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  • El Departamento de Justicia permitió que artefactos explosivos improvisados fueran a México

    Autoridades del gobierno federal de Estados Unidos han admitido haber arrestado y luego apenas unas horas después, haber puesto en libertad a  un hombre que admitió haber fabricado cientos de artefactos explosivos improvisados (IEDs) para un cártel del narcotráfico mexicano, según informa el Wall Street Journal. El hombre fue arrestado la semana pasada en México y las autoridades informaron que incautaron materiales que podrían ser utilizados para la fabricación de 500 granadas.

    La Oficina de la Procuraduría de Estados Unidos en Phoenix, Arizona, se negó a presentar cargos contra Jean Baptiste Kingrey, según informó el Wall Street Journal, a pesar de la enérgica oposición de al menos un agente de la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF) que dirigía la investigación del caso de las granadas.

    La Procuraduría de Estados Unidos buscaba conseguir el apoyo de  Kingrey como informante contra el cártel La Familia Michoacana. Kingrey “se mantuvo en contacto con agentes durante varias semanas”, según el diario “luego desapareció, dijeron autoridades de Estados Unidos familiarizadas con el caso”.

    Pero mientras que la ATF, aparentemente insistía en presentar cargos contra Kingrey cuando fue arrestado en junio, dicho individuo también fue parte de una operación de la ATF a principios de este año, en la que su implicación le permitió introducir explosivos a través de la frontera México-Estados Unidos con el permiso de la ATF como parte de los intentos de la agencia para investigar a los cárteles de la droga, afirmaron los fiscales federales. Agentes de la ATF esperaban rastrear los movimientos de Kingrey, pero al parecer perdieron su rastro antes de llegar a la frontera donde las autoridades mexicanas no pudieron evitar su entrada.

    La operación  de la ATF parece haber tenido lugar en paralelo – con otra parte no oficial de la Operación Rápido y Furioso. Pero esta operación tiene grandes similitudes con la escandalosa Rápido y Furioso que ha estado en el punto de mira desde que el agente de patrulla fronteriza Brian Terry fuese asesinado cuando estaba de servicio en diciembre. Se encontraron en la escena armas de fuego identificadas como parte de esa operación.

    Peter Forcelli, el agente de la ATF que presuntamente presionó para presentar cargos contra Kingrey cuando fue arrestado en junio, también estuvo implicado en Rápido y Furioso y ha testificado ante el Congreso sobre la fallida operación. Forcelli afirma que funcionarios del Departamento de Justicia autorizaron la iniciativa de la Oficina en febrero para seguir la pista de Kingrey por la frontera. “Estoy de acuerdo con el curso de acción  así como de las variables que se desarrollen”, decía un correo electrónico interno de la Procuraduría de Estados Unidos según el diario.

    El congresista Darrell Issa (R-CA) que ha estado dirigiendo la investigación sobre Rápido y Furioso desde su cargo como presidente del Comité de Supervisión y Reforma del Gobierno, emitió un breve comunicado sobre las revelaciones respecto a la operación de la ATF de febrero, diciendo que encontraba la información “desconcertante”.

     

    La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.
    Posted in Estudios, Gobierno de Estados Unidos, Opinión, Proteger a América, Seguridad, Seguridad Interior, Seguridad Nacional