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  • Cómo Corea del Norte se sale con la suya

    Kim Jong-un

    Naciones Unidas empezará por fin a investigar los abusos contra los derechos humanos por parte de Pyongyang.

    El capitán Louis Renault se mostraba “escandalizado, escandalizado” al descubrir que se seguía jugando en “Casablanca” y lo mismo sucede con los investigadores de Naciones Unidas que examinan los abusos contra los derechos humanos en Corea del Norte. El mes pasado, una Comisión de Investigación oficial de la ONU proclamó el “escandalizado” testimonio de las “extendidas y graves violaciones” contra los derechos humanos de su pueblo por parte del régimen de Pyongyang. Pero ¿qué es más perturbador, los detalles conocidos desde hace tanto tiempo de la brutalidad de Pyongyang o que sólo ahora vaya a investigarla la ONU?

    Durante los últimos meses, la investigación de la ONU ha hecho un excelente trabajo exponiendo los abusos norcoreanos contra los derechos humanos mediante sesiones públicas en Seúl y Tokio. Sin embargo, los refugiados norcoreanos llevan años arriesgando sus vidas para documentar las atrocidades de Pyongyang contra sus ciudadanos. Estas incluyen encarcelamientos arbitrarios, torturas, trabajos forzados, violaciones, ejecuciones sumarias, abortos obligados y experimentos médicos. Tres generaciones de la misma familia pueden ser enviadas al vasto sistema de gulags de Corea del Norte por “crímenes” tales como criticar a sus líderes políticos.

    El comité de la ONU ha oído testimonios acerca de una madre norcoreana obligada a arrojar a su propio bebé a un balde. De presos rebuscando entre excrementos por un poco de comida. De niños nacidos dentro de campos para presos políticos que no saben que hay un mundo más allá. De reclusos obligados, según el investigador jefe Michael Kirby, “a vivir de roedores, chapulines, reptiles y hierba”. O de un preso obligado a presenciar la ejecución pública de su madre y su hermano.

    El mundo no puede alegar que ignoraba tales atrocidades, puesto que ha habido numerosos libros, informes y películas que las han venido documentando. Un desertor norcoreano, Jung Sung San, incluso produjo una obra musical basada en la vida del campo de concentración norcoreano de Yodok. Además, el responsable de derechos humanos de la ONU, Navanethem Pillay, describió Corea del Norte como “uno de los peores, pero también de los menos comprendidos y menos conocidos, lugares del mundo en cuestión de derechos humanos”.

    ¿Dónde está la indignación de los actores de Hollywood que tan frecuentemente y con tanto empeño protestan contra este tipo de crímenes? Las celebridades protestan constantemente contra males mucho menos opresivos, pero casi nunca contra los tremendos abusos de Corea del Norte.

    Pyongyang cuenta con la ayuda de China, que ha impedido que la ONU examine la situación de los derechos humanos en las provincias chinas cercanas a la frontera norcoreana. En violación de sus obligaciones internacionales, Pekín envía regularmente de vuelta a Corea del Norte a un gran número de refugiados, donde se enfrentan a castigos severos o incluso la muerte. El gobierno chino criticó estos recientes descubrimientos de la ONU de la manera habitual. “Las acusaciones y presiones politizadas no ayudan a mejorar los derechos humanos en ningún país”, comentó el diplomático Chen Chuandong. “Al contrario, sólo provocarán confrontación y debilitarán los cimientos y el clima de cooperación internacional sobre derechos humanos”.

    El historial de derechos humanos de Corea del Norte se ve ensombrecido por sus programas nuclear y de misiles, su desafío a las resoluciones de la ONU, sus virulentas amenazas y sus ataques periódicos contra Corea del Sur. Se trata, evidentemente, de graves amenazas para la seguridad de Asia y Estados Unidos.

    Pero el mundo ya no puede permanecer en silencio acerca del tratamiento que Pyongyang da a sus propios ciudadanos. Debería haber una amplia indignación internacional ante los horrores perpetrados de forma sistemática contra el pueblo norcoreano por parte de sus propios líderes políticos. Los campos de exterminio de Corea del Norte deben desaparecer.

    La ONU creó esta Comisión de Investigación porque comprendió lo ineficaz que es expresar simplemente “una preocupación muy seria” por los derechos humanos en Corea del Norte. En febrero, el informador especial de la ONU Marzuki Darusman detalló nueve categorías en las que Corea del Norte podría estar cometiendo crímenes contra la humanidad.

    Por el bien del pueblo norcoreano, el mundo no puede permitir que, como en la película “Casablanca”, el pianista siga tocando “As time goes by”(A medida que pasa el tiempo). Porque por desgracia el tiempo se está acabando.

     

    La versión en inglés de este artículo está en Heritage.org. 

     

    Posted in Actualidad, Análisis, Asuntos internacionales, Corea del Norte, Derecho Internacional, Destacables, Estudios, ONU, Opinión, Organizaciones Internacionales