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Derrame petrolero en el Golfo, un año después

20 / 04 / 2011

 

Hace hoy un año que una explosión en la plataforma petrolera Deepwater Horizon en el Golfo de México costó la vida a once hombres y amenazó con daños incalculables al ecosistema. Fue un desastre sin precedentes y la trágica pérdida de vidas que trajo consigo hizo aun más imperativo ver que un accidente así nunca se repita.

En los momentos tras la catástrofe, la respuesta de emergencia fue heroica: el personal de un buque de aprovisionamiento de la empresa Tidewater rescató a los 115 supervivientes de la explosión en poco más de una hora. Pero en las semanas y meses que siguieron, la gestión de la crisis demostró ser enormemente menos adecuada. Tomó 87 días tapar el pozo petrolero que estuvo al descubierto durante todo ese tiempo derramando petróleo en el Golfo. Como informa hoy el Wall Street Journal, los efectos de la respuesta de la administración Obama ante el derrame son ahora más claros que nunca, con una disminución del 13% en la producción de petróleo en alta mar y un aumento de los precios del crudo del 33%.

Tras el desastre, la respuesta de la Casa Blanca pareció poco más que una mínima cobertura para la puesta en marcha de una agenda energética económicamente paralizante. En mayo, el ppresidente Obama promulgó una moratoria de seis meses de toda perforación de gran profundidad. En junio, un juez federal la anuló, tildándola de “arbitraria y caprichosa”, sin  justificación alguna dado el historial de seguridad del Golfo. Unas pocas semanas después, desafiando al juez, la administración impuso nuevamente la moratoria. El juez declaró a la administración en desacato.

A tiempo para las elecciones de noviembre de 2010 —y por delante de lo previsto— la administración “levantó” la moratoria — pero, durante meses, no se dio ningún permiso para perforar a gran profundidad y unos pocos para hacerlo en aguas poco profundas. Se acuñó un nuevo término: “permitoria”. Con el tiempo, el Departmento de Interior, rayando en lo ridículo, concedió unos cuantos permisos para aguas profundas, pero el promedio actual está muy por debajo de su nivel tradicional.

Un año después, incluso los habitantes más tenaces de la costa del Golfo se preguntan cuánto tiempo pueden seguir viviendo así.

Leslie Bertucci, oriunda de Nueva Orleans y propietaria de la compañía de equipos petroleros R and D Enterprises no se amilana para compartir su punto de vista:

“Mi mensaje al presidente Obama es que me encantaría que viniera a R&D Enterprises en Harvey, Louisiana, se reuniera con nosotros y hablara con nuestros empleados para comprender real y verdaderamente lo que está ocurriendo aquí debido a esta moratoria que no debería  haberse producido en primer lugar”, dice Bertucci.

Esta madre trabajadora de seis hijos, que junto a su esposo empezó su negocio en una habitación vacía de su casa hasta convertirlo en el parque industrial que es hoy, dice que la moratoria de perforaciones ha hecho que se secara el flujo de ingresos de su compañía. R&D Enterprises suministra equipos para transportar productos químicos desde y hacia las plataformas petroleras en aguas profundas. Cuando a esas plataformas no se les permite perforar, el equipo de R&D se queda sin utilizar.

El mejor camino está claro: Hace falta que la administración Obama reanude el ritmo habitual de permisos tanto en aguas profundas como poco profundas para revitalizar el Golfo, recuperar ingresos fiscales perdidos, disminuir la dependencia del petróleo extranjero, crear empleos e impedir en el futuro precios de la gasolina aun más altos. Ninguna política puede revertir el derrame del año pasado, pero una mejor política energética podría aliviar la carga que la administración misma ha impuesto en el Golfo.

Como dice Bertucci: “La explosión fue horrenda, la pérdida de vidas fue devastadora para las familias, para las compañías en las que trabajaban, para toda nuestra comunidad. Creo que el daño a nuestro ecosistema, a nuestros pantanos, a la costa, fue terrible… La moratoria no cambiará nada de eso en absoluto. La seguridad es lo número 1 y debe seguir siendo lo número 1, pero no creo que todos los operadores del Golfo tengan que cerrar porque hubo un error en una plataforma”.

 

La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.

 

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