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EL PROBLEMA:
Durante demasiado tiempo, Estados Unidos no ha hecho cumplir sus leyes de inmigración. Su sistema de visas no responde adecuadamente a las necesidades de la economía, de los inmigrantes legales ni de los ciudadanos de Estados Unidos. La violencia de los cárteles y la constante inmigración ilegal a lo largo de la frontera sur de Estados Unidos tienen preocupados a muchos americanos. Los americanos están exigiendo una política de fronteriza y de inmigración que mantenga Estados Unidos libre, seguro y próspero – no una amnistía que no hace más que exacerbar el problema.
LOS HECHOS:
- Violencia fronteriza en aumento, sigue la inmigración ilegal. Los americanos han hecho progresos en materia de seguridad fronteriza, pero la frontera todavía no está segura. Los cárteles de la droga han tomado el control de grandes zonas de la frontera norte de México – con más de 6.000 asesinatos en 2008, a causa de la violencia de los cárteles de la droga. La amenaza de que se desborde esa violencia en Estados Unidos así como la continua inmigración ilegal, sigue siendo un problema significativo.
- Estados y gobiernos locales abrumados. Una vez dentro de Estados Unidos, los inmigrantes ilegales consumen una parte significativa de los servicios gubernamentales, tales como asistencia médica, seguridad pública y educación. Los estados y los gobiernos locales están especialmente afectados ya que a menudo tienen que pagar esa cuenta – una obligación multimillonaria sin financiación presupuestaria. Se estima que en 2007, los inmigrantes ilegales en California costaron al estado entre $9 mil millones y $38 mil millones en servicios públicos.
- Reducciones internas en seguridad pública. En vez de construir sobre los progresos del pasado, la administración Obama ha reducido en gran número las iniciativas internas de orden público. Por ejemplo, ha pasado de controles laborales aleatorios a blandas auditorías y ha instituido cambios en el programa 287 (g), un programa local y estatal inmigratorio que desmotivará la participación. En el ejercicio fiscal 2009, el número de detenciones en el lugar de trabajo se redujo “en más del 50%” con respecto al ejercicio económico anterior.
- La política de visas americanas no funciona. Los programas de visas y nacionalización de Estados Unidos siguen siendo ineficaces y hace falta importantes inversiones en infraestructura que podrían hacer más fácil la inmigración legal. Estados Unidos todavía no ha explorado la posibilidad de un programa de trabajadores temporales basado en el mercado actual y que permitiría que los inmigrantes vinieran trabajar a Estados Unidos legalmente.
- La amnistía agravará el problema. La administración actual ha colocado la amnistía para 10.8 millones de inmigrantes ilegales en Estados Unidos como una prioridad de su agenda política. La amnistía simplemente motivaría más inmigración ilegal, haciendo los problemas actuales incluso peores, en tanto que sería inherentemente injusto para los que vinieron a Estados Unidos legalmente.
LAS SOLUCIONES:
- Cubrir de forma integral la seguridad. Estados Unidos debe tener un sistema de seguridad completo desde el punto de origen, tránsito, frontera y dentro de Estados Unidos que fortalezca todas las actividades, activos y programas necesarios, para asegurar las fronteras de América. La legislación en materia de inmigración debería crear un sistema de seguridad integrado que abordara la infraestructura fronteriza e interconectara la gestión fronteriza a todas las actividades relacionadas con el cruce y transporte fronterizos, desde la expedición de visas y pasaportes hasta investigaciones internas, la detención y expulsión de ilegales y la aplicación de las leyes inmigratorias y laborales.
- Permitir la flexibilidad operacional. En los últimos 10 años, Estados Unidos ha triplicado el gasto fronterizo y su fuerza laboral debido a que las incursiones fronterizas han aumentado de forma vertiginosa. Se le debería dar flexibilidad operacional al Departamento de Seguridad Interior (DHS) para lograr sus objetivos, en lugar de tener mandatos específicos del Congreso para emprender medidas específicas tales como construir obstáculos fronterizos o el despliegue de tropas de la Guardia Nacional. La eficacia de la seguridad de la frontera se deberá medir por “resultados,” los resultados alcanzados sobre el terreno, en vez de por “gasto”, cuánto dinero Washington ha invertido en asegurar la frontera.
