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  • El impago es el señuelo en el asunto del límite de la deuda

    Ayer, el presidente Obama acusó a la oposición en el Congreso de amenazar con el “impago” de los préstamos por parte de Estados Unidos con el fin de obtener con ello un argumento para la confrontación política.

    No voy a tener una conversación mensual o cada tres meses sobre si pagamos o no nuestras facturas, ya que eso por sí mismo ocasiona un grave perjuicio. Incluso la amenaza del impago perjudica a nuestra economía. Está perjudicando a nuestra economía mientras estamos hablando. No deberíamos estar teniendo este debate.

     

    Pero la “amenaza del impago”, como lo llama Obama, es una maniobra de distracción.

    “Sugerir que Estados Unidos podría caer en el impago de su deuda es, objetivamente, un comportamiento equivocado y vergonzoso por parte del presidente”, comentó ayer el analista de la Fundación Heritage J.D. Foster (investigador de Política Económica y Fiscal adscrito a la donación Norman B. Ture).

    Estados Unidos no va a dejar de hacer frente a los pagos de sus intereses, indicó Foster, así como que “esta seguridad no se basa en la medida del Congreso para elevar el límite de la deuda, sino en el simple hecho de que el Tesoro tiene fondos mucho más que suficientes para pagar todos los intereses cuando sea debido”.

    Los datos ofrecidos por la retórica del presidente sobre el límite de la deuda han sido escasos. Y en su conferencia de prensa de ayer, se hundió a sí mismo en un agujero más profundo, argumentando de nuevo en contra de su más duro oponente: el Barack Obama de 2006.

    En el año 2006, cuando los republicanos estaban tratando de subir el límite de la deuda, el entonces senador Barack Obama expresó que El hecho de que estemos hoy aquí para debatir la subida del límite de deuda de Estados Unidos es la señal de un fracaso de liderazgo. Es la señal de que el gobierno de Estados Unidos no puede pagar sus propias facturas”.

    Ayer, en su conferencia de prensa, el presidente argumentó lo contrario. Esta vez dijo que subir el límite de deuda era simplemente un reconocimiento de las facturas que el país tiene que pagar:

    Estados Unidos no puede afrontar otro debate con los miembros de este Congreso sobre si deberían pagar o no las facturas que ya han acumulado.

    La Fundación Heritage no es la única que se ha dado cuenta del giro total de la posición del presidente acerca de ese asunto. Esta mañana, Glenn Kessler, en su blog del Washington Post, “The Fact Checker”, vuelve a revisar el discurso de 2006 del entonces senador Obama contra la subida del límite de la deuda. Kessler contrasta al Obama de entonces con el de ahora:

    El lunes, en una conferencia de prensa, urgió a los legisladores para que disparasen el límite de la deuda sin condiciones: “Vamos a tener que asegurarnos de que la gente vea esto de una forma responsable, en vez de únicamente a través de la visión de la política”. (En otras palabras, no hagan lo que hice yo en aquel momento, cuando era legislador).

    Kessler normalmente “premia” a los personajes públicos con un número de “Pinochos” si encuentra que están manipulando la verdad. Pero en este caso le otorga a Obama un “Pinocho de cabeza”, una calificación bastante inusual:

    Por crear un argumento al que ahora el propio presidente acusa de político, obtiene el Pinocho de cabeza, indicando un giro de 180 grados en un asunto de máxima importancia (En escasas ocasiones hemos dado este veredicto, pero estamos deseosos de recibir otros ejemplos de parte de los lectores).

    Y aunque el secretario del Tesoro Tim Geithner y el presidente de la Reserva Federal Ben Bernanke han cuestionado la necesidad de que exista un límite de deuda, los legisladores de ambos partidos han reconocido que este le concede al Congreso un poder único frente al presidente para exigir reducciones del gasto u otras modificaciones normativas a cambio de aumentar el límite. Y reducir el gasto es exactamente lo que los miembros del Congreso deberían estar haciendo ahora mismo.

    Como expone el analista de la Fundación Heritage J.D. Foster: “Hablar sale gratis, pero las consecuencias de continuar por la senda actual de un gasto gigantesco y deficitario saldrán muy caras, si es que no resultan totalmente ruinosas. De modo que los republicanos tienen toda la razón en utilizar el debate sobre el límite de la deuda para obligar al presidente a ir más allá de las conversaciones y el diálogo, hasta el liderazgo y la acción”.

     

    La versión en inglés de este artículo está en Heritage.org. 

     

    Posted in Actualidad, Adminstración Obama, Análisis, Campana de Heritage, Congreso, Destacables, Economía, Estudios, Gobierno de Estados Unidos, Gráficos, Impuestos, Libertad económica, Liderazgo para América, Opinión