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El 65% de los americanos piensa que el Congreso puede encontrar más recortes de gasto


Dinero del contribuyente
Mientras el Senado se prepara para votar el nuevo presupuesto aprobado por la Cámara de Representantes, que elimina los recortes del embargo de fondos e incrementa el gasto, una clara mayoría de americanos de ambos partidos (el 65%) “está en firme desacuerdo con la idea de que ‘no hay más cosas para recortar’ en el gasto federal”, según una reciente encuesta realizada por Tarrance Group.

La encuesta, que presenta diversos indicadores de que “los votantes de todo el país se muestran mayoritariamente en contra de la dirección en la que van tanto el país como el presidente Obama”, demuestra una vez más que los legisladores no han puesto en marcha los recortes a largo plazo que quieren los votantes y que tan desesperadamente necesita la nación.

Los miembros de la conferencia presupuestaria deberían haber prestado más atención al 88% de votantes que quería que el acuerdo supusiera un “plan fiscal a largo plazo para reducir la deuda nacional”. Los recortes del gasto no sólo cuentan con el favor de los republicanos; la mayoría de los votantes demócratas (un 55%) respalda también mayores recortes, al igual que el 59% de votantes independientes, según la encuesta de Tarrance.

Puede que el acuerdo Ryan-Murray sea un compromiso, pero eso no lo convierte en un buen acuerdo. Renuncia a los topes de gasto ya promulgados, aplaza el ahorro mientras que incrementa los gastos corrientes y hace poco por abordar las verdaderas causas del crecimiento del gasto. El acuerdo está destinado a decepcionar a la práctica totalidad de los votantes, puesto que centra su atención en distribuir el ahorro para incrementar el gasto a largo plazo y deja la reducción del déficit para un futuro aún más lejano, por lo que no consigue tener un impacto a largo plazo en la deuda nacional.

Para hacer verdaderos progresos en la reducción de la deuda a largo plazo de la nación, el Congreso debería poner en su punto de mira a los programas de derechos a beneficios (los principales causantes del déficit futuro) e impulsar su reforma sistemática.

Continuar retrasando una significativa reforma del gasto, como hace el acuerdo Ryan-Murray, nunca producirá una solución a largo plazo y garantiza que Estados Unidos seguirá por el camino de la incertidumbre y la irresponsabilidad fiscal.

 

La versión en inglés de este artículo está en Heritage.org. 

 

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