Compatriotas americanos:
Han pasado más de tres años (1,111 días para ser exactos) desde que el Senado de Estados Unidos aprobara por última vez un presupuesto. La última vez que el líder de la mayoría en el Senado Harry Reid (D-NV) cumplió con su responsabilidad legal, aún daban Conan O’Brien en la NBC, los Tea Parties no se habían unido y el iPad ni siquiera estaba a la venta. Esta es una de las mayores abdicaciones de poder que hemos visto por parte de nuestro gobierno en la época moderna. Y no hay excusa para ello. El Senado sólo necesita 51 votos para aprobar un presupuesto. Los demócratas han tenido bastante más que eso durante todo el mandato del presidente Obama, aunque se han rehusado incluso a ofrecer un plan.
Seamos claros. El Senado debe aprobar un presupuesto si vamos a detener el desastroso hábito de Washington de gastar, prestar y fiscalizar por encima de las posibilidades de nuestra frágil economía. Mientras los progresistas se sientan en la barrera diciendo “no”, los conservadores están ofreciendo soluciones.
El representante Paul Ryan (R-WI), el senador Pat Toomey (R-PA) y otros más han puesto sobre la mesa con valentía planes creíbles y reflexivos. Pero hoy, me alegra informar de que un miembro del Senado ha presentado un nuevo plan sin precedentes que hace frente directamente a todos los grandes desafíos que afronta nuestra nación.
El senador Mike Lee (R-UT) ha presentado una resolución presupuestaria que refleja las audaces y rigurosas reformas que la Fundación Heritage propuso en primer lugar en nuestro exhaustivo programa Para Salvar el Sueño Americano.
Reconociendo que nuestra nación ha llegado al punto en el que o cambiamos el rumbo o nos arriesgamos a caer en una decadencia permanente, la resolución presupuestaria “Para Salvar el Sueño Americano” del senador Lee presenta un marco para fortalecer los principios centrales que hacen a este país excepcional, a saber:
· Limitar el tamaño y el alcance del gobierno federal
· Reformar nuestros programas de derechos a beneficios sociales para que aseguren una verdadera protección económica en lugar de unas irreales promesas que ningún gobierno puede sostener.
· Simplificar nuestro complejo sistema fiscal federal de modo que los americanos tengan mayores oportunidades para crear una prosperidad económica duradera.
El plan de Lee es un firme anteproyecto para contener y finalmente reducir nuestra gigantesca deuda nacional, recortar el desbocado gasto de Washington y sobre todo restaurar la prosperidad económica de nuestra nación. Este es el único modo de asegurarnos de que a las generaciones futuras no les endosen una deuda que les impida tener la misma oportunidad de alcanzar el Sueño Americano.
Es predecible la reacción por parte de aquellos que quieren continuar con el statu quo en contra de toda evidencia de que no podemos seguir así. Usarán la demagogia contra el senador Lee y otros conservadores por querer tirar a la abuelita por el barranco. Qué ciegos y qué irresponsables. Si no actuamos, entonces el gasto en programas como el Seguro Social, Medicare y Medicaid se dispararán sin control y por último la nación estará efectivamente en bancarrota. La verdad es que la ley de reforma de la atención médica del presidente magnificó el problema financiero a la vez que acababa con Medicare tal como lo conocemos.
En lugar de hacer promesas que el Congreso no tiene posibilidad de mantener incluso con enormes subidas de impuestos, el Seguro Social y Medicare deberían proporcionar a las personas mayores unos beneficios razonables, asequibles y financiables que protejan a los mayores de la amenaza de vivir en la pobreza.
Con el presupuesto de Lee, el Seguro Social se convierte en un verdadero seguro que complementa los ingresos de los jubilados que lo necesitan. Para los más acomodados, los beneficios se restaurarán rápidamente en caso de un revés repentino.
Al completar la transición comenzada hace años hasta un programa de subsidios de primas, Medicare atendería a las personas mayores comprándoles la cobertura médica asequible que quieran y necesiten en un mercado que habría sido liberado para que fuese más competitivo. Enfoques similares en la Parte D de Medicare y en el plan de Beneficios Médicos para Empleados Federales (el plan del que disfruta el Congreso) han tenido como resultado unos menores costos de atención médica y un mayor valor del servicio de atención.
Puede que haya oído la falsa alegación de que los conservadores no tienen un plan para resolver nuestros problemas de atención médica una vez que Obamacare sea finalmente derogado. Este plan le proporciona la respuesta.
Por último, este presupuesto trata uno de los mayores problemas con la industria de la atención médica: los costos en constante aumento. El senador Lee propone cambiar el anticuado tratamiento fiscal de los seguros médicos de modo que cada americano reciba un crédito fiscal (equivalente a lo que gana en la actualidad en su puesto de trabajo) para adquirir y ser dueño de una cobertura médica que cumpla con sus necesidades individuales.
Esto se puede hacer sin mandatos por parte del gobierno federal que se entrometen en las sensibilidades morales, religiosas y filosóficas del pueblo americano. Al mismo tiempo, la resolución presupuestaria de Lee rediseña el código tributario federa al completo para convertirlo en un impuesto para desembolsos que tiene un solo tipo único. Así es, un único, sencillo y justo sistema fiscal.
El plan motiva más al ahorro, beneficiando a cada americano que sueña con ir a la universidad, comprar una casa o abrir una empresa. Mayores ahorros y un impuesto a las empresas menos punitivo también significan más recursos y más oportunidades para invertir en nuestra economía y eso significa más empleos para los americanos que están sin trabajo y mejores salarios para los que lo tienen.
Finalmente, al igual que el plan fiscal de la Fundación Heritage, el presupuesto de Lee reevalúa lo que el gobierno federal puede hacer con el dinero y el tiempo del contribuyente. Al reducir sustancialmente el tamaño y el alcance del gobierno federal, el plan de Lee mueve justamente al gobierno hacia sus responsabilidades centrales que se ajustan a la Constitución y al propósito original de nuestros Padres Fundadores.
Es alentador el ver a los legisladores echándole una seria mirada a medidas que son necesarias para situar a nuestra nación camino a la responsabilidad fiscal, política y constitucional. Pero hay más cosas por hacer y esperamos que se una a nosotros en nuestras iniciativas para asegurarnos de que “Salvar el Sueño Americano” se convierte en realidad.
Edwin J. Feulner
Presidente de la Fundación Heritage
La versión en inglés de este artículo está en Heritage.org.







