La imagen de Venezuela que uno se lleva es la de un país que ha sido saqueado y que se está desmoronando, literal y figuradamente. La vida nocturna del centro de Caracas, otrora pujante, no es más que un recuerdo lejano. En la actualidad las calles están desiertas, rendidas ante las mafias y los narcotraficantes.
El economista Nouriel Roubini advertía a finales del mes pasado en el Foro Económico Mundial de que el crecimiento económico de los países denominados como los BRIC (Brasil, Rusia, India y China) está en riesgo: se “anunció con bombos y platillos” sus éxitos pasados, pero el futuro de los BRIC está en riesgo debido a su creciente estatismo.
Es hora de que Argentina rinda cuentas, aunque los líderes del Consejo no lo hagan. El verdadero problema, según Moisés Naím, es la “sistémica deficiencia de aprendizaje” que exhiben los líderes argentinos. Si Argentina no va a participar según las reglas internacionales, se le debería negar su condición de miembro en el G-20.



