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  • El deber constitucional de defender Estados Unidos

    América en riesgo #AR 11-05

    La defensa nacional recibe una atención única y un prominente énfasis en la Constitución. No es “sólo” otro deber del gobierno federal. La mayor parte del gasto público se destina a propósitos no mencionados en la Constitución, pero la defensa no sólo recibe explícitas menciones constitucionales, sino también más hincapié que cualquier otro propósito del gobierno.

    Un apropiado debate sobre el tamaño del gobierno federal debería tomar en cuenta la singular y bien merecida prioridad del ejército de Estados Unidos dentro de la Constitución. Sin embargo, las necesidades de defensa se están viendo avasalladas por otros gastos que carecen de un fundamento explícito en la Constitución.

    Lo que dice la Constitución

    Lo que se entiende públicamente por la gestión de la defensa de Estados Unidos a menudo gira en torno al enfoque mediático que se centra en el papel del presidente como comandante en jefe. Pero si bien el papel del presidente está claramente descrito, su obligación militar es mucho menor que el detallado papel que la Constitución otorga al Congreso para financiar y supervisar la defensa nacional, establecido en términos más amplios y más explícitos.

    Todo el papel del presidente en defensa se limita al Artículo 2, Sección 2:

    El Presidente será Comandante en Jefe del Ejército y la Armada de Estados Unidos, y de la Milicia de los diversos Estados, cuando se la llame al servicio activo de Estados Unidos.

    Sin embargo, el Artículo I, Sección 8 enumera las facultades del Congreso en 17 cláusulas separadas. Seis de ellas corresponden a la defensa nacional. Éstas incluyen crear y patrocinar ejércitos y una marina, la confección de reglas que gobiernen a las fuerzas armadas, así como organizar, armar y disciplinar las milicias a nivel estatal, al ejército y la marina.

    Lamentablemente, los actuales debates presupuestarios son poco balanceados ya que ponen el gasto militar en el mismo, o peor, nivel de prioridad que otros tipos de gastos. Es el colmo de la ironía que el gasto social se considere “obligatorio” mientras que los gastos de defensa se consideren “discrecionales”.

    Como se documenta en el Libro de tablas Presupuestarias 2011 de la Fundación Heritage, incluso la eliminación de todos los gastos de defensa no resolvería la crisis del gasto federal [1]. Desde 1976, el gasto anual de los derechos a beneficios ha superado a los gastos de defensa, incluso con el costo de guerras de Irak y Afganistán. Debido a que el gasto en derechos a beneficios se ha triplicado mientras que los gastos de defensa se redujeron como porcentaje del producto interno bruto (PIB), el gasto en derechos a beneficios (Medicare, Medicaid y Seguro Social) es ahora el 10% del PIB mientras que el gasto en defensa es sólo del 5 % [2].

    El gasto en defensa constituye ahora 20.1% del desembolso federal [3]. Sin embargo, algunos, como el presidente Obama, quieren que el peso de los recortes de gasto proceda de las fuerzas armadas. El revisado (pero no detallado) plan de Obama para el ejercicio fiscal 2012 requiere $400,000 millones en recortes de defensa en los próximos 10 años, sobre todo por la cancelación o el retraso de más de 50 importantes programas de armamento.

    El presupuesto debería cubrir las necesidades

    En lugar de recortes arbitrarios a la preparación militar de la nación, el curso adecuado es exigir mayor eficiencia en el presupuesto de defensa y usar esos ahorros para aplicarlos a otras prioridades militares más urgentes. La Fundación Heritage ha documentado cómo este enfoque podría deshacer el daño de reestructuraciones recientes del ejército, la marina y la fuerza aérea de Estados Unidos que se han producido incluso cuando China y otros países han venido fortaleciendo sus fuerzas armadas [4]. El Pentágono ya le está advirtiendo al Congreso que Estados Unidos no está preparado para enfrentar la agresiva escalada militar china [5].

    La alternativa es aceptar el declive de Estados Unidos como la mayor potencia del mundo. Como informaba Associated Press recientemente:

    El gasto en defensa está a punto de sufrir una fuerte caída que podría obligar al Pentágono a abandonar algunas misiones militares, reducir el tamaño de las fuerzas armadas y tal vez limitar el papel de Estados Unidos en el mundo, dijo el secretario de Defensa Robert Gates…. [Gates] añadió que ya ha reducido o eliminado el gasto en las áreas más obvias. “Las frutas más a mano” – esas armas y otros programas considerados más cuestionables – no sólo se han eliminado sino que se han pisoteado y aplastado” [6].

