El tema más acuciante en Washington estos días es el embargo de fondos. Como últimamente ya es costumbre, vivimos de emergencia en emergencia, a punta de sobresaltos porque nadie en el gobierno parece ponerse de acuerdo en lo que se debe hacer para sacar a la nación del camino al precipicio por culpa de su enorme deuda.
A veces se exagera el nivel de las crisis; otras veces se ignora. Pero la crisis del embargo de fondos es una crisis prefabricada e innecesaria. Fue idea del presidente Obama en 2011 y el Congreso la validó. La clase política de Estados Unidos estuvo de acuerdo en incluir en la Ley de Control Presupuestario (BCA) un embargo automático en el que la defensa sufriría el mayor golpe mientras que los derechos a beneficios –que es la partida donde más se gasta—apenas si se tocará, como muestra El Gráfico de la Semana. Hoy es ley.
Claro que hay gente que dice que no se debería gastar tanto en defensa (Piense: al-Qaeda, Irán, Rusia, China, et al…), pero es mejor ser dueño del propio destino que depender de la “buena voluntad” de los demás. Además, la defensa es en realidad la obligación constitucional número uno del gobierno y debería ser su prioridad. Todos los demás “servicios” son en realidad labor de la sociedad civil, pero el gobierno siempre busca expandir su poder vía el ofrecimiento de servicios, ocupando así espacios que le corresponden a la ciudadanía, no al Estado, en su eterna búsqueda por hacerse imprescindible. Nunca olvide que Ronald Regan dijo que las palabras más aterradoras que alguien pueda escuchar son: “Soy del gobierno y estoy aquí para ayudarte”. Por algo sería que nos lo advirtió.
Quedan 7 días para que el embargo de fondos entre en vigor automáticamente (este viernes 1 de febrero) y Ud. ya estará oyendo en las noticias que eso será la peor catástrofe que nos pueda acaecer si no hacemos algo ya. Ni tanto… Y ahora, el presidente Obama quiere compensar los recortes del embargo con más subidas de impuestos (otra vez). Hubiera sido mejor que se recortara el gasto de forma más organizada, pero como eso no se pudo, el embargo de fondos “supondrá nuestra primera medida para tomarnos en serio el gasto federal” porque “los recortes al gasto sucederán, de una u otra forma, pero sucederán”.





