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El Nuevo Impuesto de Tipo Único – tan fácil como un, dos, tres

 

Trasfondo #2631 

 

Resumen: El actual sistema impositivo desmotiva el ahorro. Desmotiva la inversión. Desmotiva el espíritu empresarial. Causa que los que toman decisiones deslocalicen los recursos de la nación, limitando las ganancias por productividad, las ganancias salariales y el nivel total de competitividad internacional de la nación. Y es muy, muy complicado. El Nuevo Impuesto de Tipo Único es el remedio. Reemplaza cada impuesto principal recaudado por el gobierno federal. Para los no entendidos, es tan fácil de entender como decir uno, dos, tres: un tipo, dos créditos, tres deducciones. Para las personas mayores con Medicare, uno de los dos créditos (el del seguro médico) es reemplazado por una deducción extra. El Nuevo Impuesto de Tipo Único es sencillo, de imposición neutra y permitirá que Estados Unidos alcance su completo potencial económico.

El sistema tributario existente es manifiestamente indefendible, especialmente por su complejidad y el sumidero que supone para la vitalidad económica. El sistema tributario inflige su complejidad a los contribuyentes de todos los niveles sociales. Los ciudadanos con bajos ingresos deben navegar por el enormemente complejo Crédito por Ingresos Obtenidos. Aquellos que ahorran deben vencer las inherentes desmotivaciones del sistema y sortear una gran cantidad de tipos y regímenes impositivos para las diferentes formas de ahorro. Las empresas que invierten en nuevas fábricas y en equipamiento deben pagar un extra para obtener el capital social y luego deben vencer los obstáculos fiscales adicionales para sus inversiones. El resultado neto es un sistema fiscal caótico y una economía mucho más pequeña.

La necesidad de una reforma fiscal exhaustiva y fundamental es evidente. Sin embargo, es habitual que las propuestas de reforma fiscal, tales como el tradicional Impuesto Único, resuelvan sólo una parte del problema al reformar o reemplazar los impuestos personales y empresariales de carácter federal. El Nuevo Impuesto de Tipo Único reemplaza ambos impuestos a los ingresos, así como el impuesto a la muerte, los impuestos sobre la nómina y todos los especiales y los no dedicados a un fondo fiduciario. Con el Nuevo Impuesto de Tipo Único, los contribuyentes americanos tratarán con un impuesto único y sencillo.

El diseño del Nuevo Impuesto de Tipo Único se basa en la necesidad de un sistema tributario más coherente. Una prioridad aún mayor que la coherencia de la normativa es la necesidad de eliminar, en la medida de lo posible, cualquier pérdida de desempeño económico debido a la fiscalidad federal. Unos tipos impositivos innecesariamente altos junto con unas normas fiscales desacertadas distorsionan las decisiones económicas de las empresas y las familias. A su vez, la economía queda mucho más debilitada a causa de estas distorsiones. Una economía más fuerte y más grande es el objetivo principal del Nuevo Impuesto de Tipo Único, que alcanzaría su objetivo al implementar una base fiscal económicamente neutra y al rebajar los tipos tanto como sea posible.

El Nuevo Impuesto de Tipo Único se adhiere también a la máxima de todas las reformas fiscales sensatas: es de imposición neutra. Para que una reforma fiscal tenga éxito, los responsables políticos deben distinguir escrupulosamente entre dos debates: el nivel de fiscalidad y cómo recaudar impuestos. La reforma fiscal debería por tanto intentar ni subir ni bajar las recaudaciones agregadas. Con el Nuevo Impuesto de Tipo Único, los ingresos federales suben hasta el promedio histórico del 18.5% del producto interior bruto (PIB) y tienen como tope ese porcentaje de la economía [1].

El Nuevo Impuesto de Tipo Único no está pensado para alterar la distribución de la carga fiscal federal de forma considerable, al hacer una distribución ni más ni menos progresiva mediante los niveles de ingresos. Al igual que el debate sobre la reforma fiscal debería permanecer separado del debate sobre el nivel de fiscalidad, del mismo modo, la reforma fiscal debería permanecer separada del debate sobre la redistribución de la carga fiscal o la redistribución de ingresos y riqueza mediante la normativa tributaria.

El nivel de fiscalidad y la amplitud de la redistribución son finalmente cuestiones políticas, separadas de la cuestión económica principal de la forma de la fiscalidad. Las simulaciones iniciales sugieren que el Nuevo Impuesto de Tipo Único cumple esta prueba de neutralidad de distribución aproximada: parece que deja la distribución total de toda la carga fiscal federal esencialmente inalterada.

Una economía fuerte produce mejores empleos, salarios más altos, más oportunidades y mayor seguridad económica. La economía de Estados Unidos ha disfrutado de períodos de fortaleza económica en décadas recientes, así como demasiados períodos de recesión y alto desempleo. Al mismo tiempo, algunos de los más duros competidores de Estados Unidos, tales como China y la India, están ganando en fortaleza a un ritmo constante y Estados Unidos debe actuar de manera decisiva para igualar su ascenso. La fundamental reforma fiscal será clave para conseguir y mantener la fortaleza económica de Estados Unidos en los años y décadas venideros.

La profunda y creciente necesidad de una reforma fiscal

El código tributario federal de Estados Unidos es más complicado de lo que se pueda imaginar. La llegada de las computadoras personales y el software tributario ha permitido que la creatividad de los responsables políticos en Washington pierda el control, creando complejidades fiscales más allá de lo que los profesionales tributarios podían administrar sin la ayuda de la electrónica. Hay una multitud de créditos, exenciones y deducciones, muchos de los cuales están sujetos a reglas especiales y se eliminan según los distintos niveles de ingresos. Como si esto no fuera suficientemente pernicioso, existe un impuesto paralelo llamado Impuesto Mínimo Alternativo e incluso otro en el impuesto sobre la nómina que financia el Seguro Social y parte de Medicare. Y toda esta complejidad impuesta a los contribuyentes individuales es relativamente menor comparada con las torturadoras normas y excepciones que las empresas, grandes y pequeñas, deben sufrir.

