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Educación: Tendiendo una mano a los niños que lo necesitan

31 / 03 / 2011

 

A la sombra del Capitolio de Estados Unidos, los niños sufren en un sistema de educación pública plagado de violencia y calificado como uno de los peores de la nación. Ayer, la Cámara de Representantes de Estados Unidos actuó para dar a esos estudiantes algo de esperanza cuando votó a favor de aprobar una vez más el Programa Escolar de Oportunidad de D.C. (DCOSP) que facilita becas para niños de hogares con bajos ingresos, permitiéndoles ir a la escuela de su elección. Fue uno de los votos sobre educación con más repercusiones de los que el Congreso hará este año. El programa empodera a los padres y rechaza la noción de que un niño debe ser relegado a una escuela pública fracasada porque ha nacido en el código postal equivocado. Sin embargo, de forma asombrosa, el programa se enfrenta a la oposición del presidente Barack Obama y los demócratas del Senado de Estados Unidos.

El programa DCOSP arrancó en 2004 y desde entonces más de 3,300 niños han tenido la oportunidad de escapar las escuelas públicas, inseguras y de bajo rendimiento académico, de Washington. Las estadísiticas son estremecedoras. Como dice Lindsey Burke, de la Fundación Heritage, el sistema de escuelas públicas de Washington ocupa el puesto 51 a nivel nacional. Sólo el 14% de los alumnos de octavo año puede leer fluidamente y nada más que el 55% de los estudiantes se gradúa. Sin embargo, los estudiantes en el programa DCOSP han destacado en lo que es un campo estéril. Burke escribe:

Las evaluaciones del DCOSP ordenadas por el Congreso y que ha llevado a cabo el Departamento de Educación revelan que los estudiantes con beca han conseguido mejores resultados en lectura si se comparan con los de sus compañeros en escuelas públicas. Sin embargo, los avances en el logro académico han sido abrumadores.

Mientras que poco más de la mitad de los alumnos en escuelas públicas de Washington se gradúa, el 91% de los que recibieron un bono escolar para ir a una escuela privada se graduaron.

A pesar del éxito del programa, el senador Dick Durbin (D-IL) insertó una cláusula en la ley ómnibus de asignaciones presupuestarias de 2009 que llevó el programa a una muerte lenta y, sin reautorización del Congreso, ningún nuevo estudiante podrá recibir las becas. En el nuevo periodo legislativo, el presidente de la Cámara de Representantes John Boehner (R-OH) introdujo una propuesta de ley que reautorizaría el DCOSP; como ya se esperaba la aprobación en la Cámara, el presidente Obama se les adelantó lanzando un ataque contra el programa. La Casa Blanca publicó una nota de prensa en la explicaba que se opone al DCOSP, ignoraba las evidencias de su éxito y alegaba que el programa “no ha producido mejoras en el rendimiento estudiantil de los becados en comparación con otros alumnos en Washington”. Ayer, el consejo editorial del Washington Post reprochó duramente la postura del presidente y citó el testimonio del principal investigador encargado de evaluar el programa, Patrick J. Wolf:

‘En mi opinión, al demostrar impactos empíricos estadísticamente significativos en el incremento de los niveles de graduación secundaria y al generar un caudal de evidencias sugiriendo que los estudiantes también se beneficiaron mejorando su capacidad de lectura, el DCOSP ha logrado algo de lo que pocas intervenciones educativas pueden presumir: ha mejorado notablemente importantes resultados educativos de estudiantes de las zonas urbanas de bajos ingresos’.

Lamentablemente, a pesar del éxito bien documentado del programa, las opciones que ofrece a los padres y las oportunidades que da a los estudiantes de un sistema escolar fracasado, el presidente Obama persevera, junto con los demócratas del Senado, en su oposición a la reautorización. Como dice Virginia Walden Ford, directora ejecutiva de “Padres de Washington D.C. por la Opción Escolar”, e investigadora visitante en la Fundación Heritage: “El presidente no puede alegar ser un reformador de la educación si a la vez rechaza un programa que eleva los niveles de graduación, aumenta la satisfacción de los padres y mejora la capacidad de lectura”.

El presidente y los miembros del Congreso que se oponen al DCOSP ofenden en una cosa más a los padres de la capital de la nación – les niegan las mismísimas opciones de las que ellos sí disfrutan. Casi el 40% de los miembros del 111º Congreso enviaron a sus hijos a colegios privados. Cuando niño, el presidente Obama recibió una beca que le dio la oportunidad de asistir a la prestigiosa Escuela Punahou en Hawai. Además, sus hijas van al carísimo colegio Sidwell Friends School en Washington DC. Como dijo el representante Trey Gowdy (R-SC) en un discurso en la Cámara antes del voto de ayer:

Yo fui a las escuelas públicas de Carolina del Sur. Mi esposa enseña en las escuelas públicas de Carolina del Sur. Y mi hijo se graduará en las escuelas públicas de Carolina del Sur. Pero me perderé su graduación como muchos de Uds. se han perdido cosas en la vida porque estaremos de sesión [en la Cámara]. Lo que no me perderé es la oportunidad de tenderle una mano a los niños que nacieron, por visicitudes de la vida, en la pobreza. Les daremos las mismas opciones y oportunidades que nosotros tenemos.

El presidente Obama y el Congreso tienen la oportunidad de tender esa mano salvadora. Si de verdad quieren empoderar a los padres, mejorar la educación y ayudar al éxito de los alumnos, el Programa Escolar de Oportunidad del Distrito de Columbia sería un buen sitio por el que empezar.

 

La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.
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