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Diez datos inquietantes sobre los recortes de defensa

El secretario de Defensa, Leon Panetta, presentó hace unos días los detalles de un plan para reducir los gastos de defensa en medio billón de dólares. Esto encima del otro medio billón que exige la Ley de Control de Presupuesto.

El periódico Wall Street Journal informa de que, como parte del plan para hacer frente a los recortes de fondos y la reducción del nivel de tropas, los militares de Estados Unidos planean aumentar la flota americana de aviones no tripulados en un 30% y depender cada vez más de grupos de operaciones especiales desplegados por todo el mundo. Desafortunadamente, eso no será suficiente para gestionar las necesidades de defensa de Estados Unidos. Es importante tener en cuenta los siguientes hechos a la vista de la estrategia minimalista trazada por Panetta:

• Estamos volviendo a los niveles de las fuerzas de tierra que había durante la administración Clinton, cuando el Ejército de Tierra no daba abasto y sufrían para poder ejecutar pequeñas misiones como las de Kosovo y Bosnia — no digamos ya operaciones terrestres importantes.

• Las operaciones especiales son un bisturí, no una navaja suiza. No son sustituto que lo hace todo fácil cuando se calibra las muchas misiones de seguridad que Estados Unidos acomete en todo el mundo.

• Los grupos de operaciones especiales son fuerzas que para tener éxito se apoyan en una troncal fuerte de fuerzas convencionales. La presencia de la Marina de Estados Unidos fue esencial durante el reciente rescate de rehenes en Somalia, como lo fue el apoyo de la Fuerza Aérea en la primera fase de Afganistán o la potencia del Ejército de Tierra durante el aumento de tropas en Irak. Las fuerzas especiales son, sin unas sólidas fuerzas convencionales, como un delantero sin apoyos laterales o en su retaguardia. Es un retorno a Desert One.

• La disminución y recorte de las capacidades de las unidades del Ejército son las clásicas técnicas de cascarón que llevó a que Estados Unidos tuviera unas fuerzas huecas y rotas durante la era Carter.

• El problema con estos recortes es que los enemigos de Estados Unidos puede contar, y determinar rápidamente que Estados Unidos no será capaz de cumplir sus responsabilidades en todo el mundo.

• Lo que no se ha discutido es que los atajos que se están tomando para el mantenimiento y la preparación de las tropas y el equipo finalmente nos dejarán con fuerzas de menor capacidad.

• Menos efectivos en todos los servicios deja a Estados Unidos en una posición como el juego de la bolita pero a nivel global para enmascarar el hecho de que Estados Undos no puede defender todos sus intereses. La fuerza estará incluso más estresada que en el culmen de Irak y Afganistán. Mandar dos portaviones a la carrera en lugar de estacionar uno en el Golfo es la primera señal de este juego de la bolita.

• Al recortar el presupuesto de defensa, Estados Unidos está menoscabando la capacidad de respuesta de su base industrial de la defensa. Además, sin las inversiones adecuadas, Estados Unidos perderá las ventajas tecnológicas que tiene frente a sus futuros competidores estratégicos.

• Todo esto sucede a pesar de que el gasto en defensa nacional —una función constitucional fundamental del gobierno— se ha ido reduciendo significativamente con el tiempo, a pesar de las guerras de Irak y Afganistán. Los gastos en los tres mayores derechos a beneficios —Seguro Social, Medicare y Medicaid— se ha más que triplicado.

• Las cuentas de defensa constituyen menos del 20% del presupuesto federal, pero ya supera el 50% de los recortes por el déficit. Por cada dólar que el presidente espera ahorrar en programas domésticos civiles, piensa ahorrar $128 en defensa.

 

La versión en inglés de este artículo está en Heritage.org.

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