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Discriminación positiva del USDA con las verduras

 

Primero se metieron con los donuts y pocos se atrevieron a defender el aceite vegetal parcialmente hidrogenado. Luego se metieron con los refrescos, declarando prohibido el jarabe de maíz con alto contenido en fructosa. Ahora andan tras las habas, las arvejas y el maíz –  y empujándonos hacia una dieta nacional de puro queso de soja y col.

Claro quien se anda metiéndose en este más reciente caso de despotismo dietético es el Servicio de Alimentación y Nutrición (FNS) del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA). Como manda el Congreso, la agencia ha propuesto recientemente estrictos estándares de nutrición para los programas escolares de desayuno y almuerzo. Más de 98,000 escuelas primarias y secundarias se verán afectadas, con un costo superior a $3,400 millones en los próximos cuatro años.

Una de las ordenanzas para la cafetería sin duda dejará a más de una señora encargada de los almuerzos rascándose la cabeza (claro, por debajo de la redecilla): No se permitirá más de una taza a la semana de habas, guisantes, maíz o patatas para cada estudiante.

No es que haya algo malo nutricionalmente hablando sobre estos elementos – y la mayoría de las madres estarían encantadas si sus hijos consumieran más de una taza de arvejas cada semana. Lo que pasa es que Washington quiere que nuestros hijos “prueben nuevas verduras” (literalmente, tal como lo lee). En consecuencia, se exigirá a las escuelas que sirvan más variedades de hojas verde oscuras, naranjas y frijoles secos en su lugar.

Obviamente, el FNS está yendo ahora mucho más allá de su campo original. Cuando se estableció en 1946, el Programa Nacional de Almuerzos Escolares estaba pensado para hacer frente a las deficiencias nutricionales en la dieta de los niños. Ahora están entrometiéndose en las opciones del menú en nombre de la diversidad de gustos.

(No obstante, la agencia está ejerciendo cierto grado de flexibilidad. Escuelas en Samoa Americana, Puerto Rico y las Islas Vírgenes pueden servir un vegetal con almidón, como camotes, plátanos o batatas para cumplir con el requisito de grano/pan.)

Los funcionarios del USDA reconocen que la normativa propuesta “puede representar todo un reto para su puesta en práctica”. Lo que más bien no parecen comprender es que los federales no tienen por qué meterse a elegir las verduras y legumbres de nuestros hijos en primer lugar.

 

La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.

 

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