| Tweet | |
|
La información recientemente publicada por la Comisión del 11 de septiembre revela que su recomendación original de condensar y consolidar la supervisión del Congreso al Departamento de Seguridad Interior aún no se ha implementado. Esto deja la seguridad interior en riesgo y maniatada por sus propias comisiones.
En 2003, el DHS estaba sujeto a la supervisión de 86 comités y subcomités del Congreso. Hoy en día hay más de 108. Compare esto con las 36 comisiones y subcomisiones para supervisar el Departamento de Defensa que cuenta con un presupuesto 10 veces mayor que el DHS y millones más de empleados.
Esta innecesaria supervisión causa respuestas contradictorias a la misma pregunta y provoca la fuga de recursos. El DHS ha intentado en varias ocasiones poner remedio a la supervisión excesiva. Sin embargo, el problema reside en el Congreso y su luchas por poder e influencias. Esta lucha incesante se parece a los pleitos en el patio del colegio y la carrerita para ser el rey de la colina.
En lugar de seguir perdiendo el tiempo y los recursos del DHS, el Congreso debe consolidar su laberinto de comités en una máquina organizada y eficaz para el DHS- cuanto antes mejor. La consolidación de la supervisión del departamento en seis comités (tres en la Cámara de Representantes y tres en el Senado) crearía uniformidad. Esto permitiría una sucinta y directa supervisión y orientación para el departamento, aumentando así la seguridad de Estados Unidos.
El reconocimiento de este desorden incontrolable es un paso en la dirección correcta. Sin embargo, el Congreso tiene un largo camino por recorrer a la hora de priorizar y rediseñar sus comités. Tras el décimo aniversario de los atentados del 11 de septiembre y el más reciente informe de la Comisión, es evidente que todavía hay demasiados cocineros en la cocina de Seguridad Nacional y que el Congreso no tiene ninguna prisa en hacer una reestructuración.
La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.