Por perniciosa que sea su complejidad, se puede argumentar que el sumidero que supone para la vitalidad económica es aún peor. Los altos tipos marginales desmotivan todo tipo de actividad productiva. Por ejemplo, el tipo impositivo a los ingresos empresariales de Estados Unidos es casi el mayor del mundo industrializado y mucho, mucho más alto que el promedio de los competidores internacionales.

La economía está además debilitada por la tendencia del actual sistema a fiscalizar de más el ahorro, una tendencia aliviada sólo en limitadas circunstancias, lo que significa que los ciudadanos son desmotivados de manera activa para ahorrar lo suficiente para la jubilación, las emergencias o las compras importantes durante la vida. Esta predisposición lleva a los consumidores hacia la deuda y a todos los ciudadanos hacia una seguridad económica reducida. A su vez, estas reacciones llevan a un nivel de ahorro nacional deprimido artificialmente, de modo que la inversión privada a menudo depende de importar ahorros desde el extranjero. Irónicamente, el único atenuante para importar ahorros es que el sistema fiscal penaliza también la inversión empresarial, reduciendo de ese modo la cantidad de inversión que ha de ser financiada por los deprimidos niveles de ahorro doméstico, con escaso atractivo comercial.

El sistema tributario federal no necesita ser tan complejo ni dañino para la economía de Estados Unidos. Pero es así a causa de que durante décadas los sucesivos Congresos han retocado y retorcido un sistema imperfecto en lo fundamental hasta trastornarlo, a menudo creando dos nuevos problemas mientras intentaban resolver el antiguo (que surgía a partir otra actuación de ajuste anterior). El impuesto a los ingresos fue una pobre elección desde el principio; ha empeorado Congreso tras Congreso casi sin excepción.

Una economía más fuerte no es una aspiración trascedente como la virtud o la belleza. Es un fenómeno concreto con beneficios reales. Significa salarios más altos para los trabajadores americanos y mejores rendimientos para los ahorradores de Estados Unidos. Una economía más fuerte significa mejores oportunidades para los licenciados universitarios y una mejor seguridad económica para las familias jóvenes y las personas mayores por igual. Significa que las compañías y los trabajadores americanos pueden competir mejor y ganar más a menudo en la economía global. Una economía más fuerte también es una economía con mayor capacidad de recuperación, capaz de soportar y vencer las seguras sacudidas económicas del mañana.

Una economía más fuerte también desempeña un papel vital en la mejora de las finanzas federales. Significa unos niveles de recaudación tributaria normales y mejor sostenidos y menos gasto necesario para aquellos temporalmente angustiados por el desempleo. Una economía más fuerte que ofrece mejores salarios y mejores oportunidades laborales también es el antídoto más poderoso contra la pobreza persistente; y con menos pobreza llegan menos peticiones para el gasto antipobreza.

Un sencillo hecho en el que todos podemos estar de acuerdo es que una economía más fuerte por sí sola no puede resolver los problemas fiscales de Estados Unidos a largo plazo, pero las soluciones serán más obligadas, más desgarradoras e innecesariamente dolorosas sin una economía más fuerte. Así, la reforma fiscal para espolear el crecimiento económico es un componente decisivo tanto de la normativa económica como de la normativa presupuestaria.

Principios a seguir

Si ha de promover el crecimiento económico, la reforma del sistema tributario necesita ser de forma general coherente con los siguientes principios:

1. El sistema tributario debería tener un único y reducido tipo para recaudar los ingresos necesarios sin distorsionar la toma de decisiones económicas de manera innecesaria.

2. El sistema tributario debería ser más sencillo y mucho más transparente. La transparencia es necesaria para que los contribuyentes puedan anticiparse y meditar las consecuencias fiscales de sus acciones y para que puedan entender fácilmente la amplitud total de su carga fiscal. La simplicidad y la transparencia proporcionan una mayor confianza de que otros contribuyentes no están aprovechando las complejidades fiscales para pagar menos impuestos de los que les corresponden. Transparencia también significa que los ciudadanos poseen una comprensión más clara de lo que están pagando a cambio de los servicios gubernamentales que están recibiendo.

3. Un sistema fiscal sensato es neutro hacia el ahorro y la inversión. A diferencia del sistema actual, no debería imponer múltiples capas de fiscalidad a los ingresos ahorrados o múltiples desmotivaciones a la inversión empresarial. Seguir este principio garantiza a las personas un mayor control sobre su propia seguridad económica. Y asegura que la economía tiene más materia prima financiera sobre la que crecer a la vez que motiva a las empresas americanas a invertir donde sus ahorros sean más rentables.

4. Los impuestos deberían ser recaudados de manera que evitaran todas las otras formas de distorsiones fiscales e incentivos perversos. Esta característica permite que los precios y las fuerzas del mercado determinen el mejor modo de hacer crecer la economía, en lugar de permitir la intromisión del gobierno, intencionada o inadvertida, para asignar recursos. También ayuda a mantener un sencillo sistema fiscal. Junto con una neutralidad de los impuestos hacia el ahorro y la inversión, esta característica hace que el sistema fiscal sea económicamente neutro.

5.   El sistema fiscal debería asegurar que los ciudadanos con bajos ingresos no vean reducidos sus limitados recursos por la fiscalidad; el sistema fiscal debería también asegurar que todo el mundo está pagando para cubrir el costo del gobierno. A día de hoy, demasiados contribuyentes pagan pocos o ningún impuesto a los ingresos, colocando una carga cada vez mayor (e injusta) sobre los que sí pagan impuestos y crea una dinámica peligrosa en la que un gran número de ciudadanos recibe servicios del gobierno que percibe como gratuitos. Muchas propuestas de reforma fiscal anteriores, y por lo demás excelentes, tales como el bien conocido y tradicional Impuesto Único, que alcanza otros objetivos útiles, tenían el desafortunado efecto de incrementar el número de ciudadanos que estaban fuera del sistema tributario.

