La inmigración legal puede traer importantes beneficios culturales y económicos a Estados Unidos y los inmigrantes. Los americanos viven y celebran acertadamente los valores de Estados Unidos, incluido el gobierno limitado, la libertad personal y la libre empresa y atraen a otros para que se nos unan. Estamos unidos por la fe en nuestros documentos fundacionales y nuestro credo de que todos los hombres son creados iguales. Como expresó Ronald Reagan, “Entre los inmigrantes que han enriquecido de este modo a Estados Unidos se incluyen personas de todas las razas, credos y orígenes étnicos”.
Según una encuesta de principios de este año, los votantes tienen una opinión más elevada de las cucarachas que de los congresistas. La popularidad personal del presidente Obama se mantiene sólida, pero el índice de aprobación de su trabajo está bajando. Entonces, ¿por qué son tan impopulares nuestros responsables electos?
Hay una buena noticia: el Congreso se está preocupando por tratar de arreglar nuestro fallido sistema de inmigración y la permeabilidad de nuestras fronteras.
La mala noticia es que quieren hacerlo mediante una solución que se parece un montón a Obamacare: el proyecto de ley integral de más de 840 páginas de la llamada “Banda de los Ocho”.
Esta semana, la Corte Suprema escuchó los argumentos orales del caso Estados Unidos contra Windsor, en el que se pone en duda la constitucionalidad de la Ley de Defensa del Matrimonio (DOMA), que definió el matrimonio como la unión de un hombre y una mujer para cuestiones referentes a los beneficios federales.
En todo Estados Unidos, las familias están balanceando sus presupuestos e incluso saldando sus deudas. Desde el pánico financiero de 2008, la deuda privada ha caído a medida que los americanos se han ido apretando el cinturón y devolviendo sus préstamos. Por desgracia, algunos se tuvieron que declarar en bancarrota debido a que sus deudas se hicieron demasiado grandes. Pero Washington no se puede declarar en quiebra; en cambio, debe seguir el ejemplo de millones de americanos y reducir el gasto para vivir dentro de sus posibilidades.



