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El Discurso del Estado de la Unión por Obama

Cinco compromisos importantes en pro de una América libre, segura y próspera

Cuando el presidente Barack Obama suba al podio para pronunciar su segundo Discurso sobre el Estado de la Unión, tendrá la oportunidad de hacer hincapié en una agenda de política exterior y seguridad nacional. La Doctrina Obama, que ha guiado los primeros dos años de su administración, dio mucha importancia a minimizar la soberanía americana, a pregonar las virtudes del “poder suave” y a promover la presencia de una América más comedida y humilde. El planteamiento del presidente ha demostrado estar muy lejos de lo que hace falta para mantener a la nación segura, libre y próspera. Es hora de una nueva doctrina – y nuevas prioridades. Aquí están las cinco que deberían estar incluídas en el discurso del presidente.

1. Un compromiso con la paz y la prosperidad a través de la fortaleza: Las amenazas transnacionales, el endémico antiamericanismo, la proliferación nuclear y los conflictos regionales son peligros para la seguridad, las libertades y la prosperidad de Estados Unidos. Para hacerles frente, América debe defender activamente sus intereses defendiéndose activamente. El poder suave no basta. Estados Unidos necesita sólidas fuerzas militares; todo lo que sea menos que eso pone a sus tropas en riesgo y deja vulnerables a los americanos. Obama debería preparar unos presupuestos de defensa por un promedio de $720 mil millones por año (ajustado a la inflación) por cada uno de los próximos cinco ejercicios fiscales además de la financiación necesaria para operaciones de contingencia en marcha. También debería comprometerse a hacer el presupuesto de defensa lo más eficiente que sea posible y reinvertir los dólares recuperados gracias a reformas de las fuerzas militares para compensar el costo de modernizar y desarrollar equipos de la siguiente generación. Igualmente, mantener un gasto de defensa adecuado no releva al presidente de su responsabilidad de meter en cintura el desbocado gasto federal. Debería comprometerse a recortar del presupuesto federal general por lo menos $170 mil millones para el ejercicio fiscal 2012.

2. Un renovado compromiso de proteger y defender al pueblo americano: El presidente debe reconocer que Estados Unidos no ganó nada con el tratado nuclear Nuevo START. Según se dice, hablando ante la Duma rusa, el ministro ruso de Defensa Anatoly Serdyukov indicó que: “Rusia tiene hoy menos ojivas nucleares y sistemas de lanzamiento que la cantidad establecida en el nuevo tratado ruso-americano”.

Todo lo que el Nuevo START logra obtener son recortes unilaterales en contra de Estados Unidos Al mismo tiempo, la Duma ha propuesto afirmar que el tratado limita los sistemas de defensa antimisiles y las capacidades de ataque estratégico convencional de Estados Unidos – en directa contradicción con la interpretación del tratado por parte de Estados Unidos. Puesto que lo que dice el tratado no coincide con la interpretación de Moscú, Obama debería afirmar que no intercambiará los instrumentos de ratificación que hacen entrar el tratado en vigor. Más bien, debería comprometerse a “proteger y defender” estrategias que pongan énfasis en la defensa antimisiles, la modernización nuclear, sólidas fuerzas convencionales de ataque y enérgica contraproliferación. Esto debería incluir el compromiso de desplegar una defensa antimisiles de varios niveles que es una urgente prioridad nacional; desplegar 44 interceptores terrestres y financiar las actividades de defensa antimisiles en el ejercicio fiscal 2012 por no menos de $11 mil millones.

3. Un compromiso para acabar de una vez por todas con las ambiciones de Irán de poseer armas nucleares: Hasta la Casa Blanca reconoce ahora que su “ofensiva de encanto” con Irán fracasó. Mientras que ahora el tono de la administración se ha endurecido y habla de sanciones contra Irán, sus acciones no han ido a la par aplicando en serio sanciones a empresas extranjeras, especialmente si esas sanciones molestan diplomáticamente a China.

