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Diecinueve pastores chinos se han unido para enviar una extraordinaria petición al Congreso Nacional del Pueblo en nombre de una de las mayores iglesias clandestinas de Pekín. La iglesia Shouwang es el objetivo más reciente de la represión llevada a cabo por las autoridades comunistas contra el movimiento de las iglesias-casa no autorizadas las cuales cuentan actualmente con unos 50-70 millones de cristianos chinos en sus filas.
La iglesia Shouwang comenzó a funcionar en una casa, pero sus miembros han llegado a ser 1,000 en los últimos años, con muchos feligreses de buena educación y acomodados. Forzados a abandonar el local alquilado donde se reunían en 2009, la iglesia compró una propiedad para sus actividades, pero el gobierno les negó el acceso. Expulsados de otro local alquilado una vez más en la primavera, la congregación ha tratado reunirse al aire libre. Sin embargo, sus ceremonias religiosas se han visto interrumpidas y cientos de los feligreses fueron detenidos por la policía el domingo de Pascua. El pastor Jin Tianming y otros líderes de la iglesia están bajo arresto domiciliario para evitar que lleven a cabo sus oficios religiosos.
Como señaló el New York Times, la crisis “está agitando a decenas de millones de chinos creyentes que han llegado a tener más fe en el cristianismo que en el ateo Partido Comunista”. Eso ha llevado a la audaz petición –que, según informa el periódico, elaboraron Xie Moshan y Li Tianen, “patriarcas del movimiento iglesia-casa que ya han pasado cada uno de ellos más de una década en cárceles chinas”.
Su petición va más allá de pedir una rectificación por el sufrimiento de una iglesia. “Creemos que el incidente de la iglesia Shouwang no es un episodio único o aislado que le ocurre a una sola iglesia, sino más bien que es un fenómeno típico en relación con el conflicto Iglesia-Estado durante el período de transición social”.
Este conflicto Iglesia-Estado, sostienen los pastores, sólo puede ser resuelto con el reconocimiento oficial de la libertad religiosa, un paso esencial para garantizar la libertad, la estabilidad y la prosperidad de la nación:
Creemos que la libertad de culto es la primera y más importante libertad de la sociedad humana, es un valor universal en la comunidad internacional y también es el cimiento de otros derechos políticos y propietarios. Sin la libertad equitativa y universal de la fe religiosa, un país multiétnico, multireligioso, no sería capaz de formar una sociedad civil pacífica, o lograr la estabilidad social, la solidaridad étnica o la prosperidad de la nación.
La petición reclama, basándose en la Constitución China y la Declaración Universal de los Derechos Humanos, una sólida libertad religiosa, incluyendo “las libertades de reunión, asociación, expresión, educación y evangelización”, para las congregaciones fuera de la red de las iglesias sancionadas por el Estado:
[E]n las últimas 6 décadas, no se han implementado los derechos a la libertad de culto concedidos a los cristianos de nuestro país por la Constitución de la República Popular de China. De acuerdo con la política actual en materia de gestión de la religión, a menos que los cristianos se unan al muy politizado Comité Nacional de los Tres-Movimientos Patrióticos, sus diversas actividades religiosas (incluida la congregación, el culto, la ceremonia, la formación de la iglesia, la construcción de edificios de la iglesia y la evangelización) seguirán siendo limitadas y suprimidas por los diversos departamentos de gestión gubernamental.
Hace dos semanas, la Comisión de Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional, una vez más identificó a China como “país de especial preocupación”, lo que la sitúa como uno de los más serios infractores de la libertad religiosa en todo el mundo.
Ahora, el nervioso régimen comunista ha forzado la confrontación con Shouwang que es una congregación valiente con buenas conexiones y cuyos aliados han sabido expresar sólida filosofía política, patriotismo y buena voluntad:
Como cristianos y ciudadanos que aman profundamente al país… suplicamos a Dios que nos conceda las gracias de la paz, la armonía, la estabilidad y el desarrollo y que permita que la cultura de la probidad, la fe, el amor, la tolerancia y la bondad impregnen a toda la sociedad.
Cómo reaccione el régimen a esta posición de fuerza moral y de razonamiento sensato acerca del camino a la libertad y la prosperidad dirá mucho al mundo sobre el futuro de China.
La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.










