• The Heritage Network
    • Ampliar:
    • A
    • A
    • A
  • Donar
  • El terrible récord de derechos humanos de la ONU

    A pocas cuadras de la Casa Blanca, en lo que el Departamento de Estado define como una forma moderna de esclavitud, tiene lugar en forma de comercio sexual. Una serie de la cadena de televisión CNN —llamada El Proyecto Libertad— destacó recientemente lo que hacer esta red delictiva, un negocio multimillonario que prospera a costa de mujeres y niños, la mayoría de los cuales son inmigrantes.

    “Si el presidente Obama saliera por la puerta principal a las dos o tres de la mañana y caminara un par de cuadras vería traficantes forzando a chicas y mujeres a salir a las calles cada noche, aquí mismo en Estados Unidos”, dijo Tina Frundt, una ex esclava sexual que fundó Courtney’s House, una organización no de lucro que ayuda a chicas que han sido víctimas del tráfico de personas o sexual.

    Y aunque Estados Unidos verdaderamente lidera los esfuerzos por eliminar estos tipos de redes, muchos otros países permanecen en silencio o son cómplices. Muchos gobiernos corruptos que mantienen buena reputación en Naciones Unidas hacen poco para combatir el tráfico humano, una violación de los derechos naturales de la humanidad. Parte del fracaso en frenar el problema del tráfico humano es la poca comprensión de la diferencia entre derechos humanos y derechos naturales que son conferidos por Dios.

    El experto de la Fundación Heritage, Kim R. Holmes, vicepresidente de Estudios de Política Exterior y de Defensa, explica:

    Este principio de derechos “inherentes” o inalienables fuera de y a pesar del gobierno imbuye nuestra Declaración de Independencia y revitaliza nuestra Constitución. Desde nuestra fundación, estos importantes documentos proveen la base para nuestro orden social y la jurisprudencia americana. Han guiado nuestras luchas para superar la esclavitud y la discriminación por raza, religión, sexo o nacimiento. Y han guiado nuestro compromiso en el exterior.

    Sin embargo, este principio de los derechos naturales inalienables — derechos fundamentales que el gobierno no crea y no puede quitar — no es lo mismo que la claramente moderna idea de “derechos humanos”.

    Aunque ambos son universales, enfáticamente los derechos naturales no vienen del gobierno. El gobierno solo garantiza estos derechos, esto es, crea condiciones políticas que permiten su ejercicio. Los derechos humanos, como se entienden popularmente, son una concesión del Estado u organismo gobernante.

    Como Alexander Hamilton dijo en 1775: “Los sagrados derechos de la humanidad… están escritos… en todo el volumen de la naturaleza humana, por la mano misma de la Divinidad y nunca podrán ser borrados u oscurecidos por poder alguno”.

    Tal es la explicación básica de los derechos naturales en la que tantos organismos gubernamentales no saben poner el énfasis en sus intentos de proteger de actos inhumanos a los ciudadanos

    Recientemente Naciones Unidas creó la Protección para Víctimas del Tráfico (de personas) para luchar y prevenir el tráfico de personas y sexual a nivel mundial. Sin embargo, una iniciativa de Naciones Unidas raramente se traduce en acción o en rendición de cuentas de lo conseguido como demuestra que China sea miembro de un desventurado Consejo de los Derechos Humanos (HRC). Recientemente, China ni siquiera permitió que el intelectual y activista de los derechos humanos Liu Xiaobo saliera de prisión para aceptar su premio Nobel de la Paz y Naciones Unidas permaneció en silencio.

    De hecho, en marzo de 2011, el HRC publicó su Revisión Periódica General de Libia e hizo 66 recomendaciones al régimen de Gadafi para que mejorara su historial. En contraposición, el Consejo ofreció a Estados Unidos 228 recomendaciones. Por ello para Estados Unidos tiene que ir más lejos que Libia en lo que se refiere a derechos humanos.

    Como explica el experto Brett Schaefer, de Heritage:

    [E]l Consejo ha demostrado ser un débil organismo fácilmente manipulado por regímenes represores para proporcionar una pátina de legitimidad internacional a sus abusos. La administración Bush tenía razón en dar la espalda al Consejo y la administración Obama ha conseguido poquísimo progreso para mejorar el HRC desde que revocó aquella decisión y se sumó al Consejo.

    El tráfico de personas y otros delitos contra la humanidad florecen porque grupos como el HRC se rehúsan reconocer la diferencia entre derechos humanos y derechos naturales — intentando apoyarse en el gobierno para conferir lo que ningún hombre tiene el poder de dar.

    Naciones Unidas está plagada de países que exhiben los derechos que dicen defender pero una mirada más profunda revela que a duras penas cumplen los estándares básicos para proteger las libertades fundamentales. El organismo mundial se disfraza como una entidad positiva, defensora de los derechos a la vida y la libertad pero un sinnúmero de ejemplos demuestran que son propagandistas de la corrupción.

    La Secretaria de Estado Hillary Clinton presentó ayer como respuesta el Informe sobre Tráfico de Personas 2011 que establece un ranking de 184 países, incluyendo Estados Unidos:

    …Tenemos que mezclar verdaderamente compromisos con acciones para tener resultados. Por ejemplo, el número de demandas judiciales presentadas en todo el mundo ha permanecido relativamente plano. Y así pues, la medida del éxito no puede ya ser si un país ha aprobado leyes al respecto porque muchos lo han hecho en la última década; ahora tenemos que asegurar que las leyes se ejecuten y que los países están usando las herramientas que han creado para ello.

    Obras son amores y no buenas razones, como Clinton reconoce, y es hora de que Naciones Unidas reconozcan su verdadera obligación de proteger los derechos naturales de todo ser humano.

     

    La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.

     

    Posted in Derecho Internacional, Estudios, Gobierno de Estados Unidos, Liderazgo Americano, Opinión, Seguridad, Temas legales