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El cierre de las embajadas refleja el fracaso de Bengasi


Libia
El cierre de 21 embajadas de Estados Unidos por todo Medio Oriente tiene su origen en el atentado del 11 de septiembre de 2012 en Bengasi al menos por dos razones:

1. El fracaso de la administración Obama a la hora de tomar represalias de cualquier tipo contra quienes atentaron contra nuestro consulado y mataron al embajador de Estados Unidos ha envalentonado a los enemigos de Estados Unidos. Al adoptar una estrategia de contención frente a al-Qaeda incentivamos el resurgimiento de los terroristas. Bengasi ha dado amplias pruebas de ello.

2. La Casa Blanca ha aprendido a ir sobre seguro cuando se detectan amenazas terroristas creíbles. El pasado jueves, el Departamento de Estado anunció el cierre de embajadas y consulados de Estados Unidos en Medio Oriente y el norte de África en respuesta a unas amenazas sin especificar hechas por al-Qaeda y sus filiales. El anuncio también incluía una alerta para los americanos que viajen a la zona que citaba la posibilidad de atentados terroristas en toda la región durante el mes de agosto.

Este llamativo cierre de embajadas está muy lejos de las equivocadas afirmaciones hechas por la administración respecto a la desaparición de al-Qaeda – una idea que fue difundida de manera persistente por el presidente en vísperas de las elecciones presidenciales de noviembre. Ya en mayo, argumentó ante los presentes en la Universidad de la Defensa Nacional (NDU) que la guerra contra el terrorismo, “como todas las guerras, debe terminar. Eso es lo que nos aconseja la historia. Eso es lo que nos exige nuestra democracia”.

Además, el secretario de Estado, John Kerry, está prometiendo que acabará con el exitoso programa de ataques con aviones no tripulados de Estados Unidos “muy, muy pronto”. No obstante, en la alerta de viajes del Departamento de Estado, el propio Departamento de Kerry afirma que existe “una constante posibilidad de atentados terroristas, particularmente en Medio Oriente y el norte de África”. En otras palabras, que al-Qaeda está vivita y coleando.

Durante más de una década, Estados Unidos ha estado trabajando activamente para combatir la amenaza del terrorismo internacional. Ya proceda de Afganistán o Pakistán, del Cáucaso Norte, Medio Oriente, África, Europa o de cualquier otro lugar, el terrorismo de origen extranjero ha golpeado a Estados Unidos en el pasado y lo continuará haciendo en el futuro. Por tanto, es importante que Estados Unidos aborde la peligrosa realidad del terrorismo internacional.

En los días previos al atentado de Bengasi, la entonces secretaria de Estado Hillary Clinton y su personal ignoraron numerosas advertencias sobre el deterioro de la seguridad en Bengasi. Y nadie ha asumido su responsabilidad todavía por aquel terrible error. Al menos, el cierre de embajadas del pasado jueves demuestra que se ha intensificado el nivel de conocimiento sobre la persistente amenaza terrorista, aunque también contribuye en cierta medida a dar la impresión de una retirada americana a gran escala en Medio Oriente.

 

La versión en inglés de este artículo está en Heritage.org. 

 

Posted in Actualidad, Adminstración Obama, Análisis, Asuntos internacionales, Destacables, Elecciones EE.UU. 2012, Gobierno de Estados Unidos, Opinión, Política Exterior, Proteger a América, Seguridad