6. El sistema fiscal debería ser capaz de recaudar impuestos equivalentes al 18.5% de la economía, el promedio moderno en una situación económica normal. Los impuestos recaudados por el sistema tributario también deberían ser limitados a esa cantidad para asegurar una fuerte economía así como para actuar como una limitación vinculante al crecimiento del gobierno.

Los puntos fundamentales del Nuevo Impuesto de Tipo Único

Aplicando estos principios a seguir, el nuevo Impuesto de Tipo Único reemplazaría al actual sistema fiscal con un sistema de tipo único, moderno y sencillo que grava los ingresos individuales sólo una vez, ofrece a las empresas un impuesto amable con la inversión y económicamente neutro y reemplaza todos los impuestos federales a los ingresos, todos los impuestos sobre la nómina actuales y casi todos los impuestos especiales.

Para las personas, el Nuevo Impuesto de Tipo Único es tan simple de entender como decir uno, dos, tres (un tipo, dos créditos, tres deducciones). El Nuevo Impuesto de Tipo Único aplica un solo tipo impositivo, en torno al 28%, para sueldos y salarios y los beneficios relacionados después de restar todo el ahorro neto. Los ingresos gravables se reducen a la cantidad neta contribuida a los ahorros y los ahorros serán gravables sólo cuando se gasten. Esto elimina la predisposición de la actual ley contra el ahorro y asegura que los impuestos se pagan sobre lo que las personas retiran de la economía, no sobre los ahorros que ponen a disposición para la inversión por parte de otros.

El impuesto personal contiene dos créditos no reembolsables: un nuevo crédito para la compra del seguro médico y el existente Crédito por Ingresos Obtenidos para los trabajadores con bajos salarios. Estas son las únicas características del Nuevo Impuesto de Tipo Único que intencionadamente violan la neutralidad económica y se discutirán en mayor profundidad posteriormente. El Nuevo Impuesto de Tipo Único sólo tiene tres deducciones, que son necesarias para mantener la neutralidad económica: para contribuciones de caridad, para gastos en educación superior y para intereses de las hipotecas inmobiliarias.

El código fiscal empresarial de hoy en día se reemplaza por un impuesto a las ventas de bienes y servicios domésticos con deducciones por costos laborales y costos empresariales, incluidos los gastos en adquisiciones de capital. Tras un breve período de transición toda la actividad empresarial, incluida la corporativa, será gravada con el mismo tipo reducido que se aplica a las personas.

El Nuevo Impuesto de Tipo Único se adhiere a muchos de los principios que han guiado las reformas fiscales durante décadas. Los proponentes del tradicional Impuesto Único reconocen la importancia (para la justicia así como para el desempeño económico) de tener un sistema fiscal de tipo único. Los proponentes de la tradicional reforma del impuesto a los ingresos reconocen el patrón general de ensanchar la base fiscal para alcanzar una base fiscal económicamente neutra y un tipo impositivo reducido. Los proponentes de cualquiera de la variedad de propuestas de un impuesto a las ventas reconocerán la importancia puesta en el ahorro personal y nacional y la necesidad de centrar la fiscalidad en el consumo.

Donde el Nuevo Impuesto de Tipo Único difiere más de sus predecesores es en su exhaustividad: elimina todos los otros impuestos, incluidos los impuestos especiales, tales como los del tabaco y el alcohol, dejando de forma adecuada esa base impositiva para uso de los gobiernos estatales y locales. Sólo los impuestos especiales dedicados a los fondos fiduciarios se mantendrían. Además, en vez de permitir que la carga fiscal aumente indefinidamente, el Nuevo Impuesto de Tipo Único está diseñado para subir el nivel tradicional de ingresos como un porcentaje de nuestra economía y no más. Finalmente, el Nuevo Impuesto de Tipo Único también tiene cuidado de hacer transparente no sólo al propio impuesto de cara a los contribuyentes de manera individual, sino que también hace transparente el nivel de fiscalidad de cara a todos los contribuyentes al asegurarse de que sólo los que de verdad ganan bajos ingresos quedan fuera del sistema tributario.

El Nuevo Impuesto de Tipo Único: los detalles

El Nuevo Impuesto de Tipo Único es mucho más exhaustivo que las anteriores y bien conocidas propuestas de reforma fiscal. Como es típico de muchas propuestas, el Nuevo Impuesto de Tipo Único reemplaza los actuales sistemas de impuestos personales y empresariales y elimina el impuesto a la muerte. En lugar de la actual y variopinta colección de impuestos, el Nuevo Impuesto de Tipo Único instituye un sencillo y único tipo impositivo para las personas y las empresas. Pero también incorpora los actuales impuesto federales sobre la nómina que financian el Seguro Social y parte de Medicare, obteniendo un único tipo impositivo para todos los contribuyentes. Además, reemplaza todos los impuestos especiales federales excepto aquellos dedicados a los fondos fiduciarios específicos, tales como el impuesto a la gasolina.

Un único tipo impositivo para todos. El sistema fiscal está diseñado para subir hasta, el 18.5%, y no más, de la economía en relación al PIB. El Centro para el Análisis de Datos de la Fundación Heritage estima que los tipos impositivos, el personal reglamentario y el empresarial final, es probable que se sitúen en torno al 28%, un cálculo que fue confirmado por expertos externos como parte de un iniciativa más amplia denominada Iniciativa para las Soluciones organizada por la Fundación Peter G. Peterson [2].

Un tipo del 28% es comparable o está significativamente por debajo del tipo habitual que afronta una persona o una familia hoy en día. Una familia trabajadora de hoy día está sujeta a un 15.3% de tipo impositivo sobre la nómina, más o bien un 15% o bien un 25% para el tipo impositivo sobre los ingresos individuales, para un tipo conjunto del 30.3% o del 35.3%.

De modo que el Nuevo Impuesto de Tipo Único ofrece a los contribuyentes un tipo impositivo comparable o más bajo e incentivos para el ahorro enormemente mejorados para desarrollar su economía y asegurar su propia seguridad financiera, a la vez que mejora la capacidad de la economía de subir sus salarios y de proporcionar más oportunidades laborales en el futuro.

