Nuestro problema no es China. Este país posee sólo alrededor del 8% de nuestra deuda pública. Correcto: sólo el 8%. Posee una porción muy pequeña de los activos financieros americanos y poco importará cuándo los venda. Nuestro problema somos nosotros mismos: pedimos préstamos porque carecemos del coraje político para establecer prioridades
Las cifras económicas oficiales de China durante 2012 se conocerán a finales de esta semana y yo, entre otros, sugiero con cautela que no van a ser especialmente precisas. Sin embargo, a veces no es que Pekín no consiga poner en orden sus datos económicos básicos. A veces somos nosotros. Un montón de investigadores extranjeros cree que China está contribuyendo en gran medida al crecimiento económico global, pero lo que no está claro es si saben lo que están diciendo.
Después de una sesión de cerca de una semana de duración, se reveló la identidad de los nuevos líderes chinos. No es ninguna sorpresa, pero supone una decepción para cualquiera que albergara esperanzas de una trayectoria nueva y más positiva de las relaciones entre Estados Unidos y China. No hay nadie entre la cúpula emergente de líderes chinos que se pueda considerar como un reformista económico, mucho menos un reformista político.
El New York Times ha esbozado el retrato de una familia milmillonaria china y resulta bastante preocupante. Se dice que la extensa familia del primer ministro Wen Jiabao, incluido su cuñado, posee $2,700 millones. Como contraste, los ingresos promedio del año pasado en China fueron de menos de $6,000.



