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  • El gasto público: La amenaza para la libertad económica

    Esta mañana, la Fundación Heritage y el Wall Street Journal publicaron el Índice de Libertad Económica 2011 y aunque las noticias son buenas para muchos países, para Estados Unidos son deprimentes. Todo sea dicho, 117 países, principalmente economías en desarrollo y de mercados emergentes, mejoraron su puntaje en el Índice de Libertad Económica. Sin embargo, Estados Unidos cayó al noveno lugar, quedándose como “mayormente libre”, lastrado por el despilfarro de gasto del presidente Obama.

    Por supuesto, todos deberíamos celebrar al ver cómo ha mejorado la situación de mucha gente pobre a lo largo y ancho del planeta. Los datos en el Índice de este año confirman nuevamente la sólida correlación, no solo entre la libertad económica y una renta per cápita más alta, sino también entre mayor libertad económica y bienestar en general (que toma en consideración factores como la salud, la educación, la seguridad y la libertad personal). El Índice muestra que las sociedades más libres reducen la pobreza a casi el doble del ritmo que lo hacen las sociedades menos libres.

    Pero, económicamente hablando, Estados Unidos ya no es “la tierra de los libres”. Nuestro puntaje en el Índice de Libertad Económica cayó a 77.8, bajándonos internacionalmente al noveno lugar, por detrás de Dinamarca, Canadá y Hong Kong que ocupa el primer puesto. ¿Qué incitó el declive de Estados Unidos? Los inmensos aumentos en el gasto público. A pesar de los obvios fracasos en el pasado de la política keynesiana de gasto en países como Japón, el gobierno de Estados Unidos emprendió una carrera alocada de gasto público masivo diseñado para combatir el desempleo y el lento crecimiento económico. Este estímulo keynesiano ha demostrado ser un abyecto fracaso: El desempleo sigue aún sobre el 9% rompiendo así el récord de 20 meses seguidos post Segunda Guerra Mundial y el crecimiento económico no ha vuelto con la fuerza que la administración Obama predijo.

    Este gasto, más que cualquier factor de mercado, plantea el mayor riesgo para el dinamismo de la economía americana. Confiar en el gasto público para crear crecimiento no solamente es un fracaso a la hora de reducir el desempleo sino que también ha prolongado la crisis al obstaculizar la inversión del sector privado. La abultada deuda del Gobierno ha convertido la desaceleración económica en una crisis fiscal, con un estancamiento económico que alimenta una crisis a largo plazo para el sector laboral. Y el Índice muestra que esta verdad también es aplicable a muchos otros países: Los datos del Índice muestran que los países con los niveles más altos de gasto público tenían tasas de crecimiento más bajas y promediaban 4.5 puntos, en comparación con países en los que el gasto público estaba bajo control.

    Pero todavía hay esperanza. Para el mundo entero, los votantes están comenzando a rechazar la idea del gran Gobierno que gasta a lo grande el dinero público y más bien se inclinan por la libertad económica. En el Reino Unido, que ha caído mucho hasta llegar al decimosexto puesto después de haber estado entre los diez primeros hace solo dos años, los votantes sacaron del poder al manirroto Partido Laborista en favor del ahora primer ministro David Cameron y su gobierno que prometió austeridad. Y aquí en casa, el movimiento Tea Party ha dicho “basta”,  eligiendo una Cámara de Representantes republicana que ha prometido contener el imprudente gasto de la administración Obama.

    Durante los últimos treinta años, las economías más libres han impulsado un crecimiento económico sin precedentes por todo el mundo. Desde 1980 hasta 2008, la economía mundial alcanzó una expansión real del producto interno bruto (PIB) de alrededor de un 145%, sacando de la pobreza a cientos de millones de personas. Globalmente, la pobreza ha caído un 40% desde 1990. Estados Unidos puede continuar siendo un líder de este próspero mundo libre, pero primero tenemos que poner nuestros propios malos hábitos de gasto bajo control.

    Este artículo está disponible en inglés en Heritage.org

    Posted in Economía, Estudios, Gobierno de Estados Unidos, Iniciativa y Libre Mercado, Liderazgo Americano, Opinión