La actual agitación que sufre Oriente Medio – incluyendo el derrocamiento de los gobiernos en Túnez y Egipto, los disturbios en Bahréin y la casi guerra civil en Libia – lleva a la pregunta de si la República Popular de China y, especialmente, su Partido Comunista (PCC) habrá aprendido alguna lección de todo esto.
Esta inquietud se centra no sólo en si la política exterior china de no interferencia es apropiada y sostenible (aunque los ataques contra trabajadores chinos del petróleo en Libia que llevaron a su pronta evacuación sugeriría que no) sino también si pudiera ser que los chinos interpreten esta agitación como un énfasis en la necesidad de convertirse en más democráticos.
Sin embargo, lo que hemos apreciado respecto a la reacción china sugiere que ese tipo de opiniones rayan en lo perdidamente optimista. La inmediata reacción de la cúpula china ha sido tomar medidas drásticas cerrando las partes de Internet que son accesibles dentro de China. Esto ha incluido restricciones a sitios web como LinkedIn, así como el bloqueo total a ciertas búsquedas para palabras como “Egipto” y “Jon Huntsman” (el embajador de Estados Unidos en China).
Una pregunta razonable para los dirigentes chinos es si ven muchos paralelismos con su propia situación. Tanto Egipto como Túnez son muchísimo más pobres que China. Por lo tanto, podría decirse que Túnez y El Cairo tenían menos recursos para comprar la voluntad de los manifestantes o de usar la represión en su contra.
Por otra parte, los ejércitos de Egipto y Libia no ven su destino ligado al de los regímenes de Mubarak y Gadafi. Por el contrario, el PCC ha hecho todo lo posible para garantizar que el ejército chino, cuyo cuerpo de oficiales pertenece en casi su totalidad al PCC, se identificase con el partido. La desinversión en las empresas gestionadas por los militares asegura que el Ejército Popular de Liberación de China caiga en pocas distracciones y esto marca un gran contraste entre los ejércitos chino y egipcio.
Sin embargo, las crecientes disparidades entre las regiones costeras y del interior de China, las grandes desigualdades entre las poblaciones rurales y urbanas de China así como los problemas reales de corrupción y la falta de obligación de rendir cuentas ayudan todas a socavar la cohesión interna china. Para la próxima generación de líderes chinos – como Xi Jinping y Li Keqiang que están asociados con los “principitos” o los hijos de altos funcionarios del partido – los actuales disturbios en Oriente Medio estarán planteando verdaderas interrogantes acerca de los problemas a los que ellos se tendrán que enfrentar.





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