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Camino a un presupuesto balanceado


 

Paul Ryan (R-WI), presidente del Comité del Presupuesto de la Cámara, publicará hoy su propuesta presupuestaria en lo que seguramente será uno de los más importantes acontecimientos en política pública este año en Washington. Si como se espera los demócratas en el Senado no presentan otra vez un presupuesto para el funcionamiento del gobierno, entonces el presupuesto de Ryan y el presupuesto del presidente, que se publicó hace unas semanas, constituirán las alternativas más destacadas sobre cómo el gobierno federal saldría de su actual desorden fiscal. Y si el presupuesto de Ryan se parece en algo a su iniciativa del año pasado, las diferencias no podrían ser más claras. La Fundación Heritage está revisando la más reciente propuesta presupuestaria del congresista Ryan y publicará sus conclusiones en días venideros.

Por supuesto, el presidente Obama ha sido puro cuento en asuntos de disciplina fiscal. Ha organizado comisiones. Ha pronunciado grandes discursos. Pero de acuerdo con su más reciente propuesta y según los cálculos de la Oficina del Presupuesto del Congreso (CBO), el escandaloso déficit presupuestario de $1.3 billones de este año nos hunde unos todavía sorprendentes $488,000 millones en unos pocos años a pesar de sus propuestas de enormes subidas de impuestos y luego comienza a dispararse de nuevo según avanza la década.

Con el gobierno federal encaminado a toda velocidad hacia una deuda de 17 billones de dólares y con 13 millones de americanos buscando trabajo en una ralentizada economía, hace mucho tiempo que los conservadores perdieron la paciencia con la multitud de impuestos y gastos con los que opera Washington. La Fundación Heritage ha expuesto los seis objetivos que deberían guiar el desarrollo del presupuesto federal anual: (1) un presupuesto más ajustado, (2) un presupuesto balanceado, (3) solución de los derechos a beneficios, (4) sin subidas de impuestos, (5) una reforma fiscal que cree empleo y favorezca el crecimiento y (6) una sólida defensa nacional. Esos objetivos conservadores llevan a una economía más fuerte, menos gobierno, más empleos y un Estados Unidos más seguro.

Sobre el objetivo del presupuesto equilibrado, la Fundación Heritage ha dicho:

 

“El presupuesto federal debería estar balanceado en diez años, a un nivel bastante por debajo de una quinta parte de la economía de la nación y en cualquier caso mucho antes de lo que el presupuesto se habría balanceado con las fórmulas presupuestarias más débiles propuestas en años anteriores”.

 

La Fundación Heritage busca la derogación el impuesto sobre ingresos y muchos otros impuestos y adopta en vez el Nuevo Impuesto Único que crea empleo y favorece el crecimiento en su exhaustivo plan Para Salvar el Sueño Americano. El Nuevo Impuesto Único, combinado con los otros elementos del plan de la Fundación Heritage, lleva a un presupuesto federal anual balanceado en diez años: un presupuesto permanentemente equilibrado, sin subidas de impuestos y en un nivel inferior a la quinta parte del producto interior bruto anual de la nación. La Fundación Heritage ha puesto énfasis en que el actual presupuesto federal debería realizar sustanciales progresos hacia ese objetivo:

 

“El Congreso debería revisar el código fiscal para establecer fuertes incentivos económicos para la creación de empleo, el ahorro y la inversión derogando una amplia variedad de impuestos y reduciendo la estructura del impuesto sobre ingresos hasta una tasa única, o a lo sumo dos”.

 

Los presupuestos balanceados desde el principio son más eficaces. El camino más rápido hasta un presupuesto balanceado es reducir el gasto, evitar las subidas de impuestos y revisar la tributación de la nación para que así esta ayude a la economía en vez de dañarla. Es crucial cambiar del actual complejo sistema fiscal que destruye el empleo y perjudica el crecimiento a un sistema fiscal más simple que cree empleo y favorezca el crecimiento. Un sistema así eleva más la recaudación según la economía crece, pero sin subir los tipos impositivos a los americanos.

La solución al sobregasto y al sobreendeudamiento del gobierno federal no recae en un mundo críptico con reglas de cálculo presupuestario y detalladas y complejas provisiones de leyes presupuestarias federales que sólo unos pocos especialistas comprenden. El Congreso debe poner su atención fuera de Washington.

El Congreso debe poner su atención en lo que sucede en la economía real, donde los americanos van a trabajar cada día, producen los bienes y servicios que otros necesitan, pagan sus impuestos y toman lo que les queda de sus nóminas al llegar a casa para mantenerse ellos mismos y a sus familias. En esa economía, un sistema fiscal más plano, centrado en crear incentivos para el ahorro y la inversión generará empleos, permitirá a la gente mantener la mayor parte de sus nóminas en vez de enviar más a su gobierno y ayudará a poner a Estados Unidos en el camino hacia un presupuesto balanceado.

Los efectos dinámicos de un sistema fiscal más plano darán como resultado una economía más fuerte, con más empleos y mejor nivel de vida para los americanos. El Comité del Presupuesto de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, que en breve planteará el presupuesto federal anual, debe comenzar a mover a Estados Unidos hacia ese sistema fiscal más plano. El movimiento hasta un sistema fiscal más plano, de camino hacia el Nuevo Impuesto Único, ayudará a crecer a nuestra economía en lugar de a nuestro gobierno. El Comité del Presupuesto debería dar ese paso, justo ahora, hacia un presupuesto balanceado.

 

La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.

 

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