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Para muchos americanos, la pobreza está oculta y su realidad está convenientemente fuera de la vista y la mente en lugares como los centros urbanos o en zonas rurales. Los efectos de la pobreza, sin embargo, son demasiado reales para aquellos que la sufren en la sombra.
Tome en consideración un hecho sorprendente: Los hijos de familias monoparentales (la mayoría encabezada por una madre soltera) tienen cinco veces más probabilidades de vivir en la pobreza que los que viven en familia dentro del matrimonio. Robert Rector, de la Fundación Heritage, apunta a la raíz de la tragedia de la pobreza infantil en América:
La pobreza infantil es una constante preocupación nacional, pero pocos son conscientes de que su principal causa es la ausencia de padres casados en el hogar. El matrimonio sigue siendo el arma más potente contra la pobreza, pero su declive continúa. A medida que la figura del esposo vaya desapareciendo del hogar familiar, la pobreza y la dependencia de la asistencia social aumentarán y en consecuencia hijos y padres sufrirán.
Hay otros hechos que respaldan esta afirmación. Las familias monoparentales constituyen aproximadamente el 80% de toda la pobreza a largo plazo en Estados Unidos. No es sorprendente entonces que casi tres cuartos de todos los niños cuyas familias reciben asistencia social vengan de hogares monoparentales.
Desafortunadamente, en el Día del Padre 2011, la dura realidad es que más niños se crían hoy sin la figura paterna en el hogar ya que el número de nacimientos fuera del matrimonio en Estados Unidos está en un máximo histórico. En 1960, poco más del 5% de los niños nacían de madres solteras, mientras que hoy esa cifra casi se ha multiplicado ocho veces más hasta un 40%.
La buena noticia, sin embargo, es que el matrimonio es una fuerza protectora contra la pobreza y sus efectos atraviesan barreras demográficas, como la raza o el nivel educativo. Aunque casi el 40% de los niños afroamericanos de hogares monoparentales son pobres, ese número se reduce a menos del 13% si los padres están casados. Para los hispanos, el índice de pobreza en familias monoparentales y de padres casados es alrededor del 35% y del 7%, respectivamente. Además, si comparamos familias de un nivel educativo similar, el matrimonio disminuye el nivel de pobreza en un promedio del 80%.
Hay también investigaciones que sugieren que los matrimonios en Estados Unidos duran más en ciertos grupos de población — los más acomodados, por ejemplo. Pero para aquellos en las comunidades de menores ingresos, la historia es la contraria. Trágicamente, aquellas que más probablemente tendrán hijos fuera del matrimonio son también aquellas que más probablemente sufrirán financieramente como madres solteras.
De todos modos, el índice de nacimientos fuera del matrimonio y de la ausencia paterna no tiene que seguir un inevitable camino al alza. Hay formas de promover el matrimonio sano e incrementar la probabilidad de ambos padres críen al niño, como Chuck Donovan, de Heritage, escribe.
Parte del fortalecimiento del matrimonio descansa en la reducción de las penalizaciones al mismo que son prevalentes en cierto número de programas de asistencia social. Estas penalizaciones crean esencialmente un incentivo perverso para que los padres de bajos ingresos no se casen ya que las madres pierden los beneficios si se casan. Además, deberían lanzarse campañas para educar a las poblaciones en riesgo sobre los beneficios de la institución matrimonial. Simplemente concientizando a hombres y mujeres en comunidades de bajos ingresos — donde el matrimonio es a menudo obsoleto — sobre la importancia del matrimonio para el futuro y bienestar de ellos y sus hijos sería un primer paso vital para fortalecer la institución matrimonial.
Los padres son esenciales para proteger el bienestar de los hijos y, por consiguiente, para promocionar la estabilidad de la sociedad. Ser educado por un padre y una madre dentro del matrimonio es vital para prevenir la pobreza infantil y el resto de trastornos sociales relacionadas con ser pobre. Este domingo, Día del Padre, la nación debería volver a comprometerse a favor del fortalecimiento y la promoción de la institución que más ayudaría a los padres a cumplir su papel crucial: el matrimonio.










