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El 15 de febrero, atacantes mexicanos armados mataron osadamente al agente americano Jaime Zapata de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) e hirieron a un segundo agente, Víctor Ávila. Este último ataque ha sido el de más alta notoriedad contra agentes de Estados Unidos en México en décadas. No era, sin embargo, la primera vez que criminales mexicanos atacaban a oficiales americanos.
El pasado mes de marzo, miembros de la pandilla hispana Barrio Azteca en Ciudad Juárez asesinó a la empleada del consulado de Estados Unidos en México, Lesley A. Enríquez y a su marido Arturo H. Redelfs, en las calles de esta ciudad fronteriza mexicana.
Todo el poderío de las fuerzas de la ley de Estados Unidos entrará en acción para trabajar con México y encontrar a los asesinos de Zapata, probablemente miembros de la organización Zeta. Ciertamente, la muerte de un agente americano en suelo mexicano hace más aventurada la batalla mexicano-americana contra los cárteles y las organizaciones criminales de México. Lamentablemente, la muerte del agente Zapata probablemente no será la última.
Si la ola de violencia relacionada con la droga en los primeros dos meses del año sirve de indicación, es muy probable que 2011 sobrepase al año 2010 como el más mortal de México. El año pasado se cobró 15,273 víctimas según lo divulgado. La violencia entre las fuerzas mexicanas de la ley y las organizaciones criminales dio lugar a 30 muertes en Monterrey solamente este mes. Entre las víctimas estaba un alto oficial mexicano encargado de la coordinación de esfuerzos antinarcóticos para recuperar el control y la seguridad de la ciudad industrial más importante de México.
Los informes de las zonas fronterizas cerca de Estados Unidos son duros recordatorios de la capa de brutalidad y terror que cubre partes de México debido a criminales sin ley. La famosa ciudad de Acapulco se ha convertido hoy en día en un lúgubre punto de enlace para el crimen de la droga. Hay qye reconocer que la situación en general de México es menos macabra y que hay partes del país que son muchísimo más seguras. Además se han registrado algunos éxitos en áreas como Tijuana.
Los $1.4 mil millones de la ahora prescrita Iniciativa Mérida ha sido el pilar de la cooperación antidroga entre Estados Unidos y México. No obstante la burocracia ha ralentizado la entrega de la ayuda. Muchos temen que no esté produciendo resultados. Ante el Subcomité de la Cámara de Representantes para Asuntos del Hemisferio Occidental, Secretario de Estado Adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental Arturo Valenzuela aseguró a los miembros de la Cámara que la estrategia americano-mexicana está funcionando. “Aunque el camino a seguir es difícil, estamos seguros de que se trata del planteamiento correcto que pondrá las bases para obtener resultados sostenibles a largo plazo”.
Con todo hay renovada preocupación de que la ayuda para México sea víctima del hacha presupuestaria al tiempo que la administración Obama se lanza a cortar ayuda clave en asuntos de seguridad y narcotráfico para poder proteger sus asignaciones clientelistas de fondos públicos. El presupuesto del presidente para el control de las drogas del ejercicio fiscal 2012 reduce la cantidad de ayuda internacional en un 17.6% ó $456.6 millones, comparado con el nivel de 2010. La ayuda a México caerá en más de $100 millones y se quedará en $355 millones.
El presidente Obama hará el próximo mes su primer viaje a Sudamérica a ciudades acogedoras en Brasil, Chile y El Salvador. El presidente enfatizará lo que la secretaria de Estado Hillary Clinton ha denominado una “agenda de oportunidad”. Sin embargo, muchos se inquietan al pensar que mientras el presidente está de viaje, el fuego que más necesita su atención, arde sin control muy cerca de casa.
La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org










