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  • El gerente de General Motors quiere una gasolina más cara


    Si el gerente de General Motors (GM) Dan Akerson pudiera decidir, Ud. tendría que estar pagando un dólar más por galón de gasolina. Sí, con precios de $4 el galón martirizando a los consumidores en medio de un difícil momento económico, Akerson dijo al Detroit News: “¿Sabe lo que preferíría que hicieran?, y esto les dará arcadas a mis amigos republicanos, como la gasolina va a bajar aquí ahora, deberíamos aprovechar para poner un impuesto de 50 centavos o un dólar por galón de gasolina”.

    Akerson, de 61 años, fue nombrado gerente de GM el pasado otoño, después de haber servido como miembro designado por Obama en la junta directiva. Ha sido crítico con la administración Obama en varios temas, incluido el de los estándares para economizar combustibles, pero Akerson ha descubierto ahora algo que tiene en común con Obama: el amor por los altos precios de la gasolina. Él, como el presidente Obama y el secretario de Energía Steven Chu, cree que unos precios más altos de la gasolina obligará a los contribuyentes a comprar vehículos de consumo eficiente (y por lo general más caros).

    En 2008, el secretario Chu dijo: “De alguna manera tenemos que encontrar la manera de aumentar el precio de la gasolina a los niveles de Europa”. Y fue el presidente Obama quien dijo a la cadena de televisión CNBC en 2008 que prefería un incremento “gradual” de los precios de la gasolina. Obama y Chu saben que sólo cuando haya una paridad dólar por dólar entonces los americanos se inclinarán por fuentes de energía alternativas que son mucho más caras en la actualidad. Dado que las fuentes alternativas ya están fuertemente subsidiadas y sin embargo parece que no hay forma de que sean más baratas, la única solución es hacer que la energía barata sea más cara.

    Akerson, Chu y Obama se equivocan al preferir precios elevados de la gasolina. Asestar un golpe así a los americanos de bajos ingresos subiéndoles los impuestos a la gasolina mientras que el desempleo sigue estando cerca de un 10% es una mala idea, independientemente del comportamiento que se busca afectar.

    Los comentarios de Akerson se dieron en el contexto de una conversación más amplia sobre política energética. Akerson señaló acertadamente que los estándares de combustible impuestos por el gobierno están afectando la producción, costarán puestos de trabajo y elevarán el precio de venta de los autos. Pero pasarle la carga en la gasolinera directamente a los consumidores no es la solución. La idea de que el gobierno debe aumentar los impuestos a empresas o contribuyentes en apuros es una opción falsa.

    Los altos precios de la gasolina no van a motivar por sí mismos a los consumidores para que corran a comprar la enormemente impopular Chevy Volt. La Volt no vende porque, incluso después de los enormes créditos fiscales que el gobierno no se puede dar el lujo de pagar, el costo adicional de comprar una Volt que no está lista para ser lanzado al mercado más el costo de la electricidad (que no es gratis) es mucho mayor que cualquier potencial de ahorro de gasolina.

    De hecho, Chevy, junto con Ford y Hyundai, están vendiendo más autos pequeños con menos ayuda del gobierno. Según el Washington Post, los autos chicos que no son híbridos, pero sí de consumo super eficiente, son los que los clientes se están llevando a manos llenas por un precio mucho menor.

    Ya se ha rescatado lo suficiente a General Motors y Chrysler. No es necesario que el gobierno siga manipulando a los contribuyentes para que paguen más cuando se desplazan en auto a su siguiente entrevista de trabajo. Y tampoco necesitan mandatos del gobierno para automóviles ni más programas como el de “Dinero por su chatarra” (Cash for Clunkers). Si GM construye un vehículo económico que sea asequible y atractivo, no le hará falta la ayuda de Washington para engañar a los consumidores a que compren uno o para recoger los cheques.

    Akerson tenía razón en desear que GM puede desconectarse de la teta del contribuyente el próximo año. Y lo describió de la siguiente manera: “Esto es un poco como tener a la familia política de visita: Fue un agradable y largo fin de semana, pero ya una semana no es lo mismo”. Pues ni nosotros mismos lo podríamos haber dicho mejor.

     

    La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.

     

    Posted in Economía, Energía y Medio Ambiente, Estudios, Gobierno de Estados Unidos, Impuestos, Opinión