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  • El presidente Obama abusa de las reservas de petróleo de Estados Unidos

    Cuando se trata de tomar malas decisiones de política energética, el presidente Obama es un profesional. Ayer no fue una excepción que la administración Obama anunciase que va a liberar 30 millones de barriles de la Reserva Estratégica de Petróleo (SPR). Esto es parte de un acuerdo con la Agencia Internacional de la Energía para poner en el mercado en los próximos 30 días un total de 60 millones de barriles. Otras 27 naciones cubrirán la mitad del petróleo necesario.

    El presidente Obama y la IEA explicaron al principio esta acción irresponsable señalando la perturbación del suministro como resultado de la guerra en Libia. Sin embargo, tal perturbación no justifica el vaciado de la SPR y la administración no tiene un razonamiento legal tampoco. La Casa Blanca cambió la explicación ayer a última hora cuando el vocero Jay Carney dijo a los periodistas que la intención era servir de protección contra el aumento de precios de la gasolina en el verano durante la temporada de máxima conducción.

    Claramente, el presidente Obama está poniendo la política y las encuestas por delante del gobierno responsable y una política energética inteligente. Incluso el equipo de opinión del Washington Post está de acuerdo. Esta mañana, en un duro editorial titulado “La razón equivocada para vaciar la reserva estratégica de petróleo”, el Post arguye que la Casa Blanca está probablemente más centrada en una “emergencia política” y que “el gobierno no debería usar la reserva en ausencia de una verdadera crisis”.

    ¿Y qué es la Reserva Estratégica de Petróleo? La SPR es un depósito de seguridad nacional diseñado para proteger a Estados Unidos contra una “perturbación grave del suministro de energía”. Para utilizarla, se deben cumplir tres condiciones:

    1. Existe una situación de emergencia y hay una importante reducción del suministro que es de significativo alcance y duración.
    2. Se produce un gran aumento del precio de los productos derivados del petróleo como resultado de tal situación de emergencia.
    3. Y tal aumento de precios probablemente va a causar un impacto adverso importante en la economía nacional.

    No se han cumplido estas tres condiciones.

    Pongamos también los 30 millones de barriles en perspectiva. El total del mercado global utiliza más de 84 millones de barriles en un día y esta acción suministraría solo dos millones del total durante 30 días. La propia Agencia de Información de la Energía del presidente (EIA) calcula que la producción en el Golfo ha descendido unos 220,000 barriles diarios desde que empezó la moratoria de Obama (y que aún sigue).

    La SPR tiene más de 726 millones de barriles de petróleo en reserva. Contiene aproximadamente unos 30 días del total del consumo diario de Estados Unidos y el sector privado tiene otros 30 días. Según los acuerdos internacionales, Estados Unidos está obligada a tener en reserva 90 días de la importación de crudo. Las reservas actuales públicas y privadas hacen unos 115 días de protección de las importaciones.

    Debido a estas obligaciones, Estados Unidos debe reemplazar cualquier petróleo que libere y según la Ley de Política Energética de 2005 debe hacerlo con celeridad. Liberar el petróleo exige una estrategia para reemplazarlo también.

    Libia —supuestamente la fuente del problema— produce como un millón y medio de barriles al día y la mayor parte de ese petróleo es enviado a Europa. La producción Libia ha estado cortada durante casi tres meses sin tener un efecto significativo en los ya altos precios del petróleo. Y la mayor parte de los expertos no esperan que la crisis libia acabe en 30 días. Así que, ¿hay una reducción significativa del suministro como resultado de lo de Libia? No.

    El congresista Ed Markey (D–MA), que no es ajeno a la política energética irresponsable y cara, alabó la decisión del presidente, diciendo: “Esta es la única herramienta que América tiene a su disposición para ayudar a bajar inmediatamente los precios en el surtidor”. Nada puede estar más lejos de la verdad.

    La SPR no es una “herramienta”. La SPR es un bien de la seguridad nacional que debería estar protegido contra la manipulación política de corto plazo. El presidente Obama tiene la capacidad de ofrecer gran alivio en la gasolinera sin sacrificar la seguridad energética.

    Como señala el experto en energía de Heritage Nick Loris:

    Hacer uso ahora de las reservas simplemente permite a la administración evitar atender los problemas subyacentes de la política energética de Estados Unidos que amplifican el impacto de las perturbaciones globales de suministro. El problema es que la administración Obama está constriñendo artificialmente el suministro del mercado denegando a los americanos el acceso al petróleo nacional.

    En los pasados dos años, el presidente Obama cerró la perforación en los océanos Atlántico y Pacífico y en el Golfo de México. La EIA calcula que la producción disminuirá significativamente en 2011 y 2012. Su administración fue tan negligente al dar permisos de perforación que se consideró el departamento de Interior en desacato a la corte federal. La Agencia de Protección Ambiental impuso costosas regulacones a las refinerías y la administración rechazó acuerdos con Canadá para utilizar suministros de crudo menos caro.

    Si el presidente Obama dejase simplemente de ser un obstáculo en el camino, Estados Unidos incrementaría su suministro de energía, los precios del petróleo bajarían y los contribuyentes dejarían de perder las regalías. La economía del Golfo reflotaría y se crearían (o volverían a crear) empleos. Si Obama simplemente se quitase de enmedio…

    Con precios de la gasolina en aumento, el desempleo que sigue estando alto y la crisis de gasto del gobierno cerniéndose sobre nosotros, el presidente Obama está bajo presión para hacer uno de estos indicadores positivo. Robándole algo de aprecio político a la SPR tendrá el efecto deseado a corto plazo — y los cargos de la administración sugirieron ayer que podrían volver a hacerlo. Desafortunadamente para el presidente, las malas cifras de las encuestas no son una de las condiciones necesarias para una retirada de petróleo.

    La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.
    Posted in Economía, Energía y Medio Ambiente, Estudios, Gobierno de Estados Unidos, Opinión, Seguridad