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Hace casi un año, el presidente Obama dio un discurso en el que pedía un incremento de la producción de petróleo y gas.
Desde entonces, ha cancelado más producción de la que ha permitido. En su discurso del miércoles en la Universidad de Georgetown, Obama ha esbozado un plan para recortar las importaciones de petróleo en un tercio para el 2025.
El presidente Obama dijo que cuando la gasolina estaba a $4 el galón, “había un montón de eslóganes y cuentos al respecto y políticos escandalizados exhibiendo planes de tres puntos para tener gasolina a dos dólares — cuando nada de esto haría realmente nada por resolver el problema”. Entonces ofreció su propio plan de cuatro puntos para reducir la dependencia del petróleo extranjero mediante: el incremento del desarrollo de petróleo y gas; una flota de vehículos a base de gas natural/eléctricidad/combustibles eficientes; producción de biocombustibles; y para 2035, asegurarnos de que “el 80% de nuestra electricidad vendrá de una gama de fuentes de energía limpia, desde renovables como eólica y solar hasta eficiente gas natural, carbón limpio y energía nuclear”. Analicemos estos puntos de uno en uno.
1) Exploración de petróleo y gas: El presidente merece elogios por volver a implicarse con la producción en Estados Unidos de petróleo y gas tanto en tierra como en altamar, algo que crearía empleos y ayudaría a bajar los precios sin la ayuda del contribuyente. Pero hasta que lo que haga su administración vaya a la par con su retórica, seguimos siendo escépticos. Obama mencionó la perforación cerca de las costas de Alaska
donde se estima que hay unos 19,000 millones de barriles sólo en el Mar de Chukotsk, pero esos recursos son inaccesibles – porque la Junta de Apelaciones Medioambientales de Estados Unidos invalidó la aprobación del permiso de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) para esa área después de apelaciones legales presentadas por grupos ecologistas.
Hace falta que la administración deje de darle largas al asunto de los permisos en áreas donde ya hay situadas plataformas de perforación, como el Golfo de México. El presidente criticó a la industria por no hacer nada con los leasings que tienen y no producir ningún petróleo o gas, pero la realidad es que la industria quiere producir y vender petróleo. Kathleen Sgamma, de Western Energy Alliance, ha señalado que un leasing no es una luz verde para perforar — es sólo el primer paso de un largo y caro proceso repleto de trabas burocráticas y demandas judiciales de grupos ecologistas decididos a frenar el desarrollo energético del país”. Es más, incluso cuando no hay producción de petróleo, hay actividades en los arrendamientos, tales como trabajos de prospección sísmica y sondeos para mejorar el índice de éxito de la extracción.
2) Mejorar la flota de vehículos de Estados Unidos: El presidente Obama puso gran énfasis en que la producción de petróleo nacional no reducirá la dependencia de petróleo por sí misma y dijo que los americanos necesitan manejar autos que funcionen con electricidad y gas natural, y construir más trenes de alta velocidad. Este no es un plan para asegurar el suministro energético sino para asegurar los dólares del contribuyente para los proyectos clientelistas de los políticos que son demasiado caros para que el sector privado los desarrolle o que simplemente los consumidores no quieren. Incluso con generosos subsidios para la producción y compra de autos eléctricos, la demanda es baja porque son todavía demasiado caros. Lo mismo es cierto para vehículos de gas natural. Si fuesen económicos o satisficieran una demanda del mercado, no necesitarían subsidios especiales. En algunos casos, habría obstáculos burocráticos que distorsionarían el mercado. Cuando es el caso, esos obstáculos burocráticos deberían ser eliminados, no mitigados con subsidios. Cuando el gobierno selecciona ganadores políticos, es normalmente un buen indicador de que la tecnología o fuente de energía es un producto perdedor. Los autos, autobuses o camiones que funcionan con gas natural serán una buena inversión para productores y consumidores cuando no necesiten de la ayuda gubernamental.
Con los trenes de alta velocidad es lo mismo. El investigador sénior de Heritage Ron Utt explica en detalle que “el programa de alta velocidad del presidente Barack Obama promete gastar centenares de miles de millones de dólares en fondos federales y estatales para proveer un mediocre servicio de tren de pasajeros a una extremadamente pequeña fracción de viajeros”.
3) Más biocombustibles: Crear artificialmente un mercado para biocombustibles mediante el uso de subsidios y mandatos legales sólo perjudica a los consumidores que acaban pagando una energía más cara y a los contribuyentes, cuyo dinero se utiliza para apoyar esa producción. La industria del biocombustible está edificada sobre cuotas de producción, subsidios y políticas proteccionistas. El biocombustible subsidiado más popular, el etanol, produce menos energía por unidad de volumen que la gasolina, contribuye a los aumentos de precio de los alimentos, cuesta miles de millones al contribuyente y tiene dudosos efectos medioambientales. Un nuevo trabajo de Indur Goklany, del Instituto Cato, revela que las políticas globales de biocombustibles están incrementando muerte y enfermedades en los países en desarrollo en cantidades asombrosas.
El presidente dijo que Estados Unidos debería ser más como Brasil, porque más de la mitad de su flota de vehículos funciona con biocombustibles. Pero no hizo mención del arancel de 54 centavos con que el gobierno federal golpea al etanol brasileño, más barato y más suave con el medio ambiente.
El presidente Obama dejó claro que estaba incluyendo biocombustibles de pasto varilla, virutas de madera y biomasa. A pesar de la promesa de que el etanol de celulosa estaría disponible ahora en cantidades masivas, no lo está. En vez de más “inversiones” a costa del contribuyente, un enfoque más prudente sería eliminar los subsidios y obligaciones legales para la producción interna de etanol y eliminación de los aranceles del etanol importado.
4) Un estándar de energía limpia: El presidente Obama dijo a activistas de su partido hace dos noches en un adelanto de su discurso: “Incrementemos, sí, la producción nacional de petróleo, pero invirtamos también en energía solar, eólica, geotérmica, en biocomustibles y hagamos más eficientes nuestros edificios y más eficientes nuestros autos”. Solamente algunas de esas ideas afectan al sector del transporte. Tanto demócratas como republicanos son culpables de extender la idea de que podemos terminar con nuestra dependencia del petróleo extranjero incrementando la producción eólica, solar y nuclear. Aumentar la producción de estas fuentes de energía afectaría a la producción de electricidad, no a los combustibles de automoción. Usamos muy poco petróleo para generar electricidad.
Una cosa que haría es incrementar los precios de la electricidad que, irónicamente, haría menos atractivos a los autos eléctricos. Un estándar de energía limpia forzaría a los americanos a usar fuentes energéticas más caras. Si estas fuentes fuesen competitivas en costo, no necesitarían un porcentaje del mercado eléctrico reservado por el gobierno. El mandato compensaría a ciertos productores de energía en el plazo inmediato, pero perjudicaría tanto a productores como consumidores a largo plazo porque elimina la competencia, reduce los incentivos para bajar los costos y promueve la dependencia del gobierno.
Es importante entender que el petróleo es una materia prima global. Su precio se fija globalmente, no localmente. Intentar producir todo nuestro petróleo interiormente sin consideración de la economía solo perjudicará a los consumidores americanos de energía. Si somos importador o exportador neto, eso no protege a los ciudadanos de la volatilidad de precios.
El objetivo de la política energética de América no necesita ser ni debería ser la independencia energética. Esto no es porque los americanos deban ser dependientes de fuentes foráneas para sus necesidades energéticas, sino porque las políticas centradas en los mercados son una mejor manera de asegurar que cada ciudadano tenga acceso a energía asequible.
La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.










