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  • El Gráfico de la Semana: 232 líderes empresariales piden una reforma de los derechos a beneficios

     

    Una carta remitida por 232 organizaciones representativas de diversas industrias más la Cámara de Comercio de Estados Unidos, exhorta al presidente Obama y al Congreso a que reestructuren los programas de derechos a beneficios de la nación y que los pongan en el camino hacia la sostenibilidad financiera.

    Estas organizaciones reconocen que la creciente deuda del país supone un grave riesgo económico como muestra El Gráfico de la Semana. En la carta, citan que hacia finales de 2008, la deuda con garantía pública era de alrededor del 40% del producto interior bruto (PIB), que está cerca del promedio histórico de en torno al 37% del PIB. Sin embargo, según la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), la deuda con garantía pública había subido en 2012 hasta el 73% del PIB. Y el futuro pinta aún peor, pues se prevé que la deuda se dispare por encima del 100% del PIB en menos de diez años.

    Este año, el desembolso del gasto del gobierno federal sumó $3.6 billones, mientras que la recaudación total se quedó en torno a los $2.5 billones. El gasto por mandato (en Medicare, Medicaid, el Seguro Social y otros programas sociales) supuso el 62% del gasto total en 2012 y se espera que aumente hasta el 67% del gasto durante los próximos diez años. La carta une el aumento del costo de los programas de derechos a beneficios al cambio demográfico, observando que “a diferencia de otros aspectos del debate sobre los derechos a beneficios, los demográficos son una realidad”.

    Con una población de la generación de la posguerra ya envejecida, la ratio entre trabajador y beneficiario de Medicare continuará decreciendo. En 1965, al inicio del programa, había 4.6 trabajadores por cada beneficiario de Medicare. Pero en 2011 ese número había caído hasta 3.3 trabajadores por cada beneficiario de este programa y está previsto que caiga aún más., hundiéndose hasta sólo 2.3 trabajadores por cada beneficiario hacia 2030. Esto significa que cada vez habrá menos trabajadores que paguen los beneficios de Medicare. Sumando esta realidad con el aumento de los costos de la atención médica, resulta evidente que Medicare, tal como está estructurado actualmente, es insostenible.

    El Seguro Social, que ya es el mayor programa de gasto de la nación, supondrá un gasto cada vez mayor a medida que la generación de la posguerra se vaya jubilando. No es ningún secreto que los americanos están viviendo cada vez más y por tanto tienen jubilaciones más largas. En 1965, un jubilado de 65 años tenía una esperanza de vida de otros 14.7 años, pero en 2006 esa cifra había subido hasta los 18.6 años. El Seguro Social está ya operando con déficits permanentes y sus finanzas empeorarán si no se adoptan reformas.

    Como afirma la carta, estos datos demográficos indiscutibles dejan bastante claro que el Congreso y el presidente tienen una labor que hacer: reestructurar los fundamentos de los programas de derechos a beneficios para garantizar que sirven de red de seguridad para los americanos de hoy, así como para las futuras generaciones de americanos.

     

    La versión en inglés de este artículo está en Heritage.org.

     

    Posted in Actualidad, Análisis, Derecho a beneficios, Economía, Estudios, Gobierno de Estados Unidos, Gráficos, Opinión