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  • El Gráfico de la Semana: Los ricos nos despluman

     

    En su alegato final del segundo debate presidencial, el presidente Obama se presentó como defensor de la libre empresa. “Creo que el sistema de libre empresa es el mayor motor de prosperidad que el mundo ha conocido”, dijo él en respuesta a una pregunta acerca del mayor error de percepción sobre su persona. “Yo creo en la autonomía y en la iniciativa individual y en que se recompense a los que asumen riesgos”.

    Y entonces, como si fuera un mecanismo automático, sacó a relucir el “pero”: “Pero, también creo que todo el mundo debería tener una oportunidad justa y todo el mundo debe hacer su parte justa y todos deben operar bajo las mismas reglas”.

    He aquí el problema: La libertad de empresa va de la mano con el Estado de Derecho – a lo que el presidente se refiere como que “todos deben operar bajo las mismas reglas”. A un verdadero defensor de la libre empresa no le hace falta especificar que también cree en el Estado de Derecho” ya que es parte integrante de la economía de libre mercado. Sin embargo, especificar que el sistema de libre empresa necesita complementarse con el Estado de Derecho más bien sugiere que uno ha aceptado la engañosa premisa izquierdista que pinta al capitalismo como un sistema despiadado que permite a los ricos manipular las reglas para desplumar a los pobres.

    Lo mismo ocurre con la frase “oportunidad justa”. Si todo lo que el presidente entiende por “oportunidad justa” es “igualdad de oportunidades”, entonces ¿por qué añadirla a la lista si también es un componente integral del sistema de libre empresa? Teniendo en cuenta los principios y políticas progresistas del presidente, es más probable que por “oportunidad justa” tenga en mente más bien algo en línea con la uniformidad de oportunidades, es decir, nadie debería tener más oportunidades que cualquier otra persona (“un concepto completamente repugnante y totalitario”, como indica el escritor Theodore Dalrymple).

    En cuanto a la “parte justa”, es sólo un apenas velado golpe dirigido contra los ricos (definidos por el presidente Obama en diversos puntos del debate como “gente de arriba”, “el 1% [del tramo] superior” o “el 2% superior”). Un verdadero defensor del mercado libre no atacaría a los ricos diciendo que ellos, de alguna manera, están aprovechándose del resto de nosotros (por no hablar del hecho de que los más ricos que pertenecen a ese 1% de americanos ya pagan casi el 40% de todos los impuestos federales sobre ingresos), como lo ilustra El Gráfico de la Semana.

    El presidente Obama puede profesar que aprueba el sistema de libre empresa o puede jugar a la lucha de clases. Pero –y en este caso, debe haber un “pero”- no puede hacer ambas cosas al mismo tiempo.

     

    La versión en inglés de este artículo está en Heritage.org.

     

    Posted in Actualidad, Adminstración Obama, Análisis, Economía, Estudios, Gobierno de Estados Unidos, Gráficos, Impuestos, Libertad económica, Opinión
     

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