Por ejemplo, en julio de 2010, el presidente Obama firmó la Ley Integral de Sanciones, Responsabilidad y Desinversión contra Irán (CISADA) que sirvió para reforzar las sanciones contra Irán y que autorizaba a aplicar multas a compañías que le vendan gasolina a Irán o que inviertan en la industria petrolera y gasífera de Irán. Sin embargo, muchas firmas extranjeras, especialmente empresas chinas, siguen haciendo negocios con Irán sin ser sancionadas. La administración debería respaldar su propia retórica acerca de las sanciones contra Irán acometiendo acciones concretas contra estas firmas. Unas sanciones eficaces son parte vital de la acción integral que hace falta para que caiga  el régimen, que llegue la libertad a Irán y acabar una vez por todas con la amenaza de la proliferación nuclear de Teherán.

4. Un compromiso inquebrantable para acabar el trabajo en Afganistán: Los compromisos ambiguos y el prematuro debate por parte de la administración acerca de reducir significativamente las fuerzas en Afganistán durante 2011 produjeron mensajes contradictorios para los amigos y enemigos de América. Ganar en Afganistán – evitar que los talibanes se hagan con el poder y asegurarse de que el país puede gobernarse y defenderse por sí mismo – es vital para los intereses de Estados Unidos Prevenir el resurgimiento de al-Qaeda y un próximo 11 de septiembre así como impedir la propagación del extremismo islamista violento en partes importantes del mundo son esenciales en la reducción de la amenaza terrorista para la seguridad nacional de Estados Unidos. El informe de la Casa Blanca sobre Afganistán publicado el pasado mes de diciembre demuestra que las tropas adicionales de Estados Unidos desplegadas en Afganistán este año están comenzando a marcar la diferencia en el curso de la guerra. El presidente debería comprometerse de forma inequívoca a enviar la suficiente cantidad de tropas americanas hasta que el trabajo esté listo y autorizar a sus comandantes militares para que calibren el nivel de fuerzas americanas según las condiciones del terreno, no según fechas no arbitrarias en el calendario.

5. Un verdadero compromiso con el libre comercio: El presidente Obama debería admitir que su actual política comercial es “proteccionista” pero que no protege a los americanos. Esa política comercial restringe su libertad para comprar o vender en el mercado mundial de bienes y servicios. Esa política comercial sube los precios que los americanos pagan por todo, desde los automóviles que manejan hasta el azúcar que le ponen al café. Esa política comercial perjudica a los americanos a través de los impuestos que subvencionan a los que tienen buenas conexiones o más poder político. Esta política comercial a su vez destruye el empleo en lugar de protegerlo. Obama debería tomar un nuevo rumbo, pidiéndole al Congreso que ratifique inmediatamente los acuerdos de libre comercio ya negociados con Corea del Sur, Colombia y Panamá. Estos acuerdos no son perfectos; todavía impondrán muchas restricciones a la libertad de los americanos. Pero es mejor que el statu quo.

Obama debería ordenar a Ron Kirk, el Representante Comercial de Estados Unidos, para que tome medidas inmediatas que revitalicen las negociaciones dentro de la Organización Mundial de Comercio con el objetivo de concluir las negociaciones comerciales multilaterales de la Ronda de Doha antes de que acabe el año 2011. El presidente también debería presentar una visión audaz de libre comercio para la Sociedad Transpacífica (TPP).

Descartar la Doctrina Obama

Estas cinco acciones son el primer paso correcto para descartar la Doctrina Obama en favor de una doctrina que tenga más sentido para América – una doctrina basada en algo similar al primer Discurso sobre el Estado de la Unión de George Washington en el que nos recuerda que: “Estar preparado para la guerra es uno de los medios más efectivos de preservar la paz”.

Esta serie de políticas concuerda con los ideales de la doctrina Monroe y su cometido son los principios del autogobierno republicano así como el mantra de Ronald Reagan “Paz a través de la fortaleza” – la estrategia que revitalizó las fuerza militares y la economía de Estados Unidos. Anunciar estos pasos que llevan a la administración Obama de tutelar el declive de América a liderar el renacimiento de América convertiría otro Discurso sobre el Estado de la Unión más en un momento verdaderamente histórico.

La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org

Posted in Análisis, Estudios, Gobierno de Estados Unidos, Liderazgo para América, Pensamiento Político