    Los responsables políticos deberían evitar la tentación de diseñar la seguridad nacional de Estados Unidos para cumplir con un presupuesto arbitrario y más bien encontrar el presupuesto que cubra las necesidades de seguridad. Este proceso se conoce como la definición del requisito “estructura de la fuerza” que el Pentágono realiza cada cuatro años en su Revisión Cuadrienal de Defensa (QDR). La versión más reciente se elaboró en 2010, pero se vio contaminada por el deseo de ajustarla más a la filosofía de la administración Obama que a las necesidades de seguridad militar [7].

    Al comprobar que la QDR era “inadecuada para proteger los vitales intereses nacionales de Estados Unidos”, la Fundación Heritage encargó  su propia estimación ascendente del ejército americano y presentó un informe muy detallado sobre recursos humanos, barcos, aviones, logística y equipo que se necesita [8]. La conclusión es que la financiación del programa básico de defensa costaría un promedio de aproximadamente 720,000 millones dólares por año durante un período de cinco años abarcando desde el ejercicio fiscal 2012 hasta el ejercicio fiscal 2016. Esto cubre no sólo la estructura militar tradicional, sino también la estructura de la fuerza para enfrentar la ciberguerra y amenazas terroristas.

    La amenaza no es que el gobierno federal vaya a gastar mucho dinero en defensa, sino muy poco en defensa mientras que gasta demasiado en todo lo demás. El Jefe del Estado Mayor Conjunto, Almirante Michael Mullen,  advirtió que el déficit presupuestario es la principal amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos [9].

    La primera prioridad

    Las prioridades de Estados Unidos deberían ordenarse como se indica en la Constitución: proveer específicamente la defensa común y después, en términos generales, el bienestar de la nación.

    Como bien ha dicho Mackenzie Eaglen, de Heritage:

    Los derechos establecidos en la Constitución son seguros en la práctica sólo cuando el orden constitucional se defiende con el poder adecuado. Es la responsabilidad del gobierno federal mantener ese poder y convocarlo contra naciones o enemigos que amenacen la seguridad o intereses de la nación, y por tanto sus libertades [10].

     

    La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.
    Referencias
    [1] Incluso con la eliminación total de los vitales gastos en defensa no se solucionaría el problema del gasto de los derechos a beneficios”, Fundación Heritage, Libro de Tablas Presupuestarias 2011, en: http://www.libertad.org/wp-content/uploads/2011/07/E10-Libro-de-Tablas-Presupuestarias-2011.jpg
    [2] “El gasto de defensa ha bajado mientras que el gasto de los derechos a beneficios ha aumentado” Fundación Heritage, Libro de Tablas Presupuestarias 2011, en: http://www.libertad.org/wp-content/uploads/2011/07/S7-Libro-de-Tablas-Presupuestarias-2011.jpg
    [3] Departamento de Defensa de Estados Unidos, National Defense Budget Estimates for FY 2012, Marzo 2011, en: http://comptroller.defense.gov/defbudget/fy2012/FY12_Green_Book.pdf (27 mayo 2011).
    [4] Mackenzie Eaglen y Julia Pollack, “How to Save Money, Reform Processes, and Increase Efficiency in the Defense Department”, Fundación Heritage, Trasfondo Nº 2507, 10 de enero de 2011, en: http://www.heritage.org/Research/Reports/2011/01/How-to-Save-Money-Reform-Processes-and-Increase-Efficiency-in-the-Defense-Department.
    [5] Bill Gertz, “Jet Delay Adds to China Threat”, Washington Times, 25 de mayo de 2011, en: http://www.washingtontimes.com/news/2011/may/25/inside-the-ring-377211977/ (27 mayo 2011).
    [6] Robert Burns, “Gates Says Defense Cuts Will Mean Smaller Military”, BusinessWeek.com, 24 de mayo de 2011, en: http://www.businessweek.com/ap/financialnews/D9NDVBEO2.htm (27 mayo 2011).
    [7] Mackenzie Eaglen, “The Pentagon’s Quadrennial Defense Review: Simply an Extension of the President’s 2010 Defense Budget Plans”, Fundación Heritage, WebMemo Nº 2788, 2 de febrero de 2010, en: http://www.heritage.org/research/reports/2010/02/the-pentagons-quadrennial-defense-review-simply-an-extension-of-the-presidents.
    [8] “A Strong National Defense: The Armed Forces America Needs and What They Will Cost” Fundación Heritage, Informe Especial Nº 90, 5 de abril de 2011, en: http://www.heritage.org/research/reports/2011/04/a-strong-national-defense-the-armed-forces-america-needs-and-what-they-will-cost.
    [9] Malik Ahmad Jalal, “The Number One National Security Threat?”, Harvard National Security Journal, 28 de marzo de 2011, en: http://harvardnsj.com/2011/03/the-number-one-national-security-threat/ (27 mayo 2011).
    [10] Mackenzie Eaglen, “Por qué proveer la defensa común”, Fundación Heritage, Entendiendo qué es América, 19 de enero de 2011, en: http://www.libertad.org/por-que-proveer-la-defensa-comun/
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