Un sistema de fiscalidad individual simplificado. La estructura básica del Nuevo Impuesto de Tipo Único es realmente simple. Es esencialmente un impuesto sobre los gastos personales. Con su tipo único, grava de manera uniforme casi todas las fuentes de ingresos actuales gastadas en el consumo. Esto significa que los ingresos gravables incluyen toda la compensación laboral y todos los préstamos netos. La cantidad neta apartada para ahorros es entonces restada para determinar los ingresos netos gravables. Así, cuanto más ahorre una persona o una familia, menos pagarán en impuestos, pagando los impuestos futuros sólo cuando los ahorros sean abonados para comprar bienes y servicios.

Una opción alternativa para ahorrar. A día de hoy, algunos contribuyentes prefieren ahorrar sus dólares tras pagar los impuestos, como se permite mediante la actual ley Roth IRA, en lugar de contribuir con dólares antes de impuestos y pagar sus impuestos cuando los fondos sean retirados como con el a día de hoy tradicional IRA. El Nuevo Impuesto de Tipo Único permite que los contribuyentes aporten dólares tras impuestos a cuentas de tipo Roth. Pueden contribuir tanto como deseen hasta que el balance alcance $100,000, con un límite de una cuenta por contribuyente adulto. Las reposiciones para cualquier propósito están libres de impuestos sin penalización. Esta alternativa tipo Roth mantiene el principio de una única incidencia de fiscalización y puede resultar en más ahorro al dar a los ahorradores una opción adicional.

Dos créditos, tres deducciones. El Nuevo Impuesto de Tipo Único incluye un crédito no reembolsable para la adquisición del seguro médico y conserva un crédito existente que complementa los ingresos de las familias con bajos salarios:

· Seguro médico. Para conservar en líneas generales el actual nivel de respaldo fiscal para motivar la adquisición del seguro médico el Nuevo Impuesto de Tipo Único incluye un crédito fiscal para el seguro médico de $3,500 ($2,000 para solteros) para las familias de bajos y medios ingresos que adquieran una póliza de seguro médico bien mediante su empleador bien fuera del lugar de trabajo [3].

· Crédito antipobreza. El Nuevo Impuesto de Tipo Único también mantiene la actual ley del Crédito por Ingresos Obtenidos para conservar el actual nivel de respaldo a los ingresos de los trabajadores con bajos salarios [4].

El Nuevo Impuesto de Tipo Único sólo tiene tres deducciones:

· Educación Superior. Los contribuyentes pueden deducir la matrícula y los gastos relacionados con la educación superior hasta el promedio del costo anual de la asistencia durante cuatro años a una facultad o una universidad pública. Toda educación es una forma de ahorro e inversión. El sistema tributario debería tratar la formación del capital humano igual que lo hace con la formación del capital físico [5].

· Contribuciones caritativas. Los contribuyentes pueden deducir cualquier donación o contribución realizada a otro adulto o entidad exento de impuestos. Las donaciones representan recursos que ya no están disponibles para el donante, pero por tanto están disponibles para el receptor. Así, las donaciones a personas y las transferencias mediante herencia son deducibles y se convierten en gravables para el receptor sólo si y cuando se gastan en consumo. Las donaciones a entidades exentas de impuestos permanecen exentas de impuestos a nivel de la entidad como con las actuales normas [7].

· Deducción opcional del interés de la hipoteca inmobiliaria. Como con la actual ley, los propietarios de una casa pueden deducir los intereses de la hipoteca, en cuyo caso la entidad crediticia sería gravada con los ingresos de los intereses de la hipoteca, conservando así la simetría y la neutralidad fiscal. De forma alternativa, los propietarios pueden optar por renunciar a la deducción, en cuyo caso la entidad crediticia no sería gravada con los ingresos de los intereses de la hipoteca y entonces ofrecería un tipo reducido de interés por la hipoteca. Esta última opción también conserva la simetría y la neutralidad fiscal y permite también que el contribuyente simplifique su propia presentación de impuestos sin costo.

Protecciones para los hogares trabajadores con bajos ingresos. La actual ley golpea a los trabajadores con bajos ingresos con todo el peso de los impuestos sobre la nómina de la ley de Contribuciones al Seguro Federal (FICA). El Nuevo Impuesto de Tipo Único incorpora la FICA dentro del sistema de impuesto único. Por tanto, elimina todos los impuestos a los ingresos para los trabajadores con bajos ingresos mediante el crédito fiscal para el seguro médico descrito anteriormente (un crédito fiscal no reembolsable de $3,500 para las familias y de $2,000 para los solteros) y la actual ley del Crédito por Ingresos Obtenidos como parte del sistema general de respaldo financiero para los americanos con bajos ingresos. Además, el cálculo de los ingresos gravables excluye el resto de beneficios en efectivo o no en efectivo proporcionados por el gobierno federal como parte de sus programas antipobreza, como las estampillas de comida. El efecto neto es que este plan proporciona un sustancial alivio fiscal para los trabajadores y las familias con bajos ingresos comparado con la ley actual.

Protecciones para las personas mayores con bajos ingresos. El Nuevo Impuesto de Tipo Único se diseñó para ser promulgado como parte de una reforma global de las normativas presupuestarias federales como se describe en el plan de la Fundación Heritage Para Salvar el Sueño Americano. Este plan incluye cambios fundamentales para el Seguro Social y Medicare y cualquier sistema fiscal debe integrarse en estas reformas [8].

El Nuevo Impuesto de Tipo Único está diseñado para reflejar los ingresos gravables de los mayores de una manera coherente con la fiscalidad de los no mayores. Cuando las reformas del nuevo Seguro Social y Medicare estén totalmente introducidas, los beneficios del Seguro Social y las contribuciones definidas de Medicare serán gravables. Sin embargo, la medida de los ingresos gravables se modifica para los ciudadanos de edad avanzada seleccionables para Medicare. Operando juntos, la cantidad del beneficio neto para el Seguro Social y la contribución definida de Medicare están diseñadas para asegurar que ninguna persona mayor es abandonada en la pobreza. El Nuevo Impuesto de Tipo Único está diseñado para asegurar que los mayores no son empujados a la pobreza mediante el sistema fiscal.

