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Calculando mal la amenaza iraní

Como la administración Obama ha descubierto, contener las ambiciones nucleares de Irán y su apoyo al terrorismo y la insurgencia requiere algo más que la disposición de Washington a “extender [su] mano”. Como Kim Holmes de Heritage señala, la frustrada trama de Irán para asesinar al embajador saudí en territorio americano ilustra que los líderes iraníes no temen a Barack Obama o el “aislamiento” que promete la administración. La trama también pone de relieve las inquietantes consecuencias de la estrategia de “policía bueno y policía malo” de Obama en Irán. Mientras la administración Obama sigue sosteniendo que todas las opciones están sobre la mesa, el que Washington le reste importancia públicamente a la opción militar socava su capacidad para amenazar sobre consecuencias.

¿Qué envalentonó a Irán para intentar llevar a cabo un acto tan descarado en el territorio de Estados Unidos?

En un video de 2009 dirigido al pueblo iraní, el presidente Obama dijo que su gobierno estaba comprometido con aplicar una diplomacia que establezca “lazos constructivos” entre los dos países. Sin embargo, la disposición de Washington a mantener conversaciones diplomáticas nunca fue realmente el problema. La secretaria de Estado del presidente George W. Bush, Condoleezza Rice, mantuvo la puerta abierta para  esas conversaciones. El rechazo de Teherán ante la iniciativa diplomática tiene menos que ver con quién habite la Casa Blanca y más con los temores de Teherán de que una apertura hacia Estados Unidos y Occidente dará vida a las aspiraciones democráticas del pueblo iraní.

La administración Obama ha juzgado mal a un adversario peligroso. La frustrada trama de asesinar al embajador saudí en la capital de nuestra nación demuestra que las amenazas del régimen son reales y que está dispuesto a correr riesgos considerables lanzando un llamativo ataque terrorista para obtener ganancias marginales. Contener las ambiciones de Irán será difícil, puesto que la estrategia de Obama no ha obtenido suficiente apoyo internacional para imponer las “sanciones paralizantes” que la administración había prometido, y Rusia y China continúan retrasando y diluyendo las iniciativas de sancionar a Irán en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Washington no puede amenazar de manera creíble con el uso de la fuerza, ni promover una presión internacional significativa. Y eso es quizá lo más inquietante acerca de la estrategia de Obama en Irán.

 

La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.
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