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El régimen de Castro en Cuba tiene actualmente tres objetivos clave: El primero es gestionar su actual crisis económica.
El segundo es proteger la estabilidad y la longevidad de la cúpula dirigente desde los tiempos de la revolución a medida que sucumbe a los achaques de la edad así como al acumulado fracaso de su política, a la corrupción y la creciente disidencia. Por último, el régimen busca blindar la isla y la revolución cubana de los vientos de cambio democrático/popular que soplan con fuerza en Oriente Medio y otros lugares.
Para avanzar en los tres objetivos, el régimen cubano invitó al ex presidente americano Jimmy Carter a visitar Cuba – una invitación que Carter imprudentemente aceptó.
En Cuba entre el 28 y 30 de marzo, Carter será aleccionado sobre los méritos del avance de Cuba al “socialismo de mercado”. Carter probablemente encontrará muy positivos esos pasos y criticará a Estados Unidos por no responder al “avance” retirando las restricciones de viaje y comercio.
Al reunirse con Raúl y posiblemente Fidel, Carter ayudará a relegitimar a estos líderes que siguen reprimiendo al pueblo cubano sin tregua. Actualmente, el régimen cubano se ha metido de lleno en una intensa campaña para hacerle frente a lo que éste denomina una “ciberguerra” dirigida en su contra desde el extranjero e incitada dentro de la isla por un puñado de mercenarios respaldados por Estados Unidos.
La reunión pasará por alto el indefatigable apoyo del régimen cubano a Muamar Gadafi de Libia y encontrará alguna excusa para la farsa de Fidel cuando comparó las acciones de Estados Unidos y la OTAN en Libia con los ataques de los fascistas/nazis contra la España republicana de los años 30.
La visita debilitará la posición más dura que ha tomado recientemente el presidente Obama – apenas la semana pasada en Santiago, Chile. Allí, en su importante discurso sobre política latinoamericana, Obama expresó su la frustración por la ausencia de cambio democrático en Cuba y recordó a su audiencia que el pueblo cubano “tiene derecho a las mismas libertades como cualquiera en este hemisferio”.
Los líderes en La Habana harán hasta lo imposible por demostrar que todo lo que imposibilita tener mejores relaciones entre Estados Unidos y Cuba es la equivocada política de Washington. Jimmy Carter probablemente estará de acuerdo.
Por dejar el récord histórico claro, habrá que recordar que, menos de un año después de la anterior visita de Carter a Cuba en mayo de 2002, se desató una ola de arrestos que se saldó con 75 disidentes cubanos mandados a prisión en la infame “Primavera Negra de Cuba”.
Se rumorea mucho que Carter podría conseguir la liberación del encarcelado ciudadano americano Alan Gross. Éste trabajaba como voluntario de labores humanitarias en Cuba, fue condenado recientemente por espionaje y convertido en chivo expiatorio por las iniciativas americanas pro democracia en Cuba. Esa liberación reafirmaría la magnánima naturaleza de los hermanos Castro y desviaría las críticas contra la imparable tiranía del régimen.










