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Derechos humanos para la Pachamama en la ONU

19 / 04 / 2011

 

Como parte de su iniciativa “para acabar con el capitalismo” y alcanzar la “armonía” con la Pachamama – la Madre Tierra – Bolivia propondrá un tratado este mes para la protección de lo que denomina los derechos fundamentales de la naturaleza. Se crearía un “Ministerio de la Madre Tierra”, con un representante que escuche los gritos de la naturaleza y se los traduzca a los burócratas. Del periódico Vancouver Sun:

Reflejando convicciones tradicionales indígenas, el tratado global propuesto dice que los seres humanos han causado “severa destrucción… que ofende a muchas creencias, sabias tradiciones y culturas indígenas para las cuales la Madre Tierra es sagrada”.

También dice que la “Madre Tierra tiene el derecho a existir, a persistir y a continuar sus ciclos, estructuras, funciones y procesos vitales que sustentan a todos los seres humanos”.


Y este tratado, ¿está diseñado para beneficiar a los grupos culturales ofendidos o a la “Madre Tierra”? Incluso si la ONU lograra descifrar eso, se quedaría con un tratado internacional basado en la cosmovisión de un segmento particular de la población de un país sudamericano – Bolivia. La población indígena del país profesa una especial estima por la deidad terrenal llamada Pachamama y considera al ser humano igual “al resto de las entidades” según revela el Sun.

Este tratado deriva de una ley boliviana promulgada en enero que crea las mismas instituciones ecologistas en ese país. La cosa más llamativa sobre este tratado no es lo absurdo de la premisa, sino su semejanza con el régimen americano. Estados Unidos ni siquiera necesita firmar el acuerdo porque ya tiene una “representante” para la Madre Naturaleza en la Agencia de Protección Ambiental (EPA). Con su vasta autoridad para determinar lo que es mejor para la Madre Naturaleza y actuar en su interés, todo lo que le falta a la EPA es el lenguaje de los derechos que ha convertido la noticia de Bolivia en algo sonado.

La EPA perjudica enormemente al sector privado en nombre del ecologismo. Sus poderes para regular el aire limpio constituyen una seria carga para los pequeños negocios. Igualmente, las regulaciones de la EPA para los vehículos aumentan el precio final de los mismos y promueven combustibles más caros, menos eficientes y más contaminantes que la gasolina. Incluso los agricultores americanos padecen a la EPA. Y por supuesto, no hay razón para creer que un representante de la ONU para la Madre Naturaleza sería más transparente que otros burócratas de las Naciones Unidas o de Estados Unidos.

La presentación boliviana de un tratado de la Madre Tierra en la ONU se debe tomar muy en serio, no porque Estados Unidos vaya a adoptarlo, sino porque la EPA lidera el camino hacia el despotismo medioambiental.

Hay mejores formas de proteger el medio ambiente que usando un planteamiento de comando-control, de arriba abajo. Como Ben Lieberman escribe en el Índice de Libertad Económica 2011 de la Fundación Heritage, el libre mercado es una fuerza de gran alcance para mejorar el medio ambiente:

Las naciones con las economías clasificadas como las más libres son las que lo hacen lo mejor posible a la hora de proteger el medio ambiente mientras que las menos libres lo hacen de lo peor. Así, los mismos principios de libre mercado que han demostrado ser la llave del éxito económico también pueden producir éxitos a nivel ecológico y señalar el camino para abordar ambas inquietudes.

 

La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.

 

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