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Cuidado, América: La Oficina de Protección Financiera del Consumidor abre sus puertas

La semana pasada abrió oficialmente sus puertas en Washington la Oficina de Protección Financiera del Consumidor (CFPB), convirtiéndose así en la primera nueva gran agencia federal en casi 10 años. Los americanos deberían tomar buena nota y empezar a preocuparse. Diane Katz, de Heritage, explica que la enorme envergadura del poder de la agencia así como el que no tenga que responder por su gestión, plantea problemas para todos los americanos:

Se trata de una organismo regulador con poderes sin precedentes, incluyendo una consolidada y ampliada autoridad reguladora sobre tarjetas de crédito y débito, préstamos hipotecarios, préstamos estudiantiles, ahorros y cuentas corrientes y prácticamente todos los productos y servicios financieros para el consumidor. En esencia, el dinero de todos los consumidores entra bajo la competencia de esta Oficina a menos que lo dejemos debajo del colchón.

La buena noticia es que, al menos por el momento, la Oficina no puede ejercer la totalidad de sus poderes, ya que aún no cuenta con un director. Sin embargo, Katz dice que la CFPB no está del todo carente de poder y el Congreso debería actuar para poner freno a su autoridad:

Con un batallón de burócratas ya preparados y un presupuesto de 500 millones de dólares, la CFPB está muy atareada recopilando datos de inteligencia sobre prácticamente todas las diferentes entidades financieras y está preparando misiones reguladoras en virtud de las leyes vigentes.

Abundan los defectos que rodean a la CFPB, incluyendo un escaso control por parte del Consejo de Supervisión de Estabilidad Financiera, así como nuevas cargas que la CFPB impondrá a las instituciones financieras y a sus clientes – incrementando por tanto los riesgos para el sistema financiero.

 

La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.
Posted in Campana de Heritage, Economía, Estudios, Gobierno de Estados Unidos, Iniciativa y Libre Mercado, Opinión