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  • Culpe a la burocracia de Washington por los altos precios de la gasolina


    Hoy los americanos están pagando más por la gasolina que hace seis semanas, cuando el presidente Obama liberó 30 millones de barriles de la Reserva Estratégica de Petróleo. En el Golfo de México, mientras tanto, diez plataformas de perforación —más de un tercio de la flota— se han ido estando Obama en el cargo.

    Esta incomprensible política energética no solo está costando más dinero en el surtidor a los americanos. Los retrasos burocráticos en Washington también están atrofiando el crecimiento del empleo y añadiendo al déficit presupuestario.

    Mientras la administración Obama pivota hacia una nueva agenda de empleo —como mínimo se trata del séptimo intento—, sería atinado revisar las políticas que están frenando la producción de energía. Hace treinta y cuatro años que el presidente Jimmy Carter creó el Departamento de Energía. Es hora de que América adopte una agenda pro-energía que impulse la economía, aumente los ingresos federales y cree empleos.

    El más visible ejemplo de la mala gestión de Obama es la decisión de abrir la Reserva Estratégica de Petróleo el pasado 23 de junio. Los expertos de Heritage James Jay Carafano y Nick Loris detallaron las pocas circunstancias bajo las que la Casa Blanca podría utilizar ese petróleo. Ninguna de estas tuvo lugar en junio y la misma administración retrocedió cuando se les preguntó por la oportunidad del momento.

    ¿Y qué consiguió? Más allá de disminuir un bien vital para la seguridad nacional, no redujo el precio de la gasolina. Los americanos estaban pagando una media de $3.61 por la gasolina regular sin plomo el 23 de junio, según la asociación automovilística AAA. Hoy el promedio es de $3.70.

    Seis semanas después, es cada vez más claro que Obama actuó así para mejorar sus tétricas cifras en las encuestas, afectadas por la letárgica economía y los precios en aumento de la gasolina.

    Si el presidente tuviera seria intención de bajar los precios de la gasolina, daría instrucciones a su administración para reducir la burocratización de los proyectos energéticos en el Golfo de México. Un nuevo informe de Greater New Orleans Inc. revela que la concesión de permisos de perforación ha bajado un 71% comparado con el promedio mensual de los pasados tres años.

    La caída no es por falta de interés de los productores de energía. Hace dos semanas, las respetadas IHS Cambridge Energy Research Associates y IHS Global Insight revelaron el potencial de producción si el gobierno simplemente aprobase los permisos de perforación.

    Las consecuencias son enormes. Solo el año que viene, la producción adicional de pozos en aguas profundas podrían generar 411,000 barriles por día o 150 millones de barriles por año. Esto es cinco veces lo que Obama utilizó de la Reserva Estratégica de Petróleo.

    Ese petróleo adicional reduciría el perjuicio económico sufrido por los consumidores y reduciría la dependencia de Estados Unidos del petróleo extranjero — un asunto que es cada vez más acuciante visto lo visto en la OPEP y su nuevo líder, Rostam Qasemi, un comandante de la Guardia Revolucionaria iraní – cuerpo que está bajo sanciones de Estados Unidos y la Unión Europea.

    Luego está el impacto en el gobierno a nivel federal, estatal y local. En un momento en que muchos se enfrentan a déficits presupuestarios, el dinero generado por el pago de regalías petroleras e impuestos añadirían $12,000 millones extra en recaudación el próximo año.

    La mayor ganancia podría estar en el número de empleos creados a partir de esa producción adicional. Estos trabajos no están solo en Luisiana y Texas. Están diseminados por todo Estados Unidos, según el estudio. Se prevé un total de casi 230,000 nuevos empleos —una cantidad mayor que la de General Motors— para 2012 si el ritmo del desarrollo energético en alta mar y sus permisos aumentan.

    Sin embargo, tal y como están las cosas, estos trabajos son solo un sueño en la imaginación de Obama. Aún peor son las noticias de que el Departamento de Interior podría dejar expirar miles de permisos de perforación, lo que costaría empleos y disminuiría todavía más la producción.

    “Solo en 2011, expirarán más de 300 alquileres usufructuarios en alta mar en el Golfo de México”, anunció ayer el senador David Vitter (R-LA). “Si se deja expirar estos alquileres, volverán a manos del gobierno federal, lo cual matará el empleo y frenará la potencial recaudación de la exploración y la producción”.

    Vitter prometió bloquear la nominación de Rebecca Wodder como vicesecretaria del Departamento del Interior a no ser que la administración conceda una ampliación generalizada de los alquileres usufructuarios que expiran este año. La administración preferiría revisar los casos uno por uno para tomar una decisión — una barrera burocrática innecesaria, según Vitter.

    ¿Cómo acabará todo? Con la amenaza de bloquear a otro nominado de la administración, Vitter logró acelerar la aprobación de planes de perforación. También bloqueó el aumento salarial de $20,000 para el Secretario del Interior Ken Salazar. Más se debe hacer.

    Por lo demás, las consecuencias a largo plazo serían devastadoras. La nueva exploración, que no tiene impacto en el suministro de petróleo hasta 7-10 años después, no se está dando al ritmo necesario para satisfacer la demanda.

    Los americanos, mientras tanto, se llevan la peor parte por las malas decisiones de la administración Obama.

     

    La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.
    Posted in Campana de Heritage, Economía, Energía y Medio Ambiente, Estudios, Gobierno de Estados Unidos, Liderazgo Americano, Opinión, Seguridad