue el día 108 del año 2013. También fue el primer Día de la Liberación Fiscal, según el cálculo de Tax Foundation. El Día de la Liberación Fiscal es el día en el que, como nación, hemos ganado finalmente el dinero suficiente para pagar la factura de todos los impuestos locales, estatales y federales del año.
Los americanos se despiertan hoy en el peor “lunes” que tendrán en todo el año: El Día de la Declaración de Impuestos.
La mayoría de americanos teme este día – y con razón. Más allá de la enorme factura que los americanos pagan al gobierno, el código tributario es tan complejo que es difícil averiguar qué le debemos al Servicio de Impuestos Internos (IRS). Se trata de un sufrimiento para los contribuyentes y una enorme sangría para la economía.
El impuesto federal sobre los ingresos ya es centenario, pues el 3 de febrero de 1913 se ratificaba la Decimosexta Enmienda a la Constitución. La recaudación que genera el impuesto sobre los ingresos le permite al Congreso expandir enormemente el tamaño del gobierno federal. De hecho, probablemente nunca volvamos a tener un gobierno federal del tamaño del que teníamos antes de que la Decimosexta Enmienda se convirtiese en ley.
El Día de Año Nuevo fue duro para los contribuyentes, pues entraron en vigor trece subidas de impuestos. El acuerdo que alcanzaron el Congreso y el presidente Obama y que finalmente evitó (aunque sólo parcialmente) el abismo fiscal, tuvo como resultado siete subidas de impuestos más las otras subidas por Obamacare.
El periódico Wall Street Journal informa de que el anticompetitivo código tributario empresarial de Estados Unidos está llevando a que las empresas americanas relocalicen sus sedes centrales en otros países. Es decir, unas de las principales razones por las que estas empresas están huyendo de nuestras fronteras son los impuestos.
El “Armagedón Fiscal”, una subida de impuestos de $494,000 millones en un solo año, va a llegar el 1 de enero de 2013. Los informes de la destrucción económica que crearía el “Armagedón Fiscal” aumentan cada día, como lo hace el número respetados economistas, expertos de mercado e influyentes organizaciones que están advirtiendo al Congreso y al presidente Obama para que frene el “Armagedón Fiscal” con el fin de salvar a la economía de sus perniciosos efectos.