El Nuevo Impuesto de Tipo Único incluye tres importantes características específicas para las personas mayores. La primera, todas las personas mayores tienen una cantidad de “exclusión estándar de los mayores” igual a la suma del beneficio neto del Seguro Social más el valor de la contribución definida de Medicare. La cantidad de esta exención será de alrededor de $22,510 por persona mayor en 2015. Esto asegura que las personas mayores protegidas por las reformas del Seguro Social y Medicare no están por tanto puestas en riesgo de nuevo al quitar algunos beneficios mediante la fiscalidad.

Con Salvar el Sueño Americano, los beneficios del Seguro Social y Medicare de una persona mayor se empiezan a eliminar por encima de cierto nivel de ingresos. La exclusión estándar de la persona mayor por tanto se elimina también, igualada a los verdaderos beneficios del Seguro Social y a la contribución definida de Medicare recibidos [9].

La segunda, es importante motivar a las personas mayores a permanecer en la población activa más tiempo, por su propia seguridad financiera y por la salud de la economía. Para lograr esta línea de conducta, los primeros $10,000 del sueldo y salario de una persona mayor estarían excluidos de los impuestos. Esta disposición es especialmente importante para las personas mayores con bajos y medianos ingresos [10].

La tercera, puesto que están apuntados a Medicare y tienen la exclusión estándar para mayores, las personas mayores no tendrían derecho al crédito fiscal para seguro médico descrito anteriormente.

La fiscalidad de las personas mayores con el Nuevo Impuesto de Tipo Único sigue los mismos principios básicos si se considera la reforma fiscal de manera separada de las reformas del Seguro Social y Medicare descritas en Para Salvar el Sueño Americano. Sin embargo, aún se requiere una atención reflexiva para tratar el nexo de los beneficios de las personas mayores con el Seguro Social, Medicare y el Nuevo Impuesto de Tipo Único. Los mayores aún obtendrían la exclusión estándar para mayores y todavía podrían excluir los primeros $10,000 de sus ingresos de sueldos y salarios; aún podrían también tomar el crédito fiscal para el seguro médico puesto que están en Medicare.

Además, si se adopta el Nuevo Impuesto de Tipo Único de manera separada de la reforma del Seguro Social y Medicare, entonces el Nuevo Impuesto de Tipo Único conservará la inclusión de la actual ley de la mitad de los beneficios del Seguro Social en ingresos gravables de una persona mayor, ya que el impuesto a los ingresos se pagó sobre la mitad del impuesto sobre la nómina pagado mientras trabajaba. Sin embargo, el Nuevo Impuesto de Tipo Único no continúa con la fallida práctica de la ley actual de incluir el 85% de los beneficios del Seguro Social de una persona mayor para los mayores con ingresos altos.

Los mayores que están a día de hoy en Medicare normalmente reciben un amplio subsidio anual. Aunque pagaron el impuesto sobre la nómina durante sus años de trabajo para tener derecho a la Parte A de Medicare, el programa de Seguro Hospitalario (HI), en la actualidad pagan primas para cubrir parte del costo de las partes B y D de Medicare, conocidas como el Seguro Medico Complementario (SMI). De esta forma, Medicare plantea dos cuestiones fiscales distintas que no se trataban con la ley actual. Primero, el impuesto sobre la nómina para Medicare plantea las mismas cuestiones que el impuesto sobre la nómina para el Seguro Social y pide el mismo tratamiento. Así, una cantidad igual a la mitad de los beneficios recibidos con el HI de Medicare debería estar incluida en los ingresos gravables de una persona mayor.

Segundo, las primas pagadas con el SMI de Medicare cubren sólo una porción del costo del seguro, la compensación se paga a partir del fondo general del Tesoro y suma hasta un promedio anual por beneficiario del subsidio de alrededor de $4,600 en 2010 [11]. Con la actual ley, este subsidio asciende hasta un gasto en impuestos clásico. Por tanto y siendo coherente con la inclusión de los beneficios de contribución definida descritos anteriormente, estos subsidios de Medicare actuales están incluidos en los ingresos de los mayores con el Nuevo Impuesto de Tipo Único.

El propósito de corregir el tratamiento fiscal del Seguro Social y Medicare según operan estos programas a día de hoy, o bien  en el contexto de la ley fiscal actual o bien mediante el Nuevo Impuesto de Tipo Único, no es subir los impuestos a las personas mayores de Estados Unidos. Es asegurar un sistema fiscal más justo y más transparente. Como se ha apuntado, la reforma fiscal no debería alterar sustancial o sistemáticamente la distribución de la carga fiscal.

Proteger los fondos fiduciarios del Seguro Social y Medicare. El Nuevo Impuesto de Tipo Único abandona los existentes sistemas de informes de ingresos por salarios y en su lugar instaura la FICA. Así, incluso si el propio impuesto sobre la nómina de la FICA se elimina, la recaudación que hubiera incrementado estaría acreditada de acuerdo con la ley actual para los fondos fiduciarios del Seguro Social y Medicare.

Un sistema simplificado para la fiscalidad empresarial

El Nuevo Impuesto de Tipo Único recauda un sencillo impuesto a la liquidez neta interna de las empresas de modo que todas las compensaciones dadas a los empleados y todas las compras a otras empresas se deduzcan de las entradas internas brutas. Este tratamiento se aplica a todas las entidades empresariales. Además de la gran simplificación que este sistema proporciona al impuesto a los ingresos, también significa que las empresas se pueden deducir las compras de nuevo equipamiento inmediatamente, eliminando así una crucial tendencia fiscal contra la inversión empresarial.

El tipo impositivo. Excepto por un breve período de transición, el tipo impositivo empresarial se igualará al tipo impositivo personal. En el primer año de transición, el tipo impositivo empresarial permanecerá en el actual nivel del 35% aplicable a las empresas y luego descenderá un punto porcentual por año hasta que iguale al tipo impositivo personal, casi siete años más tarde.

Eliminación total de los dobles gravámenes. El Nuevo Impuesto de Tipo Único elimina la predisposición fiscal contra la inversión en nuevas fábricas y equipamiento nacionales de dos maneras clave: (1) al eliminar la predisposición fiscal contra el ahorro personal y (2) al permitir que las empresas gasten en adquisiciones de capital. Sin embargo, un elemento particularmente desafortunado de la doble fiscalidad permanece en el impuesto residual a los beneficios empresariales. Incluso después de deducir todos los costos laborales y todas las compras a otras empresas, las compañías generalmente todavía obtienen algunos beneficios gravables y deberán una cantidad de impuestos.

En términos económicos, el gasto elimina el impuesto al rendimiento libre de riesgos en inversión. Lo que permanece es un impuesto al beneficio económico puro. En una situación económicamente impecable, tales beneficios económicos deberían ser rendimientos excepcionales que las empresas esperan pero ni exigen ni requieren realizar una inversión especial. En el mundo real, las empresas a menudo exigen y requieren niveles sustanciales de beneficio puro antes de hacer una inversión. De hecho, la esperanza de estos rendimientos excepcionales es a menudo lo que dirige la inversión y la materialización de estos rendimientos excepcionales es a menudo lo que impulsa una economía hacia delante. Por tanto, es importante eliminar la doble fiscalidad sobre estos rendimientos clave.

La solución del Nuevo Impuesto de Tipo Único para este aspecto de la doble fiscalidad es permitir un crédito para los dividendos imputados, un popular recurso usado en muchos países para integrar sus impuestos a los ingresos personales y empresariales. En efecto, cuando una empresa obtiene beneficios, paga impuestos y hace una distribución de dividendos, el propietario de la empresa recibe los dividendos, más un crédito reflejando la proporción prorrateada de impuestos pagados a nivel de empresa sobre los ingresos, aumentando los dividendos. Este crédito imputado está entonces disponible para ser tomado contra la responsabilidad fiscal de los propietarios de la empresa. En efecto, las empresas pagan impuestos por sus ingresos, las personas pagan impuestos por los dividendos si se gastan, pero las personas también reciben un crédito por los impuestos pagados a nivel empresarial, eliminando así totalmente el doble gravamen. Si el dividendo se destina al ahorro, el crédito se transfiere con intereses al siguiente período fiscal.

Una cuestión razonable a preguntar en este punto es por qué el sistema tributario debería entrar en el problema de gravar siquiera a las empresas. Sin lugar a dudas, se podría igualmente proponer un Nuevo Impuesto de Tipo Único sin un impuesto extra a las empresas. La razón para gravar a las empresas es que, no obstante todos los argumentos económicos, es difícil de imaginar que el pueblo americano acepte un sistema fiscal sin un impuesto empresarial de amplio espectro.

Crédito para la investigación y la experimentación. Todas las otras disposiciones especiales y créditos fiscales en la ley existente son derogados excepto el Crédito Simplificado Alternativo (ASC) para investigación y experimentación, que se mantiene en su forma actual. La justificación para tener tal crédito con la ley actual y con el Nuevo Impuesto de Tipo Único surge del hecho que el conocimiento y la información se diseminan. Por tanto suele ser muy difícil capturar el rendimiento económico total del conocimiento obtenido a partir de inversiones en investigación y experimentación. En consecuencia, incapaces de capturar el rendimiento total, aquellos que financian estas actividades en circunstancias normales invertirían menos en investigación privada.

Un crédito para investigación y experimentación socializa este beneficio disperso y rinde más valor a la entidad que financia la investigación, alcanzando por tanto un nivel más óptimo de investigación privada. El actual ASC se mejora mucho respecto a las anteriores versiones del crédito, aunque sin duda son posibles mejoras adicionales. La inclusión de este crédito fiscal en el Nuevo Impuesto de Tipo Único no quiere decir que el mecanismo del crédito sea enteramente satisfactorio en sí mismo en todas sus particularidades (el ASC actual del 14% puede ser o bien excesivo o bien inadecuado) pero sí reafirma la importancia de un crédito permanente y efectivo para investigación y experimentación.

Comercio internacional. La base del impuesto a las empresas sólo incluye los ingresos generados a partir de las ventas de bienes y servicios en territorio nacional; excluye toda fuente de ingresos extranjera, que se grava en las jurisdicciones extranjeras según sus leyes y sistemas. El Nuevo Impuesto de Tipo Único también es ajustable a las fronteras, lo que significa que la fiscalidad de las exportaciones y las importaciones se ajustan con respecto a la fiscalidad federal para igualar el terreno fiscal entre los bienes y servicios producidos en el extranjero y en el país. Específicamente, se levanta el impuesto nacional a las exportaciones y se impone a las importaciones, normalizando los niveles fiscales entre países, de manera parecida a como una serie de esclusas en un canal eleva y baja embarcaciones dejándolas viajar entre dos puntos.

Preparativos para la transición. Se necesita especial cuidado en la transición de los contribuyentes desde el antiguo sistema fiscal hasta el Nuevo Impuesto de Tipo Único. Por ejemplo, es importante que los contribuyentes no estén sujetos a una carga fiscal extra debido solamente a la reforma, que sumaría una fiscalidad retroactiva dado que la mayor carga impositiva surgiría a consecuencias del nuevo impuesto por medidas tomadas antes de la reforma fiscal. Una sensata transición a la reforma fiscal debería estar inspirada por el “principio de exención”, que básicamente dice que los contribuyentes que tomaron medidas en el pasado con consecuencias fiscales en el futuro permanecerán sujetos a la actual ley fiscal, es decir, están eximidos. Así, todas las “propiedades” impositivas acumuladas con la actual ley, tales como los intereses sobre la deuda previa a la reforma fiscal (por ejemplo, las hipotecas inmobiliarias y las deudas empresariales existentes, la depreciación y los créditos fiscales acumulados), son aplicables a los ingresos gravables o a la responsabilidad fiscal con el nuevo sistema fiscal hasta que se agoten.

