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  • El acuerdo presupuestario y el porqué debemos 17 billones de dólares

    Tornado de dólaresEl viejo éxito del cantante country Aaron Tippin, “You’ve Got to Stand for Something (or You’ll Fall For Anything)”, podría ser la nueva sintonía musical de los líderes del Partido Republicano en la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Existe una razón por la que el 71% de los republicanos de todo Estados Unidos están insatisfechos con los líderes republicanos de Washington. El gran acuerdo presupuestario que se acaba de alcanzar incumple algunas de las importantes promesas que los líderes del Congreso se hicieron entre ellos, así como al pueblo americano, para reducir el gasto y los impuestos. El acuerdo es básicamente un plan para gravar y gastar, a pesar de lo cual está siendo aclamado por la clase política y los medios de comunicación como un logro modesto y razonable ya que promete hacerlo mejor en el futuro.

    Al defenderlo, los republicanos se colocan en una difícil posición. Tienen dos opciones y las dos son malas. Pueden continuar capitulando e ir de la mano con los progresistas, que siempre estarán contentos gravando y gastando o pueden posicionarse en defensa del bien del país y ver cómo los demócratas cierran el gobierno, cambian las reglas o emiten una orden ejecutiva y luego tener que oír cómo los progresistas y los medios de comunicación les echan la culpa de todo a los republicanos. Se trata de un patrón que se ha ido desarrollando a lo largo de mucho tiempo. Los demócratas saben que los republicanos tienen miedo a adoptar una posición, de modo que siguen presionando por alcanzar “compromisos” aún más hacia la izquierda.

    Hay muchos que quieren volver a “los viejos tiempos” del Congreso cuando todos se entendían, se comprometían y trabajaban de forma amistosa y por el bien de la nación. Pero así es como Estados Unidos alcanzó los $17 billones de deuda. De hecho, se puede gastar, pedir y despilfarrar tal cantidad de dinero sin que haya cooperación entre ambos partidos.

    Cuando llegué al Congreso en 1999, los responsables de las asignaciones presupuestarias (aquellos que distribuían el dinero) de ambos partidos eran los dueños del lugar. Efectuaban miles de donaciones a proyectos especiales (asignaciones clientelistas de fondos públicos) a miembros de ambos partidos con el objetivo de comprar votos, aprobar grandes proyectos de ley de gastos y lograr el acuerdo de ambos partidos en otros importantes programas públicos. Pero debido al resurgimiento de los conservadores en 2010, se prohibieron las asignaciones clientelistas. Eso hizo que fuera más complicado aprobar importantes proyectos de ley de gastos y es la razón por la que hay quien todavía tiene algo de esperanza de que vuelva la política de las asignaciones clientelistas.

    Pero no se equivoque: en Washington los compromisos se utilizan para incrementar el gasto, hacer crecer el gobierno federal y expandir su poder. Quienes defienden el statu quo para alcanzar acuerdos indican que los americanos que se preocupan por la deuda y el gasto deberían ir poco a poco. ¡Vaya tontería! Este acuerdo es una victoria de los derrochadores y deja a los conservadores con poco más que las migajas.

    El nuevo y enorme acuerdo presupuestario se originó por la presión política para eliminar los recortes del gasto establecidos por el embargo de fondos, que tenía como objetivo ralentizar el crecimiento de nuestra gigantesca, destructiva e insostenible deuda. A pesar de su pobre diseño y de los nada inteligentes recortes a nuestras fuerzas armadas, se trataba del primer compromiso verdaderamente alcanzado en mucho tiempo por el Congreso con el fin de ralentizar el crecimiento del gobierno en un plazo presupuestario de 10 años. Pero no se equivoque: El embargo de fondos no recortaba el gasto. En lugar de un incremento del gasto federal del 74% durante los próximos 10 años, el embargo retendría el incremento del gasto en el ¡69%! ¿Y algunos llamaban a eso draconiano?

    Echemos un vistazo de cerca a lo que contiene el nuevo acuerdo presupuestario:

    · Incrementa el gasto de forma inmediata con la promesa de reducir el gasto en el futuro (Sólo me pueden engañar una vez…)

    · Aplica recortes a Medicare mediante la reducción de compensación a los proveedores amenazando así el acceso de las personas mayores a la atención médica (es decir, usa el control de los precios, en vez de una reforma sensata de Medicare)

    · Le saca más dinero al pueblo americano para seguir gastando más en forma de “tasas de usuario” (se trata de una subida de impuestos pero con otro nombre)

    · Utiliza trucos en nombre del ahorro

    · Financia Obamacare

    · No efectúa una amortización para frenar las crisis de deuda y gasto

    Como dijo el otro día el exdirector de presupuesto de Ronald Reagan: “Seamos claros, es un chiste además de una traición. Es la rendición definitiva de los líderes republicanos de la Cámara a la política de Washington de posponer para después los recortes de gasto y de hacer caso omiso del monstruo presupuestario que se nos viene encima”.

    Los líderes de ambos partidos aceleraron la aprobación del nuevo acuerdo presupuestario que ahora ya es el nuevo patrón de comportamiento de la clase política de Washington: aprobar algo rápidamente antes de que el pueblo se entere de lo que contiene. Si alguna vez se ha preguntado cómo ha llegado Estados Unidos a tener $17 billones de deuda, ahora ya lo sabe.

     

    La versión en inglés de este artículo está en Heritage.org. 

     

    Posted in Actualidad, Análisis, Cámara de Representantes, Congreso, Economía, Estudios, Gobierno de Estados Unidos, Impuestos, Opinión
     
    • Radioman

      The National; debt is 17 Trillions not Billions.