- Invertir en tecnologías y activos adaptables. La seguridad pública a nivel federal, estatal y local deberá estar cubierta con tecnologías que permitan ir a la par con la amenaza adaptativa de los cárteles transnacionales y los cambiantes patrones de la inmigración ilegal. Estas tecnologías incluyen vehículos chicos, adaptables, no tripulados así como sensores fijos y móviles que detecten y sigan la pista de la actividad fronteriza en tiempo real. Inversiones más atinadas también incluirían el costo de la financiación de iniciativas rentables que aumentarían rápidamente la seguridad en la frontera, tales como contratistas del sector privado y la utilización de las fuerzas de defensa del estado como un medio para organizar las aportaciones de ciudadanos voluntarios.
- Dirigir el apoyo federal a las autoridades locales y estatales. Para asegurar la frontera, el Congreso debería asignar cerca de $400 millones por año durante los tres próximos años del gasto previsto para la financiación de la seguridad nacional. El Congreso deberá resistir la tentación de convertir este dinero en programas de asignaciones clientelistas de fondos públicos y más bien dirigirlos a las autoridades locales y estatales a cargo de la vigilancia comunitaria y programas relativos a la seguridad pública para mejorar la seguridad fronteriza. El número de Grupos de Trabajo de Seguridad Fronteriza debería ser mayor y cubierto por un sólido apoyo estatal, local y tribal. Se debería ampliar considerablemente el apoyo federal para los programas 287 (g) y de Comunidades Seguras que amplían la capacidad de las fuerzas locales del orden público para hacer frente a la inmigración ilegal.
- Mejorar vigilancia y control en el lugar de trabajo. El uso de E-Verify, un sistema electrónico para verificar la elegibilidad laboral debería ser ampliado hasta el máximo posible. Por ley, el Servicio de Impuestos Internos (IRS) debería estar autorizado a compartir datos del Seguro Social “que no encajan” con el Departamento de Seguridad Interior (DHS) a fin de mejorar la aplicación de las leyes.
- Autentificar la identificación. La reforma de la inmigración debería incluir la implementación de la Ley de Reforma de los Servicios de Inteligencia y Prevención del Terrorismo de 2004 y la ley REAL ID (Identificación Real) de 2005. Estas leyes no crean un documento nacional de identificación, sino más bien establecen que cuando los materiales de identificación claves, tales como permisos de manejar (y los documentos usados para obtenerlos, como actas de nacimiento), se emiten a cualquier nivel de gobierno y se usen para un propósito federal (como controles de seguridad antes de viajar en aviones comerciales de pasajeros), estos documentos deberán cumplir estándares nacionales de autenticidad. Tales documentos deberían ser emitidos solamente a personas que residan legalmente en Estados Unidos. Para evitar la manipulación, la falsificación o el fraude, y para mejorar protección de la privacidad, las leyes también establecen características de seguridad estándar para los documentos de identidad. El Congreso debería asignar dinero para ayudar a los estados a establecer sistemas adecuados que cumplan con los requisitos de la ley REAL ID.
- Implementar programas efectivos de trabajadores temporales. Los empleadores americanos necesitan medios para conseguir los trabajadores que necesiten y cuando ellos lo necesiten para ayudar al crecimiento económico y crear más trabajos. Se deberían establecer programas piloto para nuevas formas de trabajo temporal y ampliarse a medida que la economía de Estados Unidos se recupere y la demanda de trabajo temporal crezca. Aunque se reconoce que un programa de trabajadores temporales contribuiría a la tarea de controlar las fronteras y las costas, deberá llevarse a cabo un plan exhaustivo para la seguridad fronteriza integrada y el control operacional de la frontera deberá lograrse en concierto con cualquier programa nuevo que aumente sustancialmente la cantidad de trabajadores temporales o permanentes en Estados Unidos. Se podrían establecer mecanismos para introducir gradualmente programas para trabajadores temporales.
- Establecer un Consorcio Nacional para el Regreso Voluntario. El Congreso debería instituir un Consorcio Nacional para el Regreso Voluntario, un programa para ayudar y motivar a los inmigrantes ilegales a volver voluntariamente a sus países de origen. El Patronato Nacional para el Regreso Voluntario debería ser privado y financiado por donaciones privadas. Debería ser un programa comunitario de voluntariado. A las personas que participen en el programa se les debe exigir registrarse en US-VISIT antes de su salida y acordar que no regresarán ilegalmente.
Este artículo pertenece a la serie Soluciones para América.
La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.











