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Cierto: “La Casa Blanca no crea empleos”

Nunca se dijo mayor verdad. En la conferencia de prensa de ayer, el vocero de la Casa Blanca, Jay Carney admitió: “La Casa Blanca no crea empleos”. Como dijo después el columnista político del periódico Examiner, Timothy P. Carney, los conservadores deberían dar la bienvenida a este pronunciamiento como “una verdadera y de largo esperada admisión de los límites del gobierno”.

A pesar del ahora aceptado hecho de que el presidente no crea empleos, el presidente Obama continúa manipulando la economía desde el Ala Oeste, ofreciendo “estímulo” por aquí, amenazando con mayores impuestos por allá, así como seleccionando y escogiendo desde su cargo qué industria puede prosperar y cuál no.

El gobierno no puede crear empleos en el sector privado pero puede afectar seriamente las condiciones del crecimiento económico que generan empleo. Y la administración Obama ha ayudado a crear las condiciones que sofocan el crecimiento del empleo.

Esta mañana, el índice de desempleo era del 9.1%. La noticia positiva es que bajó desde un 9.2%.

Sin embargo, el experto de Heritage James Sherk pone en perspectiva este índice de crecimiento del empleo, señalando: “La economía necesita añadir entre 100,000 y 125,000 trabajos mensuales para estar a la par con el ritmo del crecimiento de la población. El desempleo aumentará si los empresarios crean constantemente menos empleos que los mencionados”. El crecimiento estancado que a duras penas mantiene el ritmo con el crecimiento de población muestra simplemente que las políticas de Obama no están funcionando. De hecho, la política presidencial está haciendo la recuperación más difícil.

Nadie confía en que de pronto surjan mejores condiciones y que haya mayor certidumbre, especialmente los mercados. El índice Dow Jones se desplomó ayer, perdiendo 512 puntos y eliminando así todas las ganancias conseguidas hasta la fecha en 2011. El NASDAQ y S&P también perdieron alrededor del 5% en el día. La reacción de la Casa Blanca al mayor descenso en un día desde 2008 fue: “Los mercados suben y bajan”. No obstante, los inversionistas se preocupan por el anémico crecimiento, la debilidad económica, el desasosiego financiero en Europa y la interferencia de Obama en la economía.

Y entonces, ¿cuáles son algunas de las condiciones mataempleos que están poniendo nerviosos a mercados y empresarios?

La política energética de Obama. Más de un tercio de las plataformas perforadoras que habían en 2009 en el Golfo de México se marcharon tras la moratoria del presidente. Si la Casa Blanca simplemente no interfiriera, la producción adicional de pozos en alta mar podría generar 411,000 barriles más por día — proporcionando trabajo y menores precios de la gasolina.

Las regulaciones de la Agencia de Protección Ambiental de Obama. El experto de Heritage Andrew Grossman explica que la EPA obliga a los negocios a “desperdiciar decenas y cientos de miles de millones de dólares anualmente en actualizaciones medioambientales de dudoso valor y significado; es un dinero que ya no está disponible para invertir en ampliaciones empresariales o en crear empleos. Los mayores costos también reducen la inversión empresarial — una fábrica que vale la pena, económicamente hablando, con un costo de $10 millones puede no tenerlo cuando las regulaciones de la EPA suben el costo a $30 millones”. Estas normativas reguladoras están costando millones de empleos a Estados Unidos.

Interferencia sindical. A instancias de los sindicatos, la Junta Nacional de Relaciones Laborales (NLRB) está intentando eliminar miles de empleos de Boeing en Carolina del Sur porque es un estado con Derecho al Trabajo. La NLRB también está presionando para que se celebren elecciones sindicales anticipadas que impedirían a los trabajadores oír contraofertas a los intentos de sindicalizar las empresas. Los sindicatos están cabildeando agresivamente contra los acuerdos de libre comercio que han estado languideciendo en Washington desde que el presidente Bush dejó el cargo. Estos acuerdos podrían crear cientos de miles de empleos.

Obamacare. Obamacare hace que no haya certeza de cuáles serán los costos laborales. Cada día nos trae más malas noticias a medida que van apareciendo detalles de esa legislación. Antes de que se promulgara Obamacare, la creación de empleo del sector privado era de unos 67,600 puestos de trabajo al mes como promedio. Después de la firma de la ley, este número cayó a 6,400 empleos mensuales. No es sorprendente que el 57% de los americanos quiera ver abolida la ley.

La amenaza de mayores impuestos. El presidente Obama se pasó el pasado mes prometiendo que cualquier acuerdo sobre el límite de la deuda incluiría aumentos de impuestos para los creadores de empleos. Cuando no logró su propósito en el Congreso, prometió que serían parte de las recomendaciones del “Comité Selecto Conjunto para la Reducción del Déficit”. Se trata ya de la cuarta gran intentona de la administración Obama para subir los impuestos a propietarios de pequeños negocios e inversionistas. Las tres primeras veces fueron un fracaso en el Congreso y en la corte de la opinión pública, pero esta nueva arremetida incluirá la autodestructiva presión de poner en riesgo la financiación de la seguridad de nuestra nación.

Gastos desbocados. Después de que se firmara el acuerdo de la deuda a principios de esta semana, la primera orden del día del presidente fue un acto de campaña para recaudar fondos en Chicago. En la cena de $35,000 por cabeza, Obama dijo a los invitados: “Precisamente porque heredamos tantos desafíos todavía no estamos ni a medio camino. Cuando dije ‘cambio en el que podemos creer’ no dije ‘cambio en el que podemos creer mañana’”.

Y uno se pregunta: ¿“medio camino” para dónde? El presidente Obama heredó una tasa de desempleo del 7.8%. El desempleo ha estado por encima del 9%, salvo dos veces durante los últimos 27 meses.

Obama heredó una deuda nacional de $10.6 billones. Ahora está por encima de los $14.5 billones. La propuesta presupuestaria del presidente Obama para 2012 habría más que duplicado la deuda nacional en menos de 10 años. Al presidente Bush le tomó ocho años añadir poco menos de $5 billones a la deuda. Esta semana, la cuota de la deuda nacional para un bebé recién nacido pasó de $45,000 a $46,700.

Y justo ayer, con $238,000 millones de nuevo endeudamiento desde precisamente el martes, la nueva deuda del gobierno federal alcanzó a igualar el tamaño de nuestra economía (esto es, el ratio deuda-PIB alcanzó el 100%). Es decir, si quisiéramos eliminar la deuda pública, para lograrlo tendríamos que tomar todos los bienes y servicios que produce el país en un año.

Por tanto, no, esta Casa Blanca no crea (o conserva) empleos. Pero también queda claro como el agua que tampoco produce las condiciones necesarias para la creación de empleo – basta ver la política de la administración junto con el desempleo y los ampliados déficits.

El presidente Obama debería trabajar con el Congreso para poner bajo control el gasto de Washington, retirar su amenaza de mayores impuestos, promulgar verdaderas reformas de los derechos a beneficios y la fiscalidad para así eliminar de la economía el factor incertidumbre y aprender de las lecciones del pasado.

Se puede hacer. El plan de Heritage “Para Salvar el Sueño Americano” lo demuestra. Pero el presidente y los progres del Congreso, en vez de eso, continúan presionando por más aumentos de impuestos mataempleos, más gasto público en exceso y más sobreendeudamiento federal. Las únicas cifras económicas que estas iniciativas elevarán son el gasto, el endeudamiento, los impuestos y el desempleo.

 

La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.
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