El cambio de gravar sólo las entradas de efectivo que las empresas obtienen en territorio nacional es una importante simplificación y un importante paso adelante hacia la mejora de la competitividad internacional. Sin embargo, muchas empresas han acumulado créditos fiscales extranjeros con la ley actual que serían inaplicables con el nuevo sistema fiscal. Para proporcionar el adecuado tiempo de ajuste, las empresas tendrán la opción de ser gravadas con la actual ley por un período de hasta 10 años tras la promulgación de la reforma fiscal.

Aunque es importante evitar la fiscalidad retroactiva, es igualmente importante evitar el crear ganancias fiscales inesperadas en la transición de un sistema fiscal a otro. Por ejemplo, las empresas que invirtieron en nuevas fábricas y equipamiento con el antiguo régimen fiscal deberían poder usar el sistema de depreciación del antiguo régimen; pero estas también anticiparon ingresos por ganancias con los tipos impositivos del antiguo régimen. Permitir inicialmente unos tipos impositivos mucho más reducidos que los que impone la actual ley les conferiría unas ganancias inesperadas a estas empresas, exactamente como impedir la depreciación de estas antiguas propiedades les impondría un subida de impuestos retroactiva. Por tanto, como un acto casi de justicia, el tipo impositivo inicial a las empresas se establece en el tipo de la actual ley del 35%. El tipo luego desciende un punto porcentual cada año hasta que el tipo impositivo empresarial se equipara con el tipo impositivo a los ingresos personales.

Otra área de preocupación en relación a las ganancias fiscales inesperadas ocurre respecto a los ahorros generados antes de la reforma fiscal (“antiguos ahorros”), que se invierten en varias propiedades generando flujos de ingresos y ganancias de capital que están sujetos a una fiscalidad inmediata según los actuales tipos. Así, se proporciona un sistema de transición para minimizar las ganancias fiscales inesperadas al asegurar que los antiguos ahorros permanecen sujetos a la ley fiscal actual durante los siguientes 10 años. Estas ganancias fiscales inesperadas, que serían similares a ganar una lotería fiscal, tenderían, si se permite, a beneficiar por definición a los más ricos y erosionaría la base fiscal, necesitando un tipo de impuesto más elevado.

La distribución fiscal con el Nuevo Impuesto de Tipo Único

El Nuevo Impuesto de Tipo Único está diseñado para mejorar el desempeño económico cuanto sea posible al reducir las distorsiones fiscales en la medida de lo posible. También está diseñado para ser de recaudación neutra en el sentido de que generaría el nivel históricamente normal de recaudación de impuestos agregados. De forma paralela al principio de neutralidad recaudatoria, la reforma fiscal también debería evitar alterar la distribución de la carga fiscal entre los contribuyentes con diferentes niveles de ingresos y diferentes circunstancias familiares.

En una reforma de recaudación neutra para tal caos como el que se manifiesta en el sistema fiscal federal, es inevitable algún cambio en la carga fiscal. Ningún sistema fiscal racional podría reproducir la actual distribución fiscal exactamente. Sin embargo, los niveles fiscales y la amplitud de la redistribución de ingresos y riqueza a nivel federal son cuestiones políticas que se deberían mantener separadas del diseño económicamente eficiente de un sistema fiscal. Así, la reforma fiscal debería ser de recaudación neutra y de distribución tan neutra como sea posible. El modelo preliminar del Nuevo Impuesto de Tipo Único sugiere que produce pocos cambios en la distribución fiscal comparado con la actual normativa, aunque un modelado cuidadoso usando métodos tradicionales es necesario para identificar cualquier cambio que tuviera lugar en la carga fiscal.

Hay cinco aspectos en particular del Nuevo Impuesto de Tipo Único que tienden a aliviar los cambios en la distribución de la carga fiscal. El primero resulta de reemplazar el impuesto sobre la nómina y el impuesto a los ingresos personales simultáneamente. Hay un tipo impositivo único del 28% sobre los ingresos gravables con el Nuevo Impuesto de Tipo Único. Los trabajadores que afrontan un 10% o un 15% como tipo impositivo a los ingresos personales a día de hoy en realidad afrontan un 25.3% o un 30.3% de tipo impositivo cuando se suma su tipo impositivo a los ingresos y el 15.3% del tipo impositivo sobre la nómina. De esta manera, el cambio en el tipo impositivo total para los trabajadores con bajos ingresos es mínimo.

El segundo, los trabajadores con ingresos más altos afrontan a día de hoy un impuesto a los ingresos personales conjunto de un máximo por ley del 35%, más un tipo impositivo sobre la nómina del 2.9% para Medicare, para un tipo conjunto del 37.9%. Aunque este tipo impositivo parece significativamente más elevado que el tipo del 28% del Nuevo Impuesto de Tipo Único, muchos contribuyentes con ingresos altos también desglosan sus deducciones, deducciones que en su mayoría son derogadas con el Nuevo Impuesto de Tipo Único. Así, el 28% del Nuevo Impuesto de Tipo Único normalmente se aplica a una cantidad mayor de ingresos gravables para los contribuyentes con ingresos más altos.

El tercero, para los ciudadanos con ingresos muy bajos, el Nuevo Impuesto de Tipo Único es probable que ofrezca un modesto alivio fiscal. El primer y más importante aspecto en este sentido es que el Nuevo Impuesto de Tipo Único reemplaza tanto el impuesto sobre la nómina como el impuesto a los ingresos personales. Junto con la retención del Crédito Fiscal por Ingresos Obtenidos y la inclusión del nuevo crédito fiscal para el seguro médico, el efecto neto es que los trabajadores y familias con ingresos muy bajos no pagarán impuestos. Con la ley actual, muchos de estos ciudadanos aún pagan impuestos netos mediante el impuesto sobre la nómina.

