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  • El valor y el sentido común prevalecen en Wisconsin

    En lo que la agencia de noticias Reuters llama “una confrontación con los sindicatos que puede ser la mayor desde que el entonces presidente Ronald Reagan despidiera a los controladores del tráfico aéreo hace casi 30 años”, el Senado de Wisconsin aprobó anoche una versión rebajada de la propuesta de reparación de los presupuestos del gobernador Scott Walker (R), la cual frenaría el poder de negociar colectivamente que hasta ahora tenían los sindicatos del sector público. Tras asegurar la aprobación de tres agencias no partidistas, ampliamente respetadas —la Oficina Fiscal Legislativa, el Consejo Legislativo y la Oficina de Codificación y Documentación Legislativa—, el líder de la mayoría del Senado, Scott Fitzgerald, eliminó las medidas de asignación presupuestaria de la propuesta de Walker, haciendo con ello innecesario que estuvieran presentes para el voto los 14 senadores demócratas prófugos. La Asamblea del estado vio la nueva versión de la propuesta de ley y la aprobó. Walker ha conseguido una significativa victoria para los contribuyentes de todo el país.

    No se debe minusvalorar el coraje de los conservadores en el Senado de Wisconsin. Antes del voto, se amenazó a los legisladores de muerte. Tras el voto, miles de manifestantes forzaron su entrada en el capitolio, ignorando los avisos de la policía de que el edificio estaba cerrado. Una vez dentro, y con gran riesgo para el bien público, los activistas cerraron con esposas alguna puertas del capitolio. Cuando se escoltó a los senadores a otro edificio, un demócrata dio aviso a la turba, que rodearon los autos de los senadores y trataron de romper sus ventanas cuando los senadores volvían a sus casas.

    Los senadores demócratas, todavía escondiéndose en Illinois, alegan ahora que la reunión del comité de la mayoría que desmenuzó la propuesta de ley presupuestaria ha violado la Ley de Reuniones Abiertas del estado. Pero la Guía de Cumplimiento de Reuniones Abiertas detalla claramente que cuando hay “causa suficiente”, sólo se necesita un aviso de dos horas. La mayoría del Senado dio esas dos horas de aviso. Si la negativa de los demócratas a incorporarse al trabajo durante 19 días no era “causa suficiente”, ciertamente minimizar las oportunidades para la violencia de la turba sindicalista lo es.

    La furia de los activistas progres es comprensible solo si uno cree en su retórica apocalíptica. El senador demócrata Timothy Cullen dijo que la propuesta de ley “destruirá los sindicatos públicos”. Y el senador Chris Larson ha dicho que “la negociación colectiva es un derecho civil” que si se eliminaba “mataría a la clase media”. Todo esto es falso. En primer lugar, dado que los sindicatos se preocupan más por la antigüedad que por el buen gobierno, los sindicatos del sector público matan los trabajos de la clase media, no los protegen. En segundo lugar, la negociación colectiva no es un derecho. Y finalmente, la propuesta de Walker de ninguna forma “destruye los sindicatos públicos”. Los sindicatos de empleados gubernamentales son perfectamente libres de hacer uso de sus derechos, recogidos en la Primera Enmienda, de libertad de asociación, y de hecho todavía conservan más fuerza de negociación que los empleados federales sindicalizados. La única diferencia es que ahora tendrán que reclutar miembros activamente, en vez de forzar a los empleados del gobierno a unírseles y tendrán que cobrar ellos mismos las cuotas sindicales en vez de que el gobierno del estado las tomase directamente de los sueldos de los empleados. Pero hay aún más beneficios. El gobernador Walker escribe hoy en el Wall Street Journal:

    Cuando el gobernador Mitch Daniels derogó la negociación colectiva en Indiana hace seis años, ayudó al gobierno a ser más eficiente y a responder mejor a las necesidades. La paga promedio del empleado estatal de Indiana se ha incrementado en realidad, y los empleados de alto rendimiento son recompensados con aumentos de paga o con bonificación cuando hacen algo excepcional.

    Aprobar nuestra propuesta de ley de reparación de los presupuestos ayudará a que ocurran reformas similares en Wisconsin. Esto será bueno para los afanosos contribuyentes  del Estado del Tejón. También será bueno para los empleados del estado y locales que abrumadoramente desean hacer bien su trabajo.

    Incluso en tiempos de bonanza económica, es francamente floja la motivación para los subsidios gubernamentales a estaciones de radio, poesía pastoril y cuotas sindicales. Pero en tiempos de crisis fiscal, todos estos subsidios son patentemente absurdos. Los contribuyentes de todo el país deberían sentirse inspirados por la postura de sentido común de Walker. Necesitamos más liderazgo como el suyo en cada estado de la nación y en Washington.

    La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org
    Posted in Economía, Estudios, Gobierno de Estados Unidos, Iniciativa y Libre Mercado, Liderazgo para América, Opinión, Soluciones para América