Regular Internet es algo a lo que los americanos nos hemos resistido aquí en nuestro país. Ahora esa lucha se está haciendo a nivel global.
Naciones Unidas (por supuesto) tiene una agencia que supervisa las telecomunicaciones internacionales. La Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) se fundó en 1865, siendo entonces su principal preocupación el telégrafo. Ahora está tratando de expandir su influencia sobre las comunicaciones modernas.
A partir del lunes, los 193 estados miembros de la UIT se reunirán en Dubai para actualizar las Regulaciones de las Telecomunicaciones Internacionales de 1988.
La UIT aspira a transformarse en la “legisladora global de Internet”, según revelan nuestros analistas de la Fundación Heritage James Gattuso y Brett Schaefer. “En un momento en el que la competitividad debería estar haciéndola menos relevante, está ampliando sus atribuciones”. Así explican nuestros analistas la situación:
Algunos países han propuesto concederle a la UIT más autoridad sobre Internet y hacer otros cambios supuestamente con el objetivo de mejorar la ciberseguridad, reducir los costos para los consumidores de países en desarrollo e incrementar la inversión por parte de los proveedores de servicios de telecomunicaciones. Sin embargo, muchas de estas propuestas, aparentemente beneficiosas, podrían socavar las libertades en Internet, que son esenciales para impulsar el desarrollo económico y proteger los derechos humanos. Estados Unidos se debería oponer a estas iniciativas.
Al igual que en otros organismos de Naciones Unidas, Estados Unidos posee un voto que tiene el mismo valor que el de países como Libia. Por supuesto, en el caso de Internet, los gobiernos de muchos países lo consideran una amenaza, pues las comunicaciones online han ayudado a que la gente organice protestas y levantamientos como la “Primavera Árabe”.
“Los gobiernos que acudirán a la cumbre…a puerta cerrada (incluido algunos que actualmente censuran los intercambios a través de Internet dentro de sus propias fronteras) han propuesto enmiendas al tratado que podrían facilitar la monitorización y el control de la forma cómo todo el mundo usa la Red”, advierte Eric Johnson, de AllThingsD.com.
El anterior vicesecretario de Comercio Larry Irving comentó que “el miedo es un gran factor de motivación y a la gente le gusta regular lo que teme”.
El proceso de la UIT es cualquier cosa menos transparente, de modo que la mayoría de los principales detalles que se conocen hasta ahora se han filtrado, de manera apropiada, por Internet. Según esos documentos filtrados, sobre la mesa hay diversas propuestas problemáticas presentadas por distintos países, muchos de los cuales están molestos con el actual marco legal de Internet debido a lo que perciben como una preponderancia por parte de Estados Unidos.
Por ejemplo:
Rusia requeriría que las redes identificaran a sus suscriptores cuando realicen intercambios. Los estados defensores de esta medida argumentan que estos poderes les ayudarían a luchar contra los delitos informáticos, aunque también se podrían usar para la censura y la represión política.
Schaefer y Gattuso advierten de que regular Internet es, por decirlo brevemente, una muy mala idea. “En el mejor de los casos, es innecesario, pues Internet está funcionando muy bien con el actual marco legal. Y en el peor de los casos, la expansión de este permitirá que la ONU (organización matriz de la UIT) reprima [la libertad] en la Red”.
La Cámara de Representantes ya se ha expresado en contra de esta regulación internacional. En agosto, aprobó por unanimidad (414-0) una resolución urgiendo a la administración Obama a “articular de forma clara…una normativa coherente e inequívoca de Estados Unidos para el fomento de una Internet global, libre del control gubernamental”. El senador Marco Rubio (R-FL) presentó en el Senado una versión parecida de esta resolución, pero todavía no se ha llevado a votación.
Estados Unidos no debe tolerar ninguna regla que justifique o facilite la censura o la represión ni una ampliación de la autoridad de la UIT sobre Internet. La libertad de las personas de todo el mundo puede depender de ello.
La versión en inglés de este artículo está en Heritage.org.