El cuarto, El Nuevo Impuesto de Tipo Único elimina también todos los impuestos especiales no dedicados a un fondo fiduciario. Generalmente, los impuestos especiales son muy represivos, recayendo con todo su peso sobre los ciudadanos con ingresos bajos en relación a los ciudadanos con medios y altos ingresos. Reemplazar estos impuestos especiales con un impuesto proporcional necesariamente reduce la carga fiscal sobre los ciudadanos con ingresos bajos.

Y finalmente, ahorrar tanto ingresos del capital como ingresos del trabajo está exento de impuestos con el Nuevo Impuesto de Tipo Único, pero el impuesto se recauda sobre todos los ingresos de capital usados para el consumo. Así, los ciudadanos con ingresos más altos que gastan gran parte sus ingresos generados a partir de sus antiguos ahorros pagarán una mayor cantidad de impuestos.

Conclusión

El Nuevo Impuesto de Tipo Único es una reforma amplia y exhaustiva de todo el sistema fiscal federal, no sólo de algunas partes importantes, como es el caso de la mayoría de las propuestas de reforma fiscal anteriores. El Nuevo Impuesto de Tipo Único se puede promulgar como un plan fiscal en solitario o como parte de una reforma más completa de la normativa fiscal federal como se ha expuesto en el plan de la Fundación Heritage Para Salvar el Sueño Americano. El Nuevo Impuesto de Tipo Único ofrece una tremenda simplificación para personas y empresas; proporciona mucha mayor transparencia de modo que los contribuyentes pueden estar más confiados de que los impuestos que pagan están en concordancia con los de sus vecinos y así los contribuyentes pueden estar más informados acerca de los verdaderos costos del gobierno. Sobre todo, el Nuevo Impuesto de Tipo Único desatará el potencial para crecer de la economía americana, liberada de las distorsiones de base fiscal y de los elevados tipos impositivos marginales.

La versión en inglés de este artículo está en Heritage.org.

 

Referencias
[1] Esta es la cuota tributaria promedio en la era de la posguerra excluyendo los períodos de recesión y extrema debilidad económica. El promedio general incluyendo estos períodos es más cercano al 18%.
 
[2] Fundación Peter G. Peterson, “The 2011 Fiscal Summit: The Solutions Initiative” 25 de mayo de 2011, en http://www.pgpf.org/solutionsinitiative (7 diciembre 2011).
 
[3] El crédito fiscal del seguro de enfermedad no es reembolsable. Para los ciudadanos de bajos ingresos que normalmente tienen poca o ninguna deuda tributaria, la exención actual para el seguro de salud pagado por el empleador tampoco está a su alcance. Este es un problema grave para la ley actual y que, si no se hace algo, será un problema en el plan de la Fundación Heritage Para Salvar el Sueño Americano del cual el Nuevo Impuesto de Tipo Único es uno de sus elementos. Una propuesta que acompaña a la reforma fiscal presentada aquí es la propuesta de reforma de Medicaid para que las familias de bajos ingresos reciban apoyo financiero de al menos la misma cantidad (y las familias de muy bajos ingresos recibirían aún mucho más) del crédito para comprar un seguro médico.
 
[4] El Crédito por Ingresos Obtenidos (EIC) es un crédito reembolsable, disponible para trabajadores de bajos ingresos de más de 25 años de edad, menores de 65 años, y que no sea dependiente de otro contribuyente. Está especialmente diseñado para aumentar en valor por cada niño adicional en la familia, y este crédito va reduciéndose en fases en niveles de ingresos moderados. El EIC está plagado de problemas, pero sigue siendo tal vez el programa antipobreza más eficaz. A medida que avance la reforma fiscal, deberá ser prioritario identificar reformas adecuadas específicas para el EIC.
 
[5] El Nuevo Impuesto de Tipo Único no permite deducción por impuestos estatales y locales utilizados para financiar la educación, ni siquiera a pesar que estos impuestos también cubren una forma de ahorro e inversión. Hay dos razones para esto: (1) que resultaría extremadamente difícil de identificar, estado por estado, localidad por localidad los impuestos pagados que van a educación, y (2) estos impuestos se recaudan con independencia de si el contribuyente tiene un niño en la escuela. Por lo tanto, no existe un vínculo directo entre los impuestos pagados y el ahorro y las inversiones realizadas. Un tema para futura consideración es si se debe permitir deducir esos gastos a los contribuyentes que pagan de su propio bolsillo la matrícula y las cuotas escolares.
 
[6] Por ejemplo, un regalo para un niño no serían deducibles a menos que el niño tenga edad para presentar una declaración de impuestos por separado. Sin embargo, los regalos a hijos adultos, padres o personas no relacionadas u organizaciones serían deducibles para el donante y añadidos a la base imponible del receptor.
 
[7] Determinar las entidades para eximirlas de impuestos es otra área que necesita revisarse más detenidamente a medida de que avanza la reforma tributaria. Hay demasiadas empresas capaces de obtener una indebida ventaja competitiva haciéndose llamar “sin fines de lucro” y obteniendo exención de impuestos, sin proporcionar beneficios sociales que merezcan la exención de impuestos.
 
[8] Stuart M. Butler, Alison Acosta Fraser y William W. Beach. Para Salvar el Sueño Americano: El Plan de Heritage para arreglar la deuda, reducir el gasto y restaurar la prosperidad, Fundación Heritage (2011) en http://libertad.org/sueño-americano/
 
[9] Ibid.
 
[10] Esta exclusión especial del salario de un jubilado y el ingreso salarial es una excepción de la estricta neutralidad fiscal. Su inclusión en el Nuevo Impuesto de Tipo Único surge de consideraciones fuera de la política fiscal.
 
[11] El cálculo de la Fundación Heritage se basa en el informe de Centros para Servicios de Medicare y Medicaid, “2011 Annual Report of the Boards of Trustees of the Federal Hospital Insurance and Federal Supplementary Medical Insurance Trust Funds “, 13 de mayo de 2011, en https://www. cms.gov/reportstrustfunds/downloads/tr2011.pdf (30 noviembre 2011).

 

 

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  • jimbo999

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