Esta semana salió la nueva edición del popular Índice de Libertad Económica que anualmente elabora la Fundación Heritage en colaboración con el Wall Street Journal.
En este mundo lleno de cifras, decisiones y conceptos a veces incomprensibles, más de uno se preguntará por qué le damos tanta importancia en Heritage al concepto de libertad económica.
Como muestra El Gráfico de la Semana, la respuesta es sencilla: La libertad económica fomenta el avance y la prosperidad del ser humano. Al medir la libertad económica, Heritage demuestra empíricamente —o sea, con datos comprobados— que cuanta más libertad económica haya, mayor será el progreso y el rendimiento de las naciones. Eso significa que sus ciudadanos disfrutarán de un mejor estándar de vida y de mejores oportunidades.
Por eso no es casualidad que insistamos tanto en la necesidad de los pueblos de conquistar una mayor libertad económica. Allí donde la hay, los datos registran que también hay mayores ingresos per cápita, mejores sistemas educativos y de salud, buenas economías y mejor respeto al medio ambiente. En consecuencia, el nivel de bienestar ciudadano es alto y los índices de pobreza son bajos.
Pero el concepto de libertad económica, como la mayoría de conceptos, es desconocido para muchos y también es detestado por colectivistas de todo pelaje. Y es que la libertad es un concepto incómodo para aquellos que creen que lo pueden controlar todo en nombre del bienestar general. Parafraseando a F.A. Hayek, la economía es producto de la acción humana, pero no del diseño particular de alguien y menos aún de los políticos. ¿Se enterarán ellos alguna vez de este concepto básico? Porque son ellos, los políticos, los que se interponen o promueven el avance de la libertad económica.
No deje de revisar en español, los Puntos Destacados del Índice 2013 de Libertad Económica y para la versión completa en inglés, visite heritage.org/index.





