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El portaviones chino: Exhibiendo aptitudes inesperadas

 

La semana pasada, Pekín anunció que un caza J-15 había sido lanzado y había aterrizado con éxito desde su nuevo portaaviones, el Liaoning.

El anuncio, acompañado de videos, deja claro que China ha dedicado recursos sustanciales  (tanto financieros como humanos) para alcanzar su objetivo de operar con portaaviones.

Por tanto, hay varios aspectos notables relativos a este primer vuelo:

· La operación incluyó un despegue y una recuperación reales de una aeronave. Cuando el buque entró por primera vez en servicio en septiembre de este año, ya hubo especulaciones sobre si se habían realizado ejercicios de “toma y despegue” sobre la cubierta, en los que una aeronave baja su tren de aterrizaje, toca brevemente la cubierta de vuelo a una velocidad relativamente baja antes de acelerar y despegar. Tales maniobras son parte del proceso de aprendizaje de lanzamiento y recuperación de aeronaves. Pero la evolución de esta semana fue mucho más allá, incluyendo el aterrizaje real de una aeronave sobre la cubierta de vuelo, con el uso de los cables de retención y de un gancho de cola en el avión. Esto sugiere un nivel de destreza más elevado de lo que se esperaba. Igualmente, los vídeos de esa aeronave despegando del Liaoning manifiestan una significativa destreza por parte del piloto chino.

· La operación incluyó una aeronave de grandes capacidades. Las pruebas chinas desmienten muchas de las especulaciones de este pasado mes de septiembre en los medios de comunicación sobre que China ni siquiera posee una aviación embarcada de grandes capacidades. Habría sido mucho más fácil y seguro para los chinos el utilizar una aeronave más lenta y ligera, como un avión de entrenamiento, para celebrar el primer lanzamiento y recuperación de una de sus aeronaves. En cambio, Pekín demostró que está mucho más adelantada en la práctica del despegue y aterrizaje en el mar y que no se limita a las prácticas en tierra.

· La operación incluyó una aeronave de producción nacional. Además, el tipo de aeronave empleada no fue una casualidad. Parte de las razones del gran escepticismo acerca de cuándo puede China poner en servicio el Liaoning reside en asumir que sus fuerzas armadas no poseen ninguna aeronave capaz de ser embarcada, puesto que no se ha anunciado ninguna venta de este tipo de aviones a China. Sin embargo, en esta demonstración se empleó una aeronave de fabricación nacional, el J-15, si bien es cierto que está claramente inspirado en el Sukhoi ruso. La decisión de utilizar una aeronave nueva y de producción propia para esta primea demostración sugiere que hay un mensaje político implícito: No subestimen lo que China puede hacer cuando pone su empeño en algo.

Nada de esto debería dar a entender que el Ejército Popular de Liberación (PLA) vaya a llevar a cabo operaciones totalmente basadas en su portaaviones el próximo año en los mares de China Meridional u Oriental. Aún queda por ver qué otros diseños de aeronaves han desarrollado los chinos, incluyendo los de alerta aérea temprana y lucha antisubmarina.

Pero dado el despreocupado y casi despectivo rechazo hacia el portaaviones chino de hace sólo tres meses, deberíamos recordar las observaciones del subjefe de Operaciones Navales para el Dominio de la Información, el almirante David Dorsett:

Creo que una de las cosas que probablemente sea cierta, cierta tras mis observaciones durante estos últimos años, es que hemos seguido una misma línea a la hora de subestimar el desarrollo y el IOC [capacidad operativa inicial] de la tecnología de los sistemas de armas chinos. Se han mostrado muy rápidos en la incorporación de sus capacidades operacionales.

 

La versión en inglés de este artículo está en Heritage.